domingo, 22 de febrero de 2009

Efecto recesión: La crisis de Europa del Este puede hacer estallar a la Unión Europea

Recesión y xenofobiaToda Europa del Este ya está infectada por el virus financiero recesivo portador de crisis con desocupación laboral originado en Wall Street y expandido por toda la eurozona. En este escenario, el proteccionismo económico y la xenofobia nacionalista de las potencias centrales europeas están abriendo una peligrosa fisura en las relaciones entre la Unión Europea y los ex países comunistas del Este que padecen las consecuencias más duras del colapso recesivo que se expande con huelgas y estallidos sociales por toda la región.

Hay un axioma probado por la dinámica emergente de la crisis: Así como las potencias centrales (con EEUU y la UE a la cabeza) son las grandes exportadoras de crisis mundial, los bancos y empresas transnacionales imperiales son los grandes exportadores de desocupación masiva a escala global.

En el caso concreto de Europa, los bancos y corporaciones trasnacionales de las potencias centrales del euro son auxiliados con subsidios y proteccionismo estatal, en tanto que sus filiales situadas en Europa del Este no reciben esos beneficios y en consecuencia alimentan la crisis recesiva de la región despidiendo trabajadores y deteriorando las condiciones laborales y el poder de consumo de las mayorías.

Este es el punto central de discusión entre la UE y los Estados de Europa del Este que enfrentan un colapso generalizado de sus sistemas económico-financieros y un creciente proceso de huelgas y protestas sociales extendidas por toda la región como consecuencia de la crisis financiera y de una aguda recesión económica exportadas desde las metrópolis centrales europeas y estadounidenses.

Toda Europa del Este fue infectada por el mismo virus financiero recesivo exportador de crisis con desocupación laboral originado en Wall Street y expandido por toda la eurozona.

Los grandes bancos de la UE tienen US$ 1.600.000 millones de riesgo en Europa del Este y las deudas corporativas de la UE son un 95% del PIB en comparación con un 50% en EEUU, una preocupación creciente a medida que aumentan las cuotas de suspensión de pagos.
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Según The New York Times : “Europa cayó aún más bajo en la recesión que EEUU en los últimos meses del año pasado… La economía de los 16 países que comparten el euro disminuyó un 1,5% por ciento en el cuarto trimestre, (una caída anualizada de aproximadamente un 6%) según la oficina estadística de la Unión Europea. Es aún peor que la disminución de 1% en la economía de EEUU durante ese período, en comparación con el trimestre anterior".

Para el Times: "El sistema bancario es insolvente, el desempleo se acelera, los ingresos por impuestos caen, los mercados están en un estado de choque, la construcción se derrumba, los déficits aumentan vertiginosamente y la confianza de los consumidores sufre una masiva contracción en todo el sistema que podría salirse de control".

En resumen, la crisis recesiva con desempleo masivo que ya azota con dureza extrema a las primeras potencias del euro, también comienza a proyectarse con fuerza en las economías de Europa del Este donde se registran huelgas y protestas sociales que barren con la estabilidad de los gobiernos.

Ante el derrumbe del modelo económico financiero los bancos y trasnacionales de las metrópolis centrales europeas (que hegemonizan el control sobre el comercio y los sistemas productivos de Europa del Este) descargan la crisis sobre las espaldas de los obreros y empleados que pasan a la categoría de "desocupados".

Las turbulencias económico financieras, sociales y sindicales ya se han llevado por delante a los Gobiernos de Bélgica e Islandia, y comienzan a generar inestabilidad y principios de caos social en las primeras potencias del euro, como Francia y Reino Unido, y se proyectan con fuerza destructiva al ex bloque comunista de Europa del Este, donde se han registrado algunas de las mayores movilizaciones y huelgas de los últimos 20 años.

La desocupación es la matriz, el detonante central, de la crisis que se extiende rápidamente por toda la geografía de los ex países comunistas (algunos de los cuales integran la UE) que sufren los cimbronazos de una crisis social que amenaza con hacer estallar a la Unión Europea.

En este escenario, el proteccionismo económico y la xenofobia nacionalista que se expande por Europa a medida que la crisis se hace más dura, está abriendo una nueva brecha en las relaciones entre la vieja Unión Europea y la nueva, la que nació hace menos de cinco años con la entrada del bloque de países del Este.

El panorama de inestabilidad se incrementa con la cadena de anuncios de cierres de empresas que ya han elevado el número de desocupados en la UE hasta los 17,4 millones, 1,6 millones más que hace un año.

Dentro de este contexto, la crisis social con protestas y huelgas de las metropolis de la UE (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) se proyectan y extienden por toda la geografía de Europa oriental.

Los conflictos sindicales y las revueltas sociales ya se extienden por Bulgaria, Polonia, República Checa, Hungría y Letonia.

El presidente de turno de la UE y primer ministro checo, Mirek Topolanek, afirmó que se llevarán a cabo reuniones, las que se sumarán a las del Consejo Europeo prevista para el 19 y 20 de marzo, en las que se buscará frenar las protestas y las huelgas, además de los focos de caos político mediante una mejor coordinación de las medidas nacionales de cada país.

"Es una de las razones por las que creemos que hay que discutir y acabar con todas las tensiones", afirmó Topolanek en una conferencia de prensa junto con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso.

Topolanek admitió que la crisis "ha traído problemas que la UE creyó que eran del siglo pasado", entre los que citó "reacciones xenófobas", y aceptó que la Unión se encuentra "en una situación critica, sin precedentes en varias décadas".

Los gobiernos de Europa del Este acusan al centralismo de la UE de "exportar" la crisis de sus empresas y bancos a las economías de la región y de practicar un cerrado proteccionismo.


Así, por ejemplo, Francia está concediendo préstamos y subsidios a sus fabricantes de automóviles (6.000 millones de euros), pero con la condición de que las empresas mantengan el empleo en Francia y bajo ningún pretexto lleven parte de su producción a República Checa, Eslovaquia y Rumania, países donde Peugeot-Citroën y Renault tienen plantas de ensamblaje.

La medida francesa ha irritado a los Gobiernos del Este, que sostienen que estas estas plantas subsidiarias en sus países las que se lleven la peor parte de la crisis recesiva con un incremento de la desocupación como efecto más inmediato.

Aparte de Francia, Suecia también estudia medidas similares, es decir, auxilios y subsidios a sus fabricantes a cambio de que esos recursos se reinviertan sólo en el país.

Italia, que tiene a Fiat operando en Polonia, también ha dado incentivos al sector, mientras que Alemania -con producción en Eslovaquia, República Checa, Hungría y Polonia- puso en marcha un plan similar al italiano.

Como respuesta al centralismo "proteccionista" de la UE, los países del Este han reaccionado con firmeza frente a lo que consideran una descarga de la crisis de las potencias centrales de euro sobre sus espaldas utilizando el nacionalismo proteccionista y la xenofobia.

En las últimas semanas, el fantasma del "nacionalismo económico" fue resucitado en la UE con las huelgas y protestas en el sector energético británico contra la competencia de trabajadores de otros países europeos.

El propio primer ministro checo reaccionó la pasada semana con dureza cuando Nicolás Sarkozy dijo que su Gobierno no dará ayudas públicas a los fabricantes franceses de vehículos para que luego se instalen en la República Checa.

Una de las cosas que más molestaron al Gobierno de Francia es que Topolanek aludió a "reacciones xenófobas" y advirtió que "algunos problemas que estaban latentes ahora son visibles". Barroso coincidió con el primer ministro checo sobre los peligros del auge del nacionalismo económico y se comprometió a examinar a fondo las medidas adoptadas por París.

Para abordar este tema, la presidencia checa de la UE ha convocado una cumbre extraordinaria para el 1 de marzo en Bruselas. Se celebrará "a puerta cerrada". Los checos, firmes defensores del libre mercado, quieren saber qué países de entre los Veintisiete apoyan el proteccionismo y cuales no.

La presidencia checa de turno de la UE ha convocado, con el apoyo de la Comisión, dos cumbres extraordinarias dedicadas a debatir medidas contra la recesión y el desempleo que azotan al continente.
La primera se celebrará el día 1 de marzo. La reunión ordinaria del Consejo Europeo está prevista para el 19 y 20 de marzo. La segunda cumbre extraordinaria convocada por los checos se celebrará en mayo, en una fecha aún por determinar.
El presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, participará en la reunión que tendrá lugar el 1 de marzo en Bruselas, convocada por Polonia para fijar la postura común de los jefes de Estado y de Gobierno de nueve Estados miembros del Este de Europa, de cara al Consejo Europeo extraordinario de los líderes europeos que tendrá lugar el mismo día para abordar la crisis económica y financiera y las medidas que los Estados miembros están impulsando para superarla.

Según los especialistas, la polémica sobre los subsidios y el proteccionismo centralista, y su inmediata repercusión sobre la crisis económica recesiva que padecen los países de Europa del Este, puede fracturar la Unión Europea y agravar las divisiones abiertas por la desaceleración económica que ya ha derivado en una peligrosa crisis política y social que amenaza la gobernabilidad de toda la región.

IAR Noticias/ insurgente, 22 – 02 – 09

La Quinta Pata

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