
Ramón Ábalo
No asoma la imaginación ni la originalidad en la campaña electoral aquí en Mednoza – tampoco en los ecos de la nacional – lo que hace vislumbrar que lo real es aquello de que "no hay nada nuevo bajo el sol." Lo que se comprueba, con nitidez, es una diferencia abismal en los tonos y en lo conceptual de unos y otros, que no son sino el oficialismo, por un lado, y por el otro el conjunto de la oposición. Los afiches, de los más diversos tamaños, lo mediático en la tele y en los diarios, son los habituales medios que se están utilizando para tratar de convencer de las bonanzas de cada uno, lo que tampoco – los medios – difieren de las campañas anteriores. Se podrían agregar los peregrinajes a pie en el territorio de los votantes, donde suelen recogerse algunos guiños de aquiescencia. Lo que se omite es aquel tradicional acto público o mitin (del inglés meeting), como era lo tradicional en el pasado. Es un riesgo que nadie – o muy pocos –quieren correr, porque al aire libre si no son miles los presentes, el espacio se convierte en un extenso terreno árido. Y entonces para el orador sería como aquello de pontificar en el desierto.
Pero sí se nota una profunda diferencia en los discursos o mensajes. El oficialismo se refiere, con cierto énfasis a lo realizado y a lo por realizar, mientras que la oposición es apenas eso, oposición a todo y culpa de todo al oficialismo. Recuérdese cuando por poco se le echaba la culpa a la Cristina – a los Kirchner – de las inclemencias provocadas por una naturaleza herida por la contaminación y la angurria irracional de los que detentan el poder sobre los bienes de la tierra y sus habitantes. Estos últimos son los verdaderos culpables de las hecatombes, ya sean sequías, inundaciones o crisis financieras, y que son el espejo de la oligarquía sojera, la minería contaminante, el derroche del agua, el dengue, las peste aviar, la porcina, el SIDA y los dos mil millones de seres humanos famélicos y muriéndose de hambre, en un mundo en el que abundan los alimentos pero que se destruyen para que tengan valor.
Leer todo el artículoVeamos el quehacer oficial preelectoral: ayer Jaque inauguró un centro de salud en Maipú, departamento del candidato a diputado nacional Adolfo Bermejo y obras de remodelación de algunas escuelas, a tono con lo que el gobierno está haciendo en otras áreas. Pidió 30 millones de pesos a la Legislatura, que se suma a otros 77 que se pidieron en marzo, para obras públicas que están en marcha o a realizar, la mayoría viales y edificios escolares. Esto, además y como dice el gobierno, servirá para la creación de puestos de trabajo para aliviar los que se están perdiendo, que aquí en Mendoza es un fenómeno que no se siente muy fuerte, por ahora.
Digamos que la campaña oficialista es una campaña “light”. No se ataca al adversario, sino muy sutilmente por algunos funcionarios de segunda o tercera línea. Hubo un escarceo contra Cobos, pero se ha aplacado.
Todo lo contrario por la oposición. En sus recorridas por los lugares elegidos, por ejemplo, el candidato a senador por el CONFE, el radical Ernesto Sanz, un virulento opositor, actualmente senador nacional que busca su reelección, dice: "hasta el momento los legisladores del oficialismo no han defendido los intereses de la provincia, y que para comprobar eso sólo hace falta que los ciudadanos se informen sobre cómo votaron las leyes que significaron recorte o la mala distribución de recursos nacionales hacia las provincias". Pero en general, la mayoría de los opositores se tiran contra Jaque, el talón de Aquiles en esta campaña justicialista.
No hay peor astilla que la del mismo palo. Este dicho tan popular se podría aplicar al ex-ultrakichnerista Ernesto Mancinelli, hoy un anti K mucho más que furibundo, que desde el progresismo se tira con todo contra el gobierno. Son los avatares de la política cuando se trata de lograr algo de poder, lo que es legítimo aunque nos llame la atención, como en este caso. No nos rasgamos las vestiduras, como hacen los que desde un supuesto apoliticismo o de una pulcra o supuesta pureza ciudadana, afirman que lo mejor está mantenerse al margen. Es como lavarse las manos, o peor: en política son los buenos, los que no quieren mancharse, los culpables de que los espacios los ocupen los malos.
La Quinta Pata, 21 – 05 – 09
La Quinta Pata
No hay comentarios :
Publicar un comentario