jueves, 6 de noviembre de 2008

Victoria de Barack Obama celebrada en todo el mundo

Victoria de Barack Obama

Alfredo Saavedra
(Especial para La Quinta Pata)
El miércoles 5 de noviembre fue declarado día de fiesta nacional en Kenya, en celebración del triunfo del candidato demócrata Barack Obama, pronunciado presidente electo de los Estados Unidos tras su victoria el martes, al derrotar al candidato del partido republicano John McCain, en un evento histórico de trascendencia mundial.

La celebración en el país africano es repercusión del júbilo en los Estados Unidos, donde en la noche del martes se volcó a las calles de todas las principales ciudades una multitudinaria muchedumbre en derroche de emoción por el triunfo de su candidato y partido, con una apoteósica victoria que concentró de forma especial a cerca de 200 mil personas en el Grant Park, de la ciudad de Chicago, Illinois, estado que ha representado en el senado federal el ahora presidente Obama.

En ciudades de Europa, Asia y Oceanía hubo explosiones de entusiasmo por el triunfo del candidato demócrata, de manera unánime por la esperanza de paz en las áreas de conflicto en el globo y en demostración de simpatía con el pueblo de los Estados Unidos, ansioso del cambio prometido por el candidato, en momentos de crisis económica y social determinada por los ocho años de desastre administrativo del gobierno actual del presidente George W Bush.

“América elige un nuevo presidente, pero para los europeos se ha elegido al próximo líder del mundo” dijo Alexander Rahr, director del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores. Similares expresiones hubo de funcionarios y personalidades públicas en Irlanda, Suecia, Australia y otros países del orbe. En Canadá, ciudades como Toronto, Montreal y otras importantes vieron colmadas sus cervecerías para esperar los resultados y al conocerse la victoria demócrata estallaron en manifestaciones de alegría. Un teatro en Toronto llenó su espacio con espectadores que asistieron de forma exclusiva para ver en la pantalla grande el desarrollo de los resultados electorales.
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En algún lugar de Kenya (se vio en la televisión el domingo) un brujo echó al suelo una suerte de huesos, como quien juega una baraja, para dictaminar luego de un ceremonial en forma dogmática: “¡Ganará!” refiriéndose al candidato Obama. Pero más allá de lo esotérico, en habitantes de ese país había la convicción racional de que la victoria sería un hecho. Hasta se practicaron elecciones simbólicas, en las que, por supuesto, no sacó un solo voto el candidato McCain. En la ciudad de Nairobi las calles estaban engalanadas con fotos de Obama y rótulos de exaltación al candidato. En la universidad nacional, donde enseña una hermana de Obama, hubo actos académicos en su homenaje y se conmemoró con entusiasmo la vinculación del candidato con ese país, de donde era originario el padre del ahora presidente electo. Cuando joven, Barack acostumbraba visitar a su abuela (que aún vive en las afueras de Nairobi) y resulta emotivo verlo en fotos familiares ayudándola en tareas domésticas, expresión patente de la humildad del próximo gobernante de los Estados Unidos.

En la concentración de Chicago, cuando al filo de la medianoche hizo su aparición Obama, acompañado de su esposa Michele y de sus pequeñas hijas Malia y Sasha, la multitud los recibió con una estruendosa demostración y la alegría y admiración por el candidato tuvo su clímax, cuando habló, en un discurso que recapituló su capacidad oratoria y cuyo contenido estuvo magnificado por la promesa del cambio y la consigna de que “todo es posible”.

La Audacia de la Esperanza, expresión que le dio título a uno de sus libros, configura un ideal convertido en una metáfora que resuelve la realización de un sueño, como el que se convirtiera en símbolo desde la famosa frase del pionero de las libertades civiles Martin Luther King. En el parque Grant de Chicago la consigna de la esperanza en la noche de esta victoria de un hombre que parece seguir los pasos de quienes aspiran a una sociedad mejor, levantó una tempestad de emoción traducida en manifestaciones de gran emotividad por gente como la filántropa Oprah Winfrey y el reverendo Jesse Jackson, confundidos entre la muchedumbre y quienes no pudieron contener las lágrimas por tanta alegría.

Ellos, como parte de la población negra, saben que el recorrido para el reconocimiento de la legitimidad de su nacionalidad, ha sido largo y escabroso. Parece que hubiera sido ayer cuando una joven negra en la ciudad de Selma, Alabama, hubiera desafiado a blancos hostiles que no le permitían entrar al colegio, vedado para los negros. O la rebeldía de Rosa Parks, en Montgomery. Y de eso solo han transcurrido 40 años que culminan ahora con la llegada por primera vez de un ciudadano negro a la primera magistratura de la nación, con lo significativo para las mujeres y hombres del mundo que participan en la aspiración por una humanidad mejor, de que se trata de uno de los suyos y de quien se espera que haga realidad la Audacia de la Esperanza.

Redacción La Quinta Pata, 06 – 11 – 08

La Quinta Pata

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