
Es la que funcionaba en el ex auditorio Galli. Cultura la había alquilado de julio a setiembre hasta que se habilitaran otros escenarios oficiales. La burocracia demora la apertura de dos espacios.
Los actores y elencos de teatro independiente de Mendoza, que carecen de un espacio propio, volvieron a quedar guachos de un escenario oficial donde montar sus espectáculos.
Se debe a que en setiembre terminó el contrato de alquiler del auditorio que perteneció a la disquería Galli, en el primer piso de San Martín 1178, Ciudad. La Secretaría de Cultura lo había arrendado a finales de junio por 90 días.
Fue una medida urgente para subsanar la necesidad de espacios escénicos generada por la clausura de las tres salas provinciales que funcionaban en la Secretaría de Turismo. Además, se estimaba que sería transitoria, ya que en esos tres meses se preveía abrir teatros en ámbitos estatales o alquilados.
Hoy, a más de un mes del cierre de ese auditorio, el oficialismo no logra habilitar las dos alternativas que tenía en carpeta: las salas Ramponi, en la planta baja de Turismo, y la Elina Alba, en la planta baja del mismo edificio de Cultura. Así, la única posibilidad que queda es el teatro Independencia, que por su capacidad –800 localidades– es privativo para grandes espectáculos.
Alejandro Conte, titular del área de Teatro de Cultura, señaló que la prioridad de apertura la tiene la Ramponi –que tendrá 120 localidades–, cuya gestión se empezó en junio. Sin embargo, el trámite está demorado por motivos burocráticos que atañen a tres reparticiones. Esto, en un marco preocupante para los artistas de la escena local, quienes la semana pasada comenzaron a protestar contra la Comuna de Ciudad por la inminente venta del teatro Mendoza.
Leer todo el artículoConte señaló que hay tardanza porque son varios los técnicos municipales de Capital que deben chequear ese espacio para indicar qué arreglos se le deben hacer, de tal forma que responda a las exigencias de seguridad y pueda ser habilitada a público (como cambiar el sentido de apertura de las puertas).
Además, Cultura no puede realizar cualquier reforma, ya que se trata de un edificio patrimonial y se deben respetar ciertos criterios (el lugar requiere pintura, reparaciones en el techo y sanitarios y un montaje en hierro para las luces del escenario).
A eso se suma que Turismo aún no refuncionaliza su planta alta para albergar la oficina que actualmente funciona en la sala Ramponi.
Un proceso similar atraviesa la sala Elina Alba
“Estamos un poco entrampados, pero hay una permanente preocupación por el tema y confiamos que a fin de año podremos habilitar la Ramponi”, añadió Conte, quien insistió en que “la demora no es por la Municipalidad, sino por los tiempos de la administración pública”.
Apenas tres meses de existencia
La sala provincial Auditorio ATH, como se denominó el ámbito que en junio fue arrendado por Cultura a la empresa de tecnología que se lo alquila a la familia Galli, le costó al Gobierno unos $13.000.
El contrato inicial era de julio a setiembre y se preveían 40 funciones, de viernes a domingo, y a un costo de $41 por representación para los actores y elencos. Así y todo, existía la posibilidad de extender el plazo hasta tanto se habilitara un espacio estatal, según manifestó Conte a UNO a finales de junio, cuando se hizo el debut oficial del Auditorio ATH. Pero eso no fue posible. “El problema era que no nos lo podían dar hasta fin de año porque tenían compromisos”, expuso el funcionario. Aclaró que aunque desde lo formal el contrato ya terminó, la empresa aceptó que se representen algunas funciones que quedaron pendientes.
Diario Uno, 03 – 11 – 08
La Quinta Pata
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