martes, 26 de mayo de 2009

A propósito del Observatorio de Derechos Humanos de la UNCuyo

Roberto Vélez

Informado de que en la UNCuyo se pondría en funcionamiento un Observatorio de Derechos Humanos por acuerdo con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y financiamiento de la Comunidad Europea, me comuniqué por nota con el rector Somoza, frente a la imposibilidad de hacerlo telefónicamente.

Días después fui convocado a una audiencia, en la que conversamos. Allí me informó que se realizaría un concurso. Y que me avisaría. Pasaron los días sin novedades. Llamé. Me impuso que el concurso se había cerrado; y luego extendido. Por Internet me informé de que el plazo terminaba el mismo día de la conversación telefónica.

Conseguí los formularios, los llené y presenté. Luego me solicitaron que ampliara y aportara documentación. Lo que inmediatamente hice. Posteriormente concurrí a una reunión con el jurado. Estaban presentes, entre otros, el rector y el decano de la Facultad de Derecho, la secretaria de Bienestar y funcionarios nacionales. Mi percepción fue que mis antecedentes y desempeño en el coloquio me habían habilitado.

Sin información, las expectativas se fueron esfumando (tuve la sensación de que “el gato había metido la cola”). Algunas que obtuve en ese lapso, ilustrativas de la “cocina” del concurso, me indicaban que el desenlace no iba a ser muy académico.

Y así fue. Al menos los tres primeros seleccionados son militantes justicialistas y/o kirchneristas.

De modo que al margen de las calidades de los seleccionados – que no pongo en tela de juicio – resulta evidente que ha incidido una variable extraacadémica que no había tenido en cuenta. Lo que constituye un engaño y un despropósito. Tengo la impresión de que se armó el escenario para cubrir cuestiones formales en un procedimiento con “final cantado”.

He solicitado a la UNCuyo y a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, los antecedentes.

Es muy difícil para una persona de 60 años someterse a procedimientos académicos en lo que a concursos respecta. Afronté la situación confiando en un juzgamiento correcto. La decisión que se ha adoptado aparece claramente sesgada. Y me siento decepcionado y burlado. Y voy a actuar en consecuencia.

Nada tiene que ver esto con la excelencia académica ni con la autonomía universitaria.

La Quinta Pata, 26 – 05 – 09

La Quinta Pata

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