La debacle financiera apronta sus tentáculos sobre Mendoza. Hay despidos y suspensiones, y el desempleo ha dejado de ser el fantasma improbable que se cernía el horizonte. Contratos temporarios, avisos de conchabos y horas extras consolidan su retirada. Los mendocinos que trabajan inician la vigilia desarmados: ya están entre nosotros los soldados de leva empujados al ejército del porvenir: el de los desocupados. 125 empleos desaparecieron en octubre. Los pícaros que abrieron el paraguas son los que amasaron superganancias en tiempos no tan lejanos de vacas gordas. Transnacionales que so pretexto de la hecatombe económica del norte opulento, se anticipan ahora con una apropiada lavada de manos. Mentan restructuraciones, dicen que no tienen, que no pueden, que no es nada personal, pero echan al ritmo de inservibles nociones neoliberales: racionalización, flexibilización, streamlining, modernización y tercerización. Aquí están, estos son los reyes precursores de la insolidaridad: Frávega, Garbarino, Fallabela, Megatone, Musimundo, Ribeiro y Tarjeta Nevada. Los que crearon los trabajos-basura, pero trabajos al fin. ¿Qué empresa se incorporará a la lista? ¿Podrán seguir engañando? ¿Qué hacer?
La Quinta Pata

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