domingo, 27 de marzo de 2011

Juicios: la calle y los muros, la voz de los sin voz

Ramón Ábalo

La calle grita más fuerte, mucho más fuerte que todos los medios audiovisuales. Los muros y las paredes más expresivos que todos los diarios juntos. La calle y los muros y las paredes son la guarda de la conciencia colectiva de los sin voz, de los millones de anónimos laburantes, estudiantes, proletarios y clase media, profesionales, académicos, poetas, plásticos, músicos, actrices y actores, maestras, docentes, de muchos doctores y académicos. Todos juntos son ese pueblo innominado en los medios, con identidad propia en la calle y en los muros. Para los oligarcas de todo pelo, es la masa, la chusma, los cabecitas negras, los sin rostro y sin voz. En las paredes y los muros de los barrios mendocinos, en aquel abril de 1972, se llenaron de una breve leyenda: no pague la luz, y ese día 2, las calles céntricas y aledañas se llenaron con la ira popular hasta que una semana después la dictadura lanussiana tuvo que hocicar sus atropellos. Y antes, las calles parieron el cordobazo, el rosariazo, el tucumanazo. Y antes, aquel 17 de octubre de 1944, el de la Patria sublevada, la calle se llenó de furia libertaria y la Casa Rosada rescató la esencia de la patria popular y nacional. La calle, siempre la calle, vibrando por decenas de años, a veces a media voz, con las venas sangrantes, desgarrados los músculos y el esqueleto, transitando y enfrentando el lado oscuro del universo: el dios mercado, el altar sacrosanto de las bolsas, Wall Street, la Sociedad Rural, la UIA y la UCIM, los arzobispados. Y las mazmorras cuarteleras y policíacas de los genocidas del ' 76, las complicidades sin uniformes en las empresas, en las corporaciones profesionales, académicas, partidarias y sindicales.

El tiempo corroe la existencia física, que es mortal. El espíritu sobrevive en la conciencia colectiva del pueblo, y es inmortal. Madres, esposas, hijas/hijos, hermanas/hermanos, militantes de la solidaridad, conformaron, desde el dolor y la bronca, una nueva generación de aquella patria sublevada que tomó la posta de los que cayeron en la lucha. Las paredes ciudadanas resaltaban con trazos gruesos y firmes un grito de combate: paz, pan, trabajo, y ese 30 de marzo de 1982, el terror fue horadado por miles de mendocinos - miles y miles de argentinos en todo el país - y aquella consigna primigenia de la CGT fue sostén de aquella mayor: ¡¡asesinos !!, que se le enrostraba a los genocidas en sus propias narices. Ya no se animaron a reprimir, ni siquiera el más mínimo gesto represivo. En ellos - los asesinos - el espíritu se había bastardeado en las prácticas terroristas y ofídicas. Se sintieron vencidos por la lucha popular, nada menos, y los llevó a lo peor de la condición humana: la cobardía, que lo fue también cuando mataron amparados por las sombras de la impunidad.
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Y aquello de verdad y justicia, ganó también las calles, paulatinamente, y cada 24 de marzo, como hoy, los organismos de derechos humanos: Madres, Abuelas, HIJOS, Expresas y Expresos, Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el Movimiento Ecuménico, Casa de la Memoria, Familiares de Detenidos Desaparecidos de Mendoza, APDH San Rafael, y esa conciencia colectiva que paulatinamente se fue alineando bajo aquella consigna verdad y justicia, como aquella otra no olvidamos, no perdonamos ni nos reconciliamos, y todas bajo esta: solo la lucha que se abandona es la que se pierde.

Este mediodía, impulsada por la Comuna de Godoy Cruz, se colocaron en la vereda y el frontispicio de lo que todavía es la Comisaría 7a. de ese Departamento, placas donde se señala que allí funcionó un centro clandestino de detención, en donde se torturó y desde donde desaparecieron militantes políticos y sociales. Y fue Mariú Carrera, actriz y militante de Familiares, quien dijo unas palabras: con la lucha estamos ganando verdad y justicia y a plena luz del día. Y después, concentración y marcha de no menos de quince mil mendocinos, para culminar ante el llamado Palacio Policial, sede del tétrico D2 (inteligencia de la Policía) que fue el mayor centro clandestino de detención, torturas, asesinatos y violaciones en Mendoza. Hoy hemos llegado aquí desde donde por decenas de años venimos dando pelea contra el terrorismo de estado y el genocidio: la calle.

La Quinta Pata, 27 – 03 – 11

La Quinta Pata

Agresión del imperialismo en Libia con ayuda de la prensa del capitalismo

Alfredo Saavedra

Con el visto bueno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, organismo cuyo secretario general es obsecuente de los Estados Unidos y la manipulación informativa de los medios de comunicación del poder económico, se ejecuta la agresión contra Libia, en una cobarde acción consumada por una banda de países que en grupo tienen un poderío bélico mil veces mayor que el del ejército del país atacado.

En la madrugada del sábado la ciudad de Ajdabiya, al este del territorio de Libia, había caído de nuevo en poder de los rebeldes, una plebe “ragtags” como les llama la prensa, sin cohesión política. Pero los rebeldes pudieron tomar esa ciudad no por su capacidad de combate, sino gracias a la aviación de la coalición agresora, que se ha convertido en fuerza aérea a favor de la oposición al gobierno de Khadafi, cuyas fuerzas terrestres han sido prácticamente aniquiladas por el poderío bélico de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Canadá.

La agresión se ha convertido de alguna forma en ilegal, desde el momento que la resolución 1973 del Consejo de Seguridad, cuyo mandato era asegurar una zona de exclusión aérea en Libia, se ha transformado en una arbitraria decisión de ataque indiscriminado contra el régimen de Khadafi. Según la resolución, la zona de exclusión aérea, encomendada a la OTAN, era definida para “la defensa de la población civil” interpretación que incluía la destrucción del potencial aéreo de Libia, lo cual se consumó inmediatamente de principiar el bombardeo contra bases aéreas y aviones del régimen.

Pero, sin justificación en la mencionada resolución, los ataques de misiles de los Estados Unidos y bombardeos por los países coaligados, fueron dirigidos contra arsenales militares y últimamente contra tropas del ejército leal al gobierno, en lo que se ha interpretado como una posición unilateral a favor de los rebeldes, que agrupan a sectores diferentes de la oposición al gobierno de Khadafi. Fuerzas rebeldes que no cuentan ni con una coherencia política ni dirección ni adiestramiento militar, lo cual los tenía ya al borde de la derrota en la batalla de la importante ciudad de Benghazi, cuando tropas del gobierno estaban a punto de una victoria segura con la toma del último reducto rebelde.
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Pero en ese momento cambió la dirección de ataque de la coalición, que lanzó su poderío bélico contra las fuerzas terrestres del ejército de Khadafi, causando destrucción casi total de tanques, armamento y transporte militar del régimen, con lo cual la coalición agresora le regaló una victoria postiza a los rebeldes. Por cierto que los rebeldes tuvieron al principio como comandante al general Abdel Fattah Younis, hasta pocos días antes de la rebelión ex ministro del interior de Khadafi. Sin embargo dicho general ha desaparecido del escenario de guerra, tal vez desconfiando que dentro de los rebeldes puedan entregarlo a Khadafi, para recibir la recompensa de cuatro millones de dólares, puestos sobre su cabeza por el dictador. Ese general Younis hasta el día en que se produjo su deserción, perteneció al círculo de militares cercanos a Khadafi, por lo que su ausencia del protagonismo rebelde también pueda ser por falta de confianza en los rebeldes.

La parcialidad de la prensa desde el inicio del conflicto ha sido más que evidente. Cuando los rebeldes habían tomado ya varias importantes ciudades, incluyendo el importante centro petrolero de Sans Lanuf, la noticia sobre sus “éxitos” ocupaba los titulares de la primera plana de los periódicos y los principales espacios de la televisión en los países bajo el denominador del imperio. Cuando las fuerzas leales al régimen los hicieron retroceder y reducir casi hasta la derrota, desaparecieron de la noticia hasta quedar relegados a gacetillas sin notoriedad. Reaparecieron en la nota importante, ya protegidos por los ataques de la coalición, que les ha abierto de nuevo el camino hacia su meta final que es Trípoli, según lo alardean, felices de tener la protección de los agresores.

El papel de la prensa al servicio del imperialismo es ocultar, negar y distorsionar los hechos. En ese aspecto los medios mienten y su lenguaje periodístico pierde objetividad. A los rebeldes en este caso se les llama, en reflejo de la voz oficial, “luchadores por la libertad” en contraste con la denominación de los movimientos revolucionarios contra las dictaduras afines al imperio, donde los combatientes son calificados de “terroristas”. No causa asombro que la prensa tome partido por los rebeldes en Libia, si se toma en cuenta que los medios de comunicación pertenecen a los consorcios del capitalismo, aliado incondicional del imperio.

En el mismo Trípoli, donde preside Khadafi, calificado de “dictador brutal” por esa prensa, operan corresponsales de los medios de los países agresores, sin que al parecer tengan temor de esa dictadura, por lo desafiantes que son sus despachos. Por ejemplo, el corresponsal de la ABC, de los Estados Unidos, Mark Phillips, en sus reportes para esa cadena de televisión desde esa metrópoli, tiene marcada tendencia a dar versiones teñidas de parcialidad y desfavorables al gobierno local. No extraña entonces el papel de parcialidad del canal de televisión Al Jazeera, que no difiere de la posición noticiosa de CNN en Estados Unidos y la BBC de Londres, ya que tiene el patrocinio del gobierno de Qatar, país árabe que ha entrado al conflicto bélico para atacar a Libia.

Prensa que ha dado énfasis a las declaraciones del presidente Obama, en Estados Unidos y el primer ministro Cameron en Inglaterra, cuando se han referido a la presunta amenaza de Khadafi, en el caso de la ciudad de Benghazi, de “pasar casa por casa asesinando civiles”. Pero los medios han minimizado amenaza similar de los rebeldes, quienes a través de uno de sus voceros el fin de semana pasada, en su primera ocupación de esa ciudad, advertirían que “limpiarían” esa localidad de los “comités pro Khadafi”. Amenaza que siniestramente estará pendiente en el supuesto triunfo sobre las fuerzas gubernamentales. Será tenebroso, porque esos comités en realidad existen dentro del esquema de gobierno “socialista” del coronel Khadafi.

No será una victoria definitiva de los rebeldes, si la logran gracias al poderío destructivo de la OTAN, que por cierto ya ha causado bajas dentro de la población civil, no sólo porque se vaticina una sangrienta y prolongada guerra civil, como en Irak, sino porque aunque la prensa occidental lo trate de ocultar, los partidarios de Khadafi se cuentan por miles dentro de la población en general. El poder de convocatoria de Khadafi, lo que un funcionario inglés calificó de culto a la personalidad, es incuestionable dentro de un conglomerado, que aunque la prensa pro imperialista lo oculte, ha sido favorecido dentro de un programa populista, como resabio de esa intención de Khadafi de crear un estado “dirigido por las masas”.

Precisamente el origen del encono de los Estados Unidos para con Khadafi, fue resultado de la proclamación de una política antiimperialista y el establecimiento de un estado socialista, al inicio de su revolución luego del destronamiento del rey Idris, en 1969. Eran momentos del auge de la guerra fría, cuando el gobierno de los Estados Unidos ejercía con fuerza su papel de policía del mundo y no estaba dispuesto a permitir el surgimiento de movimientos socialistas en el área bajo su vigilancia. Recuérdese el caso de Guatemala, cuyo intento de realizar un gobierno socialista en los años 50s le costó el derribamiento de su incipiente régimen, en una intervención descarada de los Estados Unidos. Khadafi no llegó a consolidar su presunto proyecto socialista, dentro de un movimiento que en su famoso Libro Verde proclamó como una tercera vía, desvinculada del capitalismo y el comunismo, como lo asentó en ese documento político.

La prensa pro occidental afirma de forma mendaz que los rebeldes pelean entre otras razones por el desempleo prevaleciente. Pero eso será porque no quieren trabajar, porque en Túnez están refugiados ahora, en espera de retorno a Libia, más de 40 mil trabajadores inmigrantes, que por el conflicto tuvieron que abandonar sus puestos en ese país petrolero. Aparte de otros tantos millares de trabajadores procedentes de la India y otros países asiáticos, que buscaron refugio en Egipto al producirse el problema.

Libia produce uno de los mejores petróleos del mundo y tiene una posición de tercer país exportador de ese producto en el mundo, lo cual explica que como industria mantiene ocupada a una población que rebasa la oferta de mano de obra de sus propios habitantes. La industria hidráulica tiene también grandes proporciones pues el país cuenta con enormes recursos de agua dulce que han generado proyectos gubernamentales de grandes alcances, lo cual supone también otra inmensa fuente de trabajo.

Los aliados y sus impulsores son hipócritas, porque como lo señala en su columna del viernes el analista internacional Haroon Siddiqui, están jugando un doble standard en su acción de guerra contra Libia. Mientras que azuzados por sus gobiernos lanzan la agresión contra ese país, cierran los ojos ante los sucesos de insurrección en Bahrain y Yemen, el primero invadido por tropas de Arabia Saudita para atacar a los manifestantes antigubernamentales y en Yemen donde una semana sangrienta en contra de las protestas ha dejado un saldo de muertos y heridos. Ambos gobiernos son complacientes con los Estados Unidos.

También en Siria y Jordán, protestas en contra de sus gobiernos tuvieron la última semana un balance de muertos, en particular en Siria país con el que la coalición (la OTAN) no se atreve a meter, más por miedo que por prudencia, mientras que Jordán está protegido por su incondicional alianza con Estados Unidos. Tanto Bahrain, como Yemen, Jordán y Siria, no parecen objetivos de los agresores de Libia pues sus gobiernos no están en la categoría del gobierno de Trípoli, destinado a ser destruido por la voluntad del imperio.

En todo este contexto llama la atención la hegemonía de los Estados Unidos sobre las Naciones Unidas, cuyo secretario general, el surcoreano Ban Ki-moon, ha surgido como una figura política de sumisa obediencia para con la gran potencia del Norte, igual que numerosos de sus antecesores, llevados hasta ese alto cargo impuestos por el gobierno estadounidense. Es importante recordar que cuando la voluntad de los Estados Unidos no fue respaldada en el pasado para la imposición de secretario general de la ONU, se produjeron conatos de amenaza de retirar la proporción económica de esa nación para con ese organismo y hasta la de ponerle las valijas en la puerta a las delegaciones desafectas.

Pero también mal paga el diablo a quien bien le sirve, porque en la agresión participan Francia, de forma directa, cuyo presidente Nicolás Sarkozy es deudor de Khadafi, quien le habría hecho un préstamo personal de varios millones de dólares para financiar la campaña que lo llevó a la presidencia. Porque el dictador Khadafi ha sido generoso no solo para con su pueblo sino con extraños como Sarkozy, quien todavía en noviembre del año pasado durante una reunión de líderes de países de África del Norte, le sobó la espalda en muestra de afecto al líder libio y ahora traiciona esa amistad, tal vez feliz ante la idea de que el eventual tumbamiento de Khadafi lo libre de esa deuda.

Por su parte el presidente de Italia, Silvio Berlusconi, amigo de Khadafi hasta el momento de producirse el conflicto, también es su deudor pues no solo le habrá hecho favores personales sino que le rescató del desastre financiero a la industria Fiat, que de no ser por la cartera abierta del ahora en desgracia líder árabe, hubiera ido a la bancarrota definitiva. Pero la amistad de Khadafi para con Berlusconi ha tenido otros perfiles, porque según nota del diario Toronto Star, de este sábado, los ha unido su afición por los jamborees, o sea estrepitosas aunque privadas fiestas con mujeres, que le han ganado al gobernante italiano el mote de Bunga Bunga, denominación que según la misma nota se le debe a Khadafi, quien le daría ese nombre, tal vez del lenguaje árabe vulgar, a esos festivales de encierro, al estilo de las orgías paganas del pasado. Todo eso muy alegre, pero en contraste con la guerra que habrá de costar mucho dolor al pueblo libio, gracias a la despiadada agresión imperialista.

La Quinta Pata, 27 – 03 – 11

La Quinta Pata

Dos imágenes

Sergio Peralta

"La memoria no guarda películas, guarda fotografías"
Milan Kundera

Desde la aparición de la imprenta, mucha tinta, primero y miles de millones de píxeles luego han pasado por los ojos de la humanidad. No se puede negar que la influencia de la noticia, en el día a día de las personas repercute en su humor. Supongamos un escenario en donde un obrero, antes de ir a su trabajo y mientras toma unos mates, escucha la radio que habitualmente sintoniza y esta le informa, que en apoyo a un líder sindical investigado por El Vaticano en una supuesta causa de lavado de ostias, los afiliados a ese gremio han decidido realizar un paro y que para colmo ese gremio es de los conductores de micros. Nuestro personaje en cuestión, seguramente usará su automóvil, si tiene, moto, ciclomotor o lo que fuere. Si no, caminará, convencido de que ese sindicalista cabrón lo perjudicó. Tan abstraído y convencido estará que posiblemente no vea pasar los colectivos habituales y tampoco escuchará la rectificación de la noticia sobre la suspensión del maldito paro; la noticia grabó en su cabeza una imagen del sindicalista lavador de ostias como el culpable de sus desgracias. La inducción que produce una noticia tiene múltiples efectos, desde asociar un simple párrafo a una acción, hasta armar un complejo esquema de símbolos en el inconsciente del “noticiado”.

¡Cuán poderosa es entonces una noticia cuando es acompañada por imágenes! Perdida en la nebulosa de nuestra prehistoria, seguramente nuestros abuelos antepasados fueron mutando, lentamente, de los símbolos pictográficos a los jeroglíficos hasta desembocar en la fonética – esta teoría está bien descripta en El acto de la creación de Koestler. Hizo falta una gran imaginación para ese viaje, sin necesidad de abundar, la palabra imaginación tiene su raíz en imagen. Si pensamos que tanto la fotografía y la televisión son la confirmación de la imagen que el hombre tiene de sí mismo, vemos cuán importante es la suma del mensaje verbal y la imagen, sea esta fija como en el caso de una nota gráfica o en movimiento válido para el reportaje televisivo.

En esta etapa histórica que vive Argentina con el juicio a los genocidas y en busca de la única salida posible a esta situación que está marcada por una aplicación de la justicia a los culpables, los medios, siempre los medios, marcan el contenido de las coberturas con su impronta ideológica. Como no pueden solapar la dolorosa realidad que muestra la criminal conducta de los implicados, ilustran sus notas con fotos que los muestran de distinta manera. Hoy el refrán que dice “Nada es verdad, nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira” se debería modificar agregando que ese cristal con que se mira está sucio de la mugre que dejan las manos monopólicas que lo sostienen.

Como muestra les dejo dos imágenes: una, la primera publicada en el diario Página12 que ilustra una de las notas acerca de los juicios sobre robo de bebés; la otra es una fotografía publicada por el diario mendocino Los Andes que también sirve para ilustrar el mismo juicio. Seguramente sobran las palabras.

La Quinta Pata, 27 – 03 – 11

La Quinta Pata

Martín Alcaraz Campos

Sonnia De Monte

Dicen algunos por ahí que ahora el tiempo corre más rápidamente que un antes no tan lejano. Con asidero científico o no, suena hasta mágico y da gana de curiosear en nuestra propia experiencia para comprobarlo.

Nos lo enseñaba mi padre en el patio de la casa natal, en noches irreemplazables del verano sureño. Un rato acompañado por su armónica, otro rato por la “verdulera” inolvidable, que me parecía el misterio infinito de la música por ese modo de sonar nocturno y campechano, casi una serenata eterna a la vida. Con esos sonidos nos acompañaba el cuento. Aquel del tren, que pitaba en la armónica; aquel del gringo triste que cantaba sus villotas en las arenas, extrañando el mar, mientras abría y cerraba el fuelle por tratar de hacerle asomar olor marino.

Ayer, y parece que hace un rato, nada más, oímos contar una historia de una historia contada a su vez.

No había música ni músicos interviniendo ahí. Solo un gran silencio que sonaba como corazón esforzado, como un reloj de amanecer. Ni siquiera había un patio. Ni verano, que podía o no estar afuera. Es que estábamos en Tribunales Federales, en el juicio a los genocidas.

Ni el dolor tenía sonido. Era simplemente algo, que nos puso las palmas frías y húmedas, que nos estrujó los dedos con nuestras propias manos. No era la primera vez; venimos con las manos frías desde hace ya bastante tiempo, pero ayer (recién, hace un rato, un ratito nomás, ahora, diría) fue especial.

Es que se trataba de un niño. De un joven que contaba su propia historia de niño de la que no sabe, excepto por la narración de sus abuelos.

Los Alcaraz Campos fueron secuestrados una madrugada del año 1977 de su casa de Godoy Cruz. Y al decir Alcaraz Campos no hablo solo de una pareja; también se llevaron a Martín, de diez meses. Eso le contaron al Martín. Que pasado un día de desesperación, reclamos e incertidumbre, por la noche, muy tarde, algún puño golpeó la puerta de la casa de los abuelos. Y que, al abrir, vieron que habían dejado una caja de cartón con el Martín adentro, en la vereda. Eso le contaron.
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Así nos lo narró también, con una entereza siempre al borde del llanto, el muchacho fuerte, moreno y triste. Ese muchacho con memoria.

Sus padres están, desde entonces, desaparecidos. Y, a pesar de no recordar, él lo sabe porque aprendió a escuchar la historia.

Cuando le preguntaron si él conocía de que su papá compartiera las ideas de su madre, sereno y veraz respondió, “Mi mamá tenía 20 años. No lo sé. Pero sí sé que mi papá era un gran compañero de mi mamá”.

Los ha reconstruido. Para él y para nosotros. Y lo cuenta y nos instiga a que lo volvamos a contar. Qué sé yo si le pondremos música como hacía mi propio padre a sus cuentos inventados de la vida real, pero escuchamos el corazón acomodándose y el reloj del amanecer calladito, para poder oír el mínimo crujido de la salida del sol.

Así como de las cosas viejas leídas y estudiadas, hemos aprendido que a los niños dejados en una canasta a las puertas abandonadas de razón, y abandonados, los apellidaban Expósito, supimos ayer, hace un rato nomás, que ya no es así. Martín es Alcaraz Campos, sin abandono. Como lo soñaron sus padres, por ejemplo.

Hemos recogido buena parte de estas historias en un libro que se llama Hacerse cargo. Con dificultades, con errores formales, con una largura de tiempo para publicarlo que contradice eso de que ahora sucede con más celeridad. Pero lo hicimos. Encontramos historias, reescribimos historias, reconstruimos historias. Desde los vivos y desde los muertos. Desde la memoria.

Los años, acelerados o no, se han venido pasando como al descuido en estos temas. Habrá que seguir cantando y contando, aunque duela tanto. Como serenata eterna a la vida.

Marzo 2011

La Quinta Pata, 27 – 03 – 11

La Quinta Pata

La bomba loca

Carlos Almenara
*
Atacaron Libia. Hubo menos deliberación que en otras ocasiones.

Una coalición informal que no se sabe qué es ni quién la lidera se dedica de modo escasamente coordinado a bombardear Libia.

Dicen que la comanda Estados Unidos pero no está claro que sea así y que otros estados no actúen por su cuenta.

No es la OTAN. Incluso miembros de la OTAN como Turquía se manifestaron en contra.

El “marco legal” del ataque es la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Puede consultarse en: http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=s/res/1973%20(2011)

El caos actual no es casual, es prohijado por esa resolución pensada para el saqueo. El punto 4 y otros con similar redacción “Autoriza a los estados miembros que hayan notificado previamente al Secretario General a que, actuando a título nacional o por conducto de organizaciones o acuerdos regionales y en cooperación con el Secretario General...” atacar Libia, por supuesto invocando la “protección de los civiles”.

No hay muchas alternativas de interpretación del párrafo; el procedimiento sería más o menos así: un país decide atacar Libia, le comunica al Secretario General y procede amparado por el “derecho internacional”. Un verdadero despropósito, tanto que Medvedev y Putin, el tándem de gobierno ruso, declararon que la resolución está mal hecha, que evoca las cruzadas y resulta agraviante para los pueblos árabes. Ahora reclaman el cese del fuego. Queda como pregunta para el análisis por qué ni Rusia ni China hicieron uso del derecho de veto en el Consejo de Seguridad.
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Las hipótesis más plausible para entender estas conductas parten de la necesidad de reconstruir teoría desde los países dependientes. Desde las teorías de la CEPAL hasta el Movimiento de los No Alineados entre muchos otros antecedentes ya dieron cuenta otrora de problemas semejantes.

Otro punto saliente y no muy comentado de la resolución es lo que han presentado como “el congelamiento de las cuentas de Khadafi”. Bueno, no es exactamente así. La resolución decide la congelación de activos financieros y recursos económicos que se encuentren en su territorio (de los países miembros) y que sean de propiedad o estén bajo el control, directo o indirecto, de las autoridades libias.

Esta cláusula amañada permite que las potencias se apropien de las reservas soberanas de Libia y otros activos, según algunos datos bastante superiores a los U$S 70.000 millones, que no son de Khadafi, son de Libia; y, aparentemente, puede servirles para salvar algunos problemas de liquidez.

Resulta incierto hasta qué punto Estados Unidos está convencido de la operación. Su secretario para la defensa, Robert Gates ha manifestado oposición al ataque y ha dicho que sería un error “sacar a Khadafi de Libia”. Gates muestra un declaracionismo cada vez más pronunciado que contrasta con la política de Hillary Clinton avalada por Obama.

Quien destaca en este enredo es Nicolás Sarkozy. A pesar de su hiperactividad en relación a Libia, todavía no responde la acusación de Seif el Islam Khadafi de que su padre había financiado su campaña electoral para llegar a la presidencia de Francia. En realidad no fue eso lo que dijo Seif sino que le pidió que le devuelva el dinero. Sarko no parece muy preocupado por brindarle oportunidades de ampliar su denuncia de la que dijo poder suministrar detalles de transferencias y demás elementos, toda vez que resulta difícil dar testimonio en medio del estallido de las bombas de la aviación francesa.

Berlusconi, que no podía estar ausente, prestó las bases italianas para que operaran desde allí pero luego se retractó y anunció que retoma las bases mientras no sea una operación conducida por la OTAN.

Así como hay en este lado del mundo teorías que han resignificado el concepto de populismo asociado a gobiernos que dan carnadura a las aspiraciones populares con trabajos como los de Ernesto Laclau o Roberto Follari, resulta necesario profundizar el estudio de personajes como el francés y el italiano mucho más representativos de lo que la vulgata mediática presenta como populismo y fundamentalmente, como vemos, mucho más peligrosos.
La apropiación del petróleo libio, el negocio financiero subyacente en el congelamiento de los fondos o incluso objetivos más parroquiales como podría ser para Sarkozy y Cameron ofrecer a sus electorados una nueva utopía imperial; cualquiera de estos u otros objetivos que se enuncien o se deduzcan, lo cierto es que este bochorno marca a las claras el descalabro imperial y la necesidad de reconstruir un orden internacional sobre otras bases.

No tiene autoridad moral ninguno de los países invasores para reclamar respeto a los derechos humanos siendo que ellos han demostrado y siguen demostrando no respetarlos. A la vuelta, en Yemen y Bahrein continúan las matanzas de los dictadores “amigos”, solo como ejemplo. En el caso de los Estados Unidos su solo rechazo a la Corte Penal Internacional lo inhabilita para cualquier señalamiento al respecto.

Como vemos, poder imperial puro y duro.

Vale la pena destacar la posición de los países del ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América) de ofrecer una mediación y reclamar por todos los medios posibles una chance a la paz.

Mientras tanto, algunos políticos de estas latitudes como Elisa Carrió escriben cartas a la embajada de Estados Unidos u otros como Ernesto Sanz hablan con funcionarios estadounidenses para que intervengan en nuestra política doméstica. Estas cartas vienen a vuelta de correo con marines y bombardeos.

* c.almenara@hotmail.com

La Quinta Pata, 23 – 03 – 11

La Quinta Pata

La marcha del 24 en imágenes














El Sol, Diario Uno, Los Andes, MDZ Online, 25 – 03 – 11

La Quinta Pata

Posiciones, incongruencias

Juan P. Rojas

Declararse en tal o en cual lugar, independiente de o alternativo a, requiere necesariamente de la demarcación de eso que está en la vereda de enfrente. Esta fuerza política es de izquierda porque repudia y denuncia las medidas regresivas de…, esta agrupación se declara independiente porque se despega de los lineamientos de…, etc. Estas manifestaciones suelen obviarse y darse por sabidas y a su vez su formulación suele plantear dificultades, hay momentos de la historia que resultan complejos máxime si hay una desvinculación entre discurso y práctica.

En procesos demarcados que de ninguna manera se pueden ocultar detrás de un velo fascinador, esta tarea resulta sencilla. En tal sentido el neoliberalismo aunó fuerzas diversas y no era difícil posicionarse a su izquierda. Cualquiera que se jugara un pelo por los intereses de los demás sabía dónde estaba el enemigo.

El proceso que comenzó construirse en 2003 ha ido complejizándose en este sentido para ciertos sectores de acción. En consecuencia, según el modesto entender de quien escribe, las agrupaciones políticas que se declaran a la izquierda del kirchnerismo ocupan una posición de inconsistencia progresiva. Esta incongruencia se define en el escaso acompañamiento popular de sus demandas: una manifestación general de que no hay lugar para una lucha frontal contra el sistema.

El dislate de las agrupaciones de substancial oposición queda más o menos expuesto según el contexto. Hay situaciones en las que las demandas expresadas pueden mantenerse de pie aunque la resultante termine por pulverizarlas más temprano que tarde. En el denominado conflicto con “el campo” su “lucha en favor de los pequeños productores” terminó por contribuir a los intereses de las grandes familias terratenientes y de sus socios extranjeros.

Pero existen escenarios donde la radicalización planteada como divergencia o incompatibilidad tiene un grado de inconsistencia preocupante, los actos conmemorativos por el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia son un caso emblemático. Proponer una movilización por fuera de las recordaciones que realizan los organismos de Derechos Humanos, desestimando su historia y su lucha, es un acto que difícilmente pueda clasificarse de progresista por contestatario y crítico.

La utilización de una fecha tan sensible para plantear consignas opositoras en un proceso en el que los avances en derechos humanos resultan inéditos para el curso de la historia es poco menos que peligrosa. Despegarse de la marcha de un pueblo que acompaña una transformación categórica del estado de las cosas no puede resultar más que contraproducente y obcecado en un avance hacia un estado de justicia plena.

Río de Palabras 43, 24 – 03 – 11

La Quinta Pata

Me piden un homenaje a mi viejo…

Alfredo Guevara (h)

...Se me ocurre contar algunos episodios que me recuerdan las celebraciones del coraje que hace Galeano.

Era el año nuevo de 1974, toda la familia reunida, cuando exactamente a las 12 de la noche nos asustamos por el ruido de la bomba, más poderoso que los doble-mecha con las que hacíamos volar las latas de leche Nido. Recuerdo el ruido de las piedritas cayendo sobre las copas y que salimos desesperados por el pasillo. El único que mantenía la calma y nos contenía, era mi viejo.

Había que cuidarse de “las tres A”. Pero mi viejo colgaba orgulloso las amenazas de la pared de su estudio, al lado del retrato del “Che” Guevara que le regalaron unos militantes del MIR. Una revista de ultraderecha lo había tildado de ser el “soviet” mendocino, pero orgulloso reivindicaba sus inicios militantes con Cooke, su relación con Ortega Peña y otros de la legendaria “Gremial de Abogados”, su pertenencia a las FAR y luego de la fusión, a Montoneros. Esa organización lo sometería luego a “juicio revolucionario”, condenándolo al exilio, sentencia que nadie jamás se animó a hacerle cumplir.

“Esta hija de puta es la que metió preso a tu papá”, me dijo la abuela cuando en la TV en blanco y negro pasaron una propaganda con la figura de Isabelita y una música de Palito Ortega, alegre y pegajosa, que me hacía sentir mal. Si bien mi tío nos llevaba todos los domingos a ver los partidos de La Academia – que hacía un buen campeonato – no podíamos espantar la sensación de tristeza que nos quedaba después de pasar por la calle Boulogne Sur Mer a saludar al papi, que “no podía venir con nosotros”, pero siempre alegre y fuerte en la visita.

Después vino el exilio. En Lima, el mar estaba cerca, mi viejo se metía como si lo conociera de toda la vida, yo le tenía miedo a las olas. También estaban cerca los militares argentinos. El plan Cóndor nos llevó a conocer la laguna de Guacachina en medio del desierto mientras allanaban el departamento del barrio San Isidro y desaparecía otro abogado argentino durante la visita de Videla. Años después, le pregunté a mi viejo por qué nos habíamos ido a Perú, y me contestó que tenía prohibido salir a un país limítrofe, y Perú era lo más cerca de Argentina que podía estar.

“Allá también se juega al fútbol”, dijo mi viejo cuando volamos juntos a México, un día antes de cumplir 12 años, y antes de perder nuestro nuevo VW escarabajo en las enormes playas del estadio Azteca. El Distrito Federal nos impresionó a todos.
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Cuautemoc y Moctezuma, la Malinche, Emiliano Zapata y Benito Juárez, se mezclan en el recuerdo con los asados de Valle de Bravo, Acapulco, la casa argentina. Allí mi viejo hinchó en soledad por Holanda en la final del 78 y se opuso a la aventura malvinense de la dictadura. Discutió con Abal Medina, insistiendo en que la primera Unidad Básica en el exilio se denominara “11 de Marzo”. Ejerció la docencia y se formó junto al exilio latinoamericano de las derrotas y las victorias. Pero nunca dejó de leer los diarios argentinos, de reunirse con sus compañeros. Tenía insomnio, quería volver.

Mi viejo hablaba de “derrota histórica”, pero cuando bajó las escaleras del avión en El Plumerillo y vio a un grupo de compañeros con banderas para recibirlo, comenzó un lento proceso para comprender realmente las consecuencias del terrorismo de Estado. Fue el primer abogado de las “Madres”, todavía en su oficina cuelga el pañuelo que le regalaron. Peleó todas las batallas, con mayor o menor éxito, siempre en desventaja, denunciando a los cómplices de la dictadura, las “AAA” y el vaciamiento político e ideológico que negaba toda continuidad a las ideas revolucionarias en la etapa post-dictatorial. Defendió tanto a los militantes del MIR que resistían a Pinochet, como a los familiares de Guardati o Bordón. Denunció a Miret y Romano cuando en 1986 contaban con el apoyo de todos. Defendió a los “hijos de los compañeros” de los sectores populares. Alguien le regaló un diploma que lo elogiaba por defender “causas perdidas”. Sufrió también en democracia atentados y amenazas que jamás lo intimidaron. La bronca de sus enemigos de siempre se tradujo en una pintada en su estudio, al día siguiente de su muerte.

El coraje de mi viejo y su férrea voluntad pueden advertirse al leer el texto de uno de sus escritos denunciando a Miret y Romano: “...Este escrito se formula mientras fuerzas policiales revisan mi estudio, por la presunta existencia de una bomba, denunciada anónimamente. No es la primera vez que fundamos recursos en estas condiciones y no es la primera vez ni será la última, que defendemos los intereses de nuestros clientes, solo para tranquilidad de nuestra conciencia, como dijera una vez Lisandro de la Torre”.

A diferencia de lo que algunos suponen, mi viejo no tenía una gran fortuna. Su más importante legado está en el reconocimiento de tantos que me lo recuerdan día a día. Por eso este 24 de marzo, además de recordar a nuestros treinta mil desaparecidos no puedo evitar recordar a mi querido viejo, al que siento acá, conmigo, con nosotros.

Río de Palabras, 24 – 03 – 11

La Quinta Pata

El fuego de la memoria

Marcos Meloni

Vivimos en un mundo de símbolos. Tal vez el mayor ejemplo y sin dudas el más conflictivo sea el dinero. Pero no es de eso de lo que queremos hablar, más allá de estar omnipresente en nuestras vidas y sociedades. Lo que hoy nos convoca es el día en que conmemoramos el inicio de la peor catástrofe contemporánea que vivió nuestra Argentina. El 24 de marzo pasa a ser uno de los nuevos símbolos que mueven a todo un país y por qué no a toda Latinoamérica.

El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia nació en el marco del gobierno de Néstor Kirchner, que junto con Cristina Fernández forjaron un compromiso indeclinable frente al horroroso pasado que se encendía no solo para esta fecha sino en cada jueves que las Madres se reunían en la emblemática Plaza de Mayo, en cada día de los que vivieron en carne propia la pérdida como el encierro durante el espanto llamado Proceso de Reorganización Nacional. Frente a esta realidad, inexorable como tantas que nos han tocado y nos siguen acechando, un Proyecto se inviste de su capacidad y su voluntad para transformar ese recuerdo que no solo es una llaga sino un abismo generacional que cercenó el futuro de miles de ideales, de proyectos, de sueños, de construcciones que hoy empiezan a reverdecer, con otro tono, otra intensidad, pero fuera de la violencia y la persecución que se vivieron en esos años terribles.

Eduardo Galeano, en circunstancias de una visita reciente a Mendoza por el recibimiento de un título honorífico, confesó textualmente estar “muy, pero muy contento y muy orgulloso de recibir un Honoris Causa en este país que está a la vanguardia de los derechos humanos en el mundo”. Imposible no sentirnos orgullosos de que semejante hombre de la intelectualidad latinoamericana de la resistencia diga estas contundentes palabras, el hombre de las Memorias del Fuego y de nuestro Uruguay hermano, que como la mayoría de nuestros pueblos de América Latina sufrió las dictaduras cívico-militares en aras de los intereses más mezquinos y oscuros de nuestra historia reciente.

Hacernos cargo y demás. Recrudecer y construir a partir del legado de esas treinta mil personitas. Llevar hasta lo más hondo sus enseñanzas, sus peleas, sus fuerzas, su resistencia. Llevar hasta lo más alto un país que no olvida ni perdona, un país que hace Justicia por su Memoria.

Río de Palabras 43, 24 – 03 – 11

La Quinta Pata

Desmilitarizar policía y servicios penitenciarios

Fernando Rule

Uno de los más grandes avances en la lucha contra la tortura ha sido la Ley de Defensa Nacional, que circunscribe el rol de la Fuerzas Armadas a la defensa de la soberanía frente a amenazas de otros países, única actividad y fin de cualquier ejército nacional. Esto ha permitido, hasta ahora, la expresa prohibición de los militares de meterse en cuestiones internas, propias del poder político.

El otro gran progreso fue la prohibición impuesta a la policía, de tomar declaración a un detenido. La importancia de esto radica en que era justamente en el momento en que la policía se dedicaba a tomar declaración, no podían sustraerse a la tentación de torturar al detenido. Es así que, desde hace ya muchas décadas, la tortura se había hecho costumbre.

Pero la tortura se sigue aplicando en la Argentina. Y en Mendoza. En cada comisaría se tortura a los detenidos. En la cárcel se tortura a los presos. Falta un paso. Quizás el más importante.

Los policías y carceleros no son militares
Esto parecería una verdad de Perogrullo, pero si conversamos con cualquier policía o carcelero, advertiremos que se sienten militares. Y si profundizamos, veremos que hasta tienen un cierto complejo de inferioridad frente a “los verdes”. Algo así como si fueran militares de segunda clase.

Observemos si no la simbología, el folclore, de los policías y carceleros. Usan la misma ropa, aunque de diferente color. Ropa diseñada para librar combates en el campo, desierto o montaña, llena de bolsillos que solo les sirven a los soldados que deberán pasar largas y duras campañas con toda la impedimenta encima. Que los policías y carceleros usan para llevar el celular y los cigarrillos.

Se dividen en grados militares, se saludan como tales, hacen corridas y ejercicios de niños jugando a la guerra que llaman “orden cerrado”. Nada de eso les sirve, ni a los policías para combatir el delito, ni a los carceleros para cuidar de los presos.

Y, lo que es más grave, practican una disciplina deshumanizante de obediencia debida que obliga al superior a humillar constantemente al subordinado.

Si a nuestros militares, desde Roca a la fecha, les inculcaron que el enemigo es el pueblo, pensemos cuál puede ser el resultado de tal idea en los policías y carceleros. Torturar al “enemigo” se convierte en cosa cotidiana.

Para eliminar la tortura en nuestro país debemos eliminar toda forma de educación militar en la educación de los policías y los carceleros.

Río de Palabras 43, 27 – 03 – 11

La Quinta Pata

Contarla para vivir

Sebastián Moro

Viejitos. Viejitos hijos de puta - no ceja de pensar en el momento justo el sobreviviente. Los ve ahí, al costado de la sala, en el rincón de los reos, sellados los párpados y los labios ante los relatos del dolor y la matanza que ejercieron como mandato divino. Pero la verdad, tras décadas de ocultamiento y manipulación, aflora y se derrama contra el olvido y ellos, torturadores, asesinos, ladrones de la muerte, no la pueden reprimir. Costó tanto. Desarmados y sin uniformes siguen tan culpables como ayer, tanto los que miran sentados en el banquillo como los cobardes que faltan, amparados en el derecho a hacerse pipí encima como les enseñara papá Videla. Sin embargo la víctima no se deja ganar por el odio. Otra pregunta del Tribunal, la posibilidad de justicia, el recuerdo del tormento generacional y de los compañeros desaparecidos lo ayudan a trascender, apostando al país de los hijos que vendrán.

Complicidades políticas y judiciales, entramados del poder, impidieron durante mucho tiempo que verdad y justicia tuvieran expresión en Mendoza. En el camino quedaron los ojos tristes de los compañeros que se fueron en democracia y también milicos que murieron en la impunidad. Pero la hora llegó, gracias a los juicios que se celebran en la ciudad y a las condenas ejemplares que recibieron el año pasado los genocidas en San Rafael. Digo celebrar porque el juzgamiento a los represores repara la desmemoria argentina y porque lo que sale a la luz permite andar un futuro con nunca más y desandar lo que el sistema impuso. Y lo que sale a la luz no es ni más ni menos que, como diría Paco, la pura verdad: la colaboración de funcionarios y jueces con la dictadura, la existencia de grupos “políticos” y de periodistas al servicio de la represión, la comprobación de que el plan de exterminio fue diseñado por el Norte y perfeccionado en nuestro Sur, la constatación de que bajo órbita de Menéndez nadie sobrevivía, la amnesia funcional de curas y canas, la violación sistemática a las secuestradas. Las evidencias no se agotan, como muestra alcanza un botón…o más bien, aquí los botones sobran.
Soy más valiente que nunca, el dolor tan grande que reventó mi vida me empuja a seguir y pelear –piensa la sobreviviente entre las pausas de su testimonio. Sabe además que no está sola, que vivos y muertos, víctimas y familiares, palpitan a su espalda, tras el blindex, sus palabras con el necesario corazón. Y que la mejor parte de la sociedad hoy entiende, quiere entender, precisa de la memoria histórica para volver a respirar. Después de la masacre y el vaciamiento, la conciencia llegó. Toma aire entonces, respira profundo y dice la esperanza.

Río de Palabras 43, 24 – 03 – 11

La Quinta Pata

Pasado lo peor

Matías Perdomo Larrea

Las palabras, tiradas al pasar, sonaban tan frías como ajenas hasta no hace mucho tiempo: “crímenes de lesa humanidad”. Pero su traducción a tortura, violación y muerte en los relatos en primera persona de coterráneos de piel y hueso comenzó a llamar la atención de los mendocinos. Los medios masivos de comunicación, pertenecientes todos a la derecha (salvo los públicos, que no son masivos de audiencia) “cubren” las noticias de los juicios. Los periodistas se encuentran obligados a conocer la verdad, para comprender, y ni la sucursal local de Clarín puede ningunear los hechos.

Dentro del cuerpo social se refrescan más memorias y se instauran mea culpas por doquier. Nos identificamos distinto. Evidenciada la complicidad civil, emergieron los feos recuerdos colectivos. Era ficticio el “no sabíamos nada”, “no vimos nada”. Era miedo. Tan legítimo como indigno. Pero atendible.

El tesón y trabajo de los organismos de derechos humanos, realizando la tarea que le competía al estado, fue incrementando consenso (concepto bastardeado hasta el hartazgo por el último piantavotos del país) en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.

Pero faltaba algo. Un golpe de confianza en sentido amplio. Las necesarias disculpas en representación del estado y el osado gesto del cuadro le valieron al más grande, que ya no está, liderar el camino para que definitivamente gambeteáramos los miedos, convenciendo a víctimas y no tanto de que esta vez algo había cambiado.

La nueva hegemonía se explicita entonces. El delincuente Miret es destituido y probablemente conviva en prisión por el resto de sus días con el canalla Romano.
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Algunos políticos, finos a la hora de percibir la demanda de conciencias, también se disfrazan de buenos. Amstutz alega haber estado siempre del lado derecho, pero niega (como si entendiera implícito) ser un asesino. Cornejo rememora sus tiempos de Franja, (vistiéndose de publicitario) y nada junto a Meolans, siempre nada. Félix intenta (muy a su pesar) despegarse del rastro paterno que le impedirá gobernar esta provincia.

El “algo habrán hecho” quedó reservado para los contubernios. En el espacio público la espiral del silencio se invirtió y 27 años y monedas de democracia lograron por fin que lo atroz de vergüenza, como correspondería.

La cicatriz siempre estará, pero la generación que creció y se formó bajo la matriz de la impunidad hoy palpa justicia y se esperanza en conducir a la que en el presente nace incluida. Sabiendo que falta mucho para alcanzar los sueños de los que hoy lloramos. Pero con la certeza de que lo mejor está por venir si, y solo si, logramos saldar lo peor.

Río de Palabras 43, 24 – 03 – 11

La Quinta Pata

Madres del Amor *

María Luz Gómez

Nacimos convocadas de manera individual por una feroz dictadura que imprimió el método del secuestro de personas para acallar sus voces. Y nos arrebató a los hijos y a los hijos de nuestros hijos.” Así se describen aquellas mujeres argentinas, madres y abuelas, que desde 1976 transforman el dolor por la desaparición de sus seres más queridos en resistencia y que hoy son signo indiscutible de la lucha pacífica por la búsqueda de la Verdad, la Memoria y la Justicia.

Mujeres que supieron golpear todas las puertas, preguntar incansablemente, desafiar el silencio y alzar la voz; enfrentar las armas, los golpes, la indiferencia y la marginación; caminar con los pañuelos en sus cabezas movidas no solo por el dolor sino por el verdadero amor a la vida: la de sus hijos, la de sus nietos, la de su pueblo. Porque las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo luchan por conocer dónde están sus hijos, por la aparición de los mismos, por la identidad de los hijos de desaparecidos y por la restitución de estos nietos a sus familias, porque se haga justicia y se condene a todos los responsables. Pero también luchan (porque reconocen que no hay una sin la otra) para que su pueblo crezca en la defensa y consolidación de la democracia, en el desarrollo y la inclusión social de todos y todas, en el fortalecimiento de una sociedad más justa, en el respeto a los derechos humanos, en la afianzamiento de la paz.

Por esto, son madres y abuelas no solo de tantos compañeros y compañeras desaparecidas por la más trágica dictadura militar sino también madres y abuelas de un pueblo herido que reconoce en ellas, en su lucha pacífica e indeclinable, el consuelo y la esperanza de una patria más justa.

“Y me dijeron: No tengas miedo, camina…y estoy caminando”. Y ya son treinta y cinco los años que las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo llevan caminando para saber la Verdad, esa que nos niegan y ocultan con la intención de borrar sus culpas; para hacer Memoria, no olvidar lo que pasó y no debe volver a pasar; y para encontrar Justicia, la única que puede reconciliar a un pueblo e instaurar una paz verdadera. Pero no caminan solas, como antes, porque hoy más que nunca el pueblo, su pueblo, “las abraza”.

Enarbolando dignidad
sobre pueblos vencidos,
abriéndose caminos
entre sueño y horror,
van pariendo mucha más vida
de la que se truncó…

* “Las Madres del Amor”, León Gieco

Río de Palabras, 24 – 03 – 11

La Quinta Pata

domingo, 20 de marzo de 2011

Juicios: Otilio Romano al banquillo

Ramón Ábalo

Hizo trapisondas leguleyas desde los intersticios jurídicos para salvar su pellejo, pero la memoria es el poder de la verdadera justicia. Otilio Romano, otro de los jueces que utilizó su rango y su toga para congraciarse con la dictadura hasta el extremo de convertirse en uno de los genocidas, va camino cierto a terminar tras las rejas. Hace rato había presentado su renuncia como escape, pero desde las alturas – la Presidenta de la Nación – se la han rechazado y queda en el ámbito del Consejo de la Magistratura para su destitución, como ya ocurrió con Miret. Ya no podrá hacer alarde de su impunidad, y como a aquel, su destino es la cárcel.

Las corporaciones
Es que en toda la institucionalidad, las corporaciones política, profesional y empresarial fueron refugio de cómplices y ejecutores de la dictadura. Practicaron principalmente la delación y la persecución los empresarios, y la omisión y el silencio de los profesionales y ciertos políticos. Así, en varias oportunidades los organismos de derechos humanos, en aquella época, apelaron al Colegio de Abogados y Procuradores, sin obtener respuesta alguna. A esta entidad se le pedía como ente del derecho que se expidiera respecto a las groseras y claras violaciones de la Constitución, las leyes y el derecho de las personas. Más aún, su intervención constituía un imperativo en la defensa de sus objetivos y la de sus afiliados, teniendo en cuenta los riesgos que corrían abogados defensores de presos políticos, algunos obligados al exilio y no pocos desaparecidos o asesinados.

En Mendoza, los abogados Alfredo Guevara y Fuad Toum, después de ser detenidos en 1975, fueron obligados al exilio. Por su parte, Héctor Chávez y Haydee Fernández estuvieron en prisión durante todo el "proceso". En tanto que los abogados Conrado Gómez, A. Henríquez y Eduardo Valverde, están desaparecidos. Valverde, oriundo de Mendoza, fue detenido en una unidad de Aeronáutica en Córdoba, y desde ahí desapareció.
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Con fecha 22 de setiembre de 1979, La Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Filial Mendoza y la Comisión de Familiares de Detenidos Desparecidos, enviaron una nota al entonces Instituto de Derecho Público, pidiéndole un pronunciamiento contrario a la aplicación de la ley dictatorial 22.068 y la exigencia de su pronta derogación. En parte de dicho documento los organismos humanitarios manifestaban: "Ha tomado estado público la sanción de la ley 22.068 que modifica el régimen legal de la ausencia con presunción de fallecimiento. La misma se presenta como una solución para los numerosos casos que se registran de personas desaparecidas…La resolución de los aspectos patrimoniales y jurídicos – por importantes que puedan ser – no constituyen el interés primordial de los familiares de los llamados "desaparecidos". Por el contrario, su derecho básico y su esperanza residen en el esclarecimiento de la situación que afecta a sus seres queridos…Resulta evidente, además, que la ley en cuestión, en lugar de sumarse al propósito de lograr efectiva jurisdicción en los casos de desamparo señalado por la Suprema Corte (caso Pérez Smith y otros) afirmando que enfrenta "efectiva situación de pérdida de jurisdicción a lo que los jueces no pueden poner remedio" producirá el efecto de frustrar el instituto constitucional del Habeas Corpus. En efecto, permite a los jueces declarar la muerte de una persona aunque el propósito y la voluntad de la familia sea la de proteger con los recursos destinados a lograr el esclarecimiento de lo ocurrido con el detenido-secuestrado-desaparecido".

La contestación a este requerimiento, totalmente legítimo tratándose de la vida o la muerte de miles de personas, fue: "...el Instituto de Derecho Público se dirige a usted a los efectos de hacerle llegar la resolución adoptada por la Junta de Gobierno de este Instituto a tal efecto. Tratadas muy atentamente las consideraciones…se resolvió derivar el tema, para su exhaustivo estudio, a la Comisión de Derecho Constitucional…" Firmaba su presidente Santiago Teruel, hombre del justicialismo, y que, en democracia fue legislador provincial por dicho partido. Pero la respuesta no llegó nunca, como si rigiera la normalidad hasta el punto que la sabiduría jurídica del Instituto fuera ajena a las urgencias humanitarias y al clamor de miles y miles de víctimas de la dictadura.

Similares comportamientos, reiteramos, tuvieron las corporaciones de los médicos, los empresarios, gremios, partidos políticos y muchos más. Las atrocidades cometidas por la dictadura cívico-militar tuvieron sostén en esas instituciones y las de sus componentes. Por supuesto, con excepciones. Enfrentarla no fue un obrar de seres sobrehumanos o de irracionales carentes de sensibilidad a todo sentimiento, incluso los del miedo y el temor. El valor fundamental fue el de un profundo compromiso solidario con la vida. Tan solo eso.

La Quinta Pata, 20 – 03 – 11

La Quinta Pata

Pequeño círculo de ex lectores de Mario Vargas Llosa

Hugo De Marinis

Mario Vargas Llosa. Nada de Vargas a secas, ni de Varguitas como lo conjuraba la tía Julia, ni de “La feria de Vargas” ni “Largas a Vargas” ni de “Zamba de Vargas” ni “Aquel Vargas”, notas muy curiosas y sesudas por cierto – aparecidas en el inteligente Página 12, las pasadas semanas – pero cuyas elisiones del “otro apellido” en los ocurrentes titulajes deslizan ese elemento de ninguneo innecesario y típico del respondón caliente que rezuma un desinterés (disimulado) hacia el contrincante y que termina en no rendir justicia al contenido de las muy atinadas respuestas.

Mario Vargas Llosa. Así le llamamos los del círculo de sus ex lectores, a pesar de la inquina que nos producen sus posiciones políticas y de la patada al hígado que significó que le otorgaran el Nobel de literatura el año pasado.

Los del círculo entendimos hace ya bastante – como el resto de la humanidad – que la madre de todos los premios poco y nada tiene que ver con los méritos de validez universal que se supone, distinguen tal o cual actividad innovadora. El pintor y diseñador gráfico Rodolfo Ramos – ilustrador de La Quinta Pata – por ejemplo, cuando sale el tema ni se molesta en discutir. Solo tira un par de dudosos y galardonados nombres, permanece tranquilo en su menosprecio y de inmediato quiere pasar al asunto de la invasión de Libia y a las otras rebeliones árabes, y enfrascarse así en discusiones picantes con el sabio Abderrahman Beggar – otro colaborador infrecuente de La Pata, además de doctorado profesor de estudios arábes y mediterráneos, y con buen conocimiento de la literatura latinoamericana.

Pero hay uno de nosotros – Luis Cañas, el que contesta los e-mails, a veces se escribe una que otra “Quintaesencia” y decide en la sección “Historia” – en que la animadversión hacia Vargas Llosa es poco menos que inefable. Cuando nos juntamos para un café basta que alguno lo nombre para que le salga humo, se levante de la mesa y nos deje plantados. Por días. De haber sido conversador y un puñado de entusiasmo en sus años mozos, Cañas padece de un persistente mal humor que lleva a pensar a sus interlocutores que es un gruñón incurable e incapaz de cualquier discusión edificante. Los que lo conocemos sabemos que no es del todo así. Como a Horacio Oliveira y a Mafalda, le duele el mundo actual. No por cierto por razones filantrópicas o progresistas biempensantes, sino por las enormidades en contra a que ha sido sometido su pensamiento (de izquierda) en las tres últimas décadas.
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El Negro Ábalo, que no lo conoce bien, opinaría que es de esos compañeros deprimidos, de los que se quedaron al costado del camino cuando la implosión de la Unión Soviética. Para mí es un melancólico incurable que no va a aceptar jamás el advenimiento de los nuevos tiempos. Que no le nombren la disipación del sujeto revolucionario, el anacronismo de la lucha de clases, ni siquiera que al imperialismo se le llame “imperio” o a las otrora guerras de liberación nacional, conflictos emancipatorios.

Cuando quiero fastidiarlo le digo que me recuerda a Galileo Gal, el personaje anarquista de La guerra del fin del mundo (1981). Esa precisamente fue la última novela que leyó de Vargas Llosa, y ya con ciertas reservas. Los otros fuimos más lejos. Yo llegué hasta Elogio de la madrastra (1988) y reconozco que antes La historia de Mayta (1984) y El hablador (1987) no me parecieron mal. Después los prejuicios no me permitieron más.

En la última juntada no pudimos evitar el tema de la invitación a Vargas Llosa a la inauguración de La Feria del Libro de Buenos Aires y la carta de “Carta Abierta” al titular de la Cámara del Libro. Cañas amagó a levantarse y mandarse a mudar pero el sabio Beggar – para demostrarle que como coherentes miembros del círculo de ex lectores no había entre nosotros quien simpatizara con el último Nobel – contó que en los ochentas en París asistió a escuchar una charla del peruano junto a otros hermanos árabes y norteafricanos. Unos connacionales de Vargas Llosa comenzaron a vivarlo con un estruendoso “Mario/Mario/Mario” solo para recibir el apercibimiento del laureado autor con un escueto “esto no es Lima, es París”. Los compañeros árabes y norteafricanos de Beggar abandonaron el auditorio en protesta a la insolencia racista.

- Luis, ni los peruanos lo quieren. Cuando estuve en Lima, los limeños se burlaban y me hablaban pestes de él – continuó Beggar.

Ramos, maliciando también una intempestiva rabieta y partida de Cañas, quiso torcer el tema de nuevo hacia el hipócrita y letal bombardeo francés, británico y yanqui a las baterías antiaéreas que responden a Khadafi y que hasta ayer a la noche ya habían causado más de 48 muertes, pero no tuvo quórum.

- No habría que dejarlo hablar, o por lo menos largarle una lluvia de naranjazos cuando baje por la escalerilla del avión en Ezeiza – intercedí yo.

- No, hermano, no debe ser así – opinó Beggar – La derecha no tiene intelectuales de peso. La izquierda solo debate consigo misma, parecemos una bolsa de gatos. Que venga. Bienvenida la discusión.

- Que no haya debate – dijo Cañas, más triste que enojado – Es un caradura, mentiroso, sin nivel. Si no habla de literatura, y solo hasta cierto punto , quedará expuesto sin cortapisas su vulgar mercenarismo. ¿A quién va a convencer? Hay que dejarlo que se explaye, sin chistar. Ni mú. Mario Vargas Llosa es un buen escritor y también el paradigma del piantavotos.

Cañas me mandó a leer un artículo del director de la carrera de Letras de la UBA, Américo Cristófalo, aparecido en Página 12 el 9 de marzo. A continuación reproduzco un pasaje pertinente al pensamiento de Luis, aunque me aclara que no lo comparte del todo y que le mandará sus reparos a Cristófalo en breve. Reitero, Luis Cañas presume que Mario Vargas Llosa todavía es un buen novelista:

Pasado el suspiro verde-continental del boom, para superar 20 mil ejemplares había que acomodarse al conjunto de normas de la industria editorial[…]movimientos que dieron paso a la moneda universal única de la novela, el mismo relato escrito una y otra vez en Tokio, Londres, Buenos Aires o Lima, con variantes de ingenio, mayor o menor competencia técnica y en lenguas llamadas neutras[…]Es al menos ingenuo pensar que los grandes procesos de monopolización editorial se limitaron a cambiar la forma y fachada del negocio. Tuvieron y tienen una incidencia no del todo entendida, asumida irracional o deliberadamente, sobre las elecciones formales, los procedimientos técnicos y la ideología literaria. El malentendido es fenomenal. Vargas es un escritor de la derecha porque opina lo que opina y porque en correlato habla plácidamente la lengua mitológica, oscura y redundante de las fórmulas salvajes que impuso la industria cultural. Escrituras como las de Viñas o Lamborghini (ver Tartabul, 2006; ver Trento, 2003) persistieron en cambio y a través de la novela sobre tonos dramáticos, satíricos y desmitificadores de la cultura. No está de más agregar al debate que Vargas, su premiado trabajo de novelista, responde al llamado celestial del mercado y que ese llamado es un mandato acerca del buen hacer narrativo: claridad y sucesividad de trama, personajes consistentes, equilibrio, intriga, peripecias ocurrentes, enciclopedismo histórico, psicología, destreza de voces, etc. El conjunto de apreciaciones que domina la correcta literatura con agregados de color existencial, altisonancias culturales, alardes profundos, aburrimiento insípido, frases solemnes y empalagosas. Cartón lleno.



La Quinta Pata, 20 – 03 – 11

La Quinta Pata

Cuando la tierra viene marchando

Sergio Peralta
*
Quien no quiere pensar es un fanático;
quien no puede pensar, es un idiota;
quien no osa pensar es un cobarde.

Francis Bacon

Los que vivimos en una zona sísmica sabemos del temor, la incertidumbre que genera el movimiento de la tierra. Uno desea que termine pronto, que las cosas no se caigan, que el mareo desaparezca. Somos habitantes de un desierto y sentir que el lugar donde estamos parados se mece como un barco, nos genera angustia. La “gente común”, es decir casi todos tienen por verdadero lo que un señor con cara de culo y vestido como un empleado de pompa fúnebre les dice desde el televisor. Si a los dichos de este personaje le sumamos imágenes que manipulan el pensamiento trágico, que de manera natural llevamos adentro, el resultado es catastrófico.

A lo terrible de la manipulación, debemos sumar que los desastres y sus víctimas tienen categorías ligadas a su estatus de país del primer mundo o de tercera. Si no, pensemos un momento en Haití. Un pueblo arrasado por la violencia de la tierra y de la miseria de sus gobernantes. Si hasta Papa Doc regresó de su exilio bajo la sombra de la bandera tricolor de Francia a una tierra arrasada por unos de los terremotos más violentos registrados en la historia. Con una infraestructura pobre, sin un sistema de cobertura eficiente que reaccione después de una catástrofe como la que sufrieron, Haití sigue naufragando en su condición de país al margen del primer mundo. De esa manera se cubren sus desgracias, las cadenas de noticias, los grandes medios solo actuaron como un camión atmosférico: sacando la mierda, mientras esta se podía vender; después el silencio, la invisibilidad noticiosa. Su tragedia ya no es rentable. Su reconstrucción ya fue repartida entre un grupo de empresa carroñeras que se alimentan de los restos de esa sociedad. Distinta realidad vivió la sociedad japonesa. Abastecida por una tecnología que los haitianos solo sueñan, con alertas tempranas y una gran organización han demostrado ser una sociedad preparada para responder al caos. De todas maneras ni la mejor organización del mundo puede hacer frente a los miserables tras la información. Por dar solo un ejemplo en noticieros de una canal de aire (Canal 13) y otro canal de noticias (TN), los dos pertenecientes al mismo monopolio informativo (Clarín) de Argentina, han bombardeado a la sociedad televidente con el libro del Apocalipsis. Precisamente y gracias a una medición de IBOPE, la empresa MINDSHARE Argentina determinó un incremento del 30% del rating durante todo el día para Canal13. No se puede creer la improvisación, el mal gusto, el regodeo con el morbo, que se utiliza. Sin rubor, contradicen “noticias oficiales” que minutos antes han difundido. Este sismo ha servido, si es que una desgracia así puede tener una utilidad, para demostrar cómo actúan los grandes medios informativos. Preocupados por la facturación, por las mediciones de audiencia, que obviamente, redundan en lo primero, han dejado de lado lo básico, responder solidariamente a los miles (muchos) que sufren por esta calamidad.
Es importante poner en debate qué se debería hacer frente a situaciones como las descriptas; qué “sanción” le puede caber a un profesional que bastardea la actividad, sin caer en la censura. Seguramente se puede aducir a la falta de libertad de expresión. Pero y la ¿legitimidad de información?, ¿quién la protege?, ¿quién protege a los ciudadanos que son víctimas de mercenarios de la noticia? Alguna vez dije que se debería adaptar el dicho sobre la culpa del chancho. Los periodistas que falsean la información, son tan culpables como los dueños de los medios que ensucian la noticia. “La culpa es del chancho y el que le da de comer es cómplice”

*Los Barriales

La Quinta Pata, 20 – 03 – 11

La Quinta Pata

El gobierno mete otra vez la cuarenta y tres

Alberto Atienza

El fracaso de la Fiesta de la Vendimia
Fue y es el peor traspié de la historia vendimial. La metida de pata más señera. Única. Acaso insuperable. Los responsables del acto central, del área de gobierno, son los artífices del enorme fracaso. La misma impericia y soberbia con que manejaron los reclamos de los médicos, otros capitostes, pero igualmente desconocedores de las necesidades y sentir de la comunidad, fue la característica de la “negociación” con bailarines y actores.

Funcionarios, comenzando por el gobernador, venidos de lejanos y bellos pueblos, pero ignorantes totales del profundo amor que genera la Fiesta de la Vendimia en los mendocinos de este lado. Especialistas en chivos con cuero, en la venta de miles de hectáreas de tierra malargüina a malayos. Por ejemplo. no saben quién es en la historia de la música mendocina el talentoso intérprete, compositor y maestro llamado Talquenca,. Tiraron por la borda, por pura petulancia, la repetición de la fiesta más querida por la gente de estos pagos.

Lo que les correspondía a esos empleados nuestros trepados en cargos rimbombantes, muy bien pagos, era sacar la fiesta adelante. No emperrarse en negar los reclamos, como hicieron con los profesionales de la salud mientras la gente sufría esperando una intervención quirúrgica. Creyeron y se equivocan que culpando a los artistas de la no concreción del espectáculo quedarían eximidos de responsabilidad. No es así. La función de ellos era hacer la fiesta en la cantidad de repeticiones planificadas. Fracasaron. Deberían haber transado con los reclamos, de alguna manera y luego, llegar a un acuerdo definitivo con la fiesta ya instalada en el alma de la gente. No. Arruinaron todo. Y ahora esgrimen sanciones. Se hacen los justicieros ante una gran cantidad de pueblo dolido, decepcionado.

Personalmente, tengo 30 vendimias en mi haber y jamás he asistido a tan gigantesco desatino, como se dijo, por parte de nuestros empleados transformados en ignaros hijos del rey sol. Asistí a amenazas de paro por un sándwich. A reclamos de diverso tipo. Sufrí fiestas espantosas como la de Bergman y Singer en los 70. Llegué al cielo de los espectadores con la “Vendimia de Cristal” de Abelardo Vázquez. La ruptura del escenario a la italiana de ese genial autor y director. El uso de los cerros. El enorme piso transparente, que cambiaba de colores y acompañaba a la música. Sus textos de elevada poesía, no en lenguaje culterano y “césarbrutesco” como está de moda ahora.
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Recuerdo a una cosa redonda, ridícula, que apareció en el escenario presentándose: “Buenas noches, yo soy uvita” y de ahí en más la banalidad, el lugar común y la somnolencia (Hualpa Acevedo)

A otra fiesta que en el segundo cuadro naufragó y se convirtió en un plomo absoluto (Shewen, Chravalovsky and Co.)

Y una en que los bailarines danzaron bajo un torrencial aguacero, con los cables de energía eléctrica cerca de ellos. Cuando alguno patinaba en el agua acumulada en el escenario el público aplaudía, premiaba ese esfuerzo y pasión que siempre demostraron los artistas de vendimia.

Todas esos espectáculos, malos y buenos, se concretaron. Las asperezas se limaron antes o quedaron para después. No hubo intolerantes en las discusiones. Y la gente volvió contenta a sus casas

Circula toda clase de rumores. El habitante, que se siente engañado, a quien le falta algo y para siempre: asistir a un acto central, habla, comenta, escucha. Se dice que los planificadores del desastre, artistas que se negaron a actuar, fueron una ínfima minoría. Arrastraron a los demás que estaban de acuerdo en participar y los problemas resolverlos después. Ahora bien, ¿cómo es posible que una docena de danzarines, actores y figurantes incida en los demás? “Nunca tantos le debieron tanto a tan pocos” dijo Winston Churchill al término de la Segunda Guerra Mundial ¿Habrá ocurrido algo parecido con estas repeticiones nonatas? Se sabe que los bandos de “águilas” y “palomas” de los artistas se enfrentaron en agria discusión en el ámbito de la Secretaría de Turismo. Los últimos le endilgaban a los primeros la culpa de que no cobraban ni un peso. Y que cuando les paguen será con un sensible descuento, pues dos espectáculos murieron antes de nacer. Acaso por incumplimiento de contrato, algo que ocurrió por parte de los artistas, no les tiren ni una rupia. Si eso ocurre, costará montar la próxima fiesta en el teatro Romero Day.

La voz de la calle consigna, cierto o no, que hubo influencia política en los bailarines huelguistas. Que fue una puesta en escena dedicada a un gobierno que se sabía, por lo torpe de su esencia, que mordería el anzuelo. De ese modo se tiraría encima, como está ocurriendo, una mano de bleque. Otro rumor da cuenta de sabotajes dentro de los camarines, como el robo del vestuario perteneciente a los artistas “leales” para que no salieran a escena. Se habla de micros sin frenos. De pésima alimentación. Todos hablan. Lo concreto es que las repeticiones de la fiesta, más allá de excelente, regular o pésima, esa es otra historia, no se hicieron. Y a miles de mendocinos les quedó “un vacío imposible de llenar”


La Quinta Pata, 20 – 03 – 11

La Quinta Pata

Espectáculo vendimial desabrido y monótono

Alberto Atienza

“Tía, no puedo contarle la fiesta”
Desde el cuento más antiguo del mundo hasta la novela más reciente, pasando por la comedia musical, ópera y cualquier obra de teatro, lo básico, es la historia. Si no aparece la historia el hecho artístico no existe. Es un friso de actuaciones escénicas, un relato, un pasacalle, lo que se quiera.

Un antiguo participante de muchas vendimias lo sintetiza mejor: “Si se acabó el acto central, te vas a tu casa y la tía René te pregunta cómo fue la fiesta y vos no podés contar una historia, lo que has visto es un bodrio”

Este es precisamente el caso de la última, un zarzo completito.

Nadie lo dijo. Los medios, totalmente adictos al dinero que el acontecimiento despliega, llegaron a afirmar que se trataba de la mejor fiesta de todos los tiempos ¡Dios!

El libro no fue tal. La intención, el tema, que no llegó a cuajar, era un homenaje a los hacedores de la fiesta vendimial, cuando lo verdaderamente importante es la vendimia y no quienes trabajan en la fiesta que se le hace a ella. Lo relevante son nuestra tradiciones. De dónde venimos. Hacia dónde queremos ir. Nuestra bella música. Es como si mañana inauguramos un monumento a San Martín con la efigie del escultor que lo hizo y dedicadas las manos al fundidor de la estatua y al picapedrero que dio forma a la base. Son todos ellos, como en nuestra vendimia, electricistas, bailarines, actores, figurantes, traspuntes, apéndices, muy valiosos, algunos imprescindibles. Pero lo primordial se llama Mendoza, lo que la fiesta significa para sus habitantes, la obligación de ofrecerles a los turistas una historia que se entienda y no un cúmulo de desvaríos. Y que esa proeza artística, lo es, nos refleje como pueblo.
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Tanto la libretista como el director del acto central no entendieron que la vendimia, desde hace rato, es un género propio. Se utilizan elementos del teatro, del cine, de la comedia musical y hasta del circo. Pero ninguno es el prevaleciente, el dominante. Por ende es un género único. Toda estructura artística tiene elementos que la definen, que la tornan distinta. Así es como la comedia musical reúne, tema, danza y canto. El teatro, el conflicto, su desarrollo y conclusión. La ópera, la sinfonía, el libro en tono lírico y el lujo de la puesta.

La vendimia, la fiesta, debe contener elementos que la gente espera, que el público aplaude, que conmueven por lo tanto también al turista. Poner de taquito, en un portante mínimo a una diminuta virgen de la Carrodilla, con el tema clásico sonando casi en sordina fue una equivocación mayúscula. Todo director de vendimia maneja (o debe manejar, en este caso no se hizo) los climas. De un cuadro festivo, con música rápida no se puede pasar a otro cuadro festivo con música rápida, si no la gente se cansa. Hay un balance que debe diferenciar claramente a uno de esos espacios del que lo sucede. Contar con un cuadro de tono místico como el de la Virgen, se logra con un apagón inicial, canto coral, procesión de antorchas, lo que uno quiera, elementos escénicos simples. En esa parte siempre flota un tono devocional en el público, el recogimiento ante el despliegue cantado de una oración. Eso es un regalo del cielo para cualquier director y algo también destinado a la gente. En esta edición se desestimó ese valor. Se presentó una verdadera chastrinada.

Otra. Al público mendocino le encanta esa suerte de himno de la vendimia que es “Póngale por las hileras”, la gente lo canta, goza. Bueno, no sonó. Por momentos parecía por esas ausencias o minimizaciones, más una fiesta montada por nativos del planeta Marte que por artistas locales.

No supo el director Neira resolver uno de los problemas que presenta el enorme escenario vendimial, uno de los de más amplia boca en América. Claro, hay que sacar de escena decenas de bailarines y lograr que ingresen otros sin que la fiesta caiga en un pozo de inactividad o con danzarines corriendo cual manada de ciervos en busca de la salida, con el escenario en penumbras. Pero se logra ¿cómo? Apagón, voz en off con interesante propuesta y acción abierta en los cerros, se lleva el interés de la gente a otro plano que no es el central. Cuando concluye esto último ya han ingresado los que actúan en el nuevo cuadro, anticipado por su música. La impericia aplicada en este caso consistió en dejar a los mismos bailarines cuadro tras cuadro y les cambiaban la música, siempre folclórica, por supuesto. Un plomo absoluto.

Los cerros no fueron utilizados.Todo antiguo, todo a la italiana, con el agregado “moderno” de figuras chapoteando en el agua, en un remedo de esas estupideces televisivas tinellinescas.

La historia no existió. Por ahí se escuchaba que el relator hablaba de las costureras, que seguramente no dieron el mal paso. En esta ocasión, la metida de pata la compartieron por partes iguales libro y dirección.

“Tía, no puedo contarle la fiesta”.

La Quinta Pata, 20 – 03 – 11

La Quinta Pata

Mes de la memoria en Godoy Cruz

Desde el lunes 14 al 24 de marzo de 8:00 a 14:00
- Muestras fotográficas (de la Comisión por la Memoria de La Plata)
“Instantáneas 30 años con memoria” y “En negro y Blanco”
Lugar: Honorable Concejo Deliberante de Godoy Cruz

Lunes 21 de marzo 20:00
- Charla “Miserias de la Prensa en Dictadura”
Por Fernando Montaña (Periodista)
Lugar: Edificio Comisaría 7ma. Oficina de DD. HH Lavalle esquina Colón, 1º Piso Sala Rubén Bravo

Jueves 24 de marzo 12:00
-Señalización Comisaría 7ma. Como Centro Clandestino de Detención durante la última Dictadura
Lugar: Explanada Comisaría 7ma. Lavalle y Colón de Godoy Cruz

Jueves 24 de marzo 21:00
-“Canto Por La Memoria ” – Recital Histórico
Inti Illimani (Histórico) + Quilapayún
Lugar: Espacio Verde de Godoy Cruz

Todos los eventos son de entrada libre y gratuita

Cortesía de Alicia Larrea, 14 – 03 – 11

La Quinta Pata

Organismos de DDHH locales llaman a movilizarse el 24 de marzo a las 18:00

Los organismos defensores de los Derechos Humanos de Mendoza – Madres de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S., Asociación de Ex Presos Políticos, Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, Casa de la Memoria y Liga Argentina por los Derechos del Hombre, APDH San Rafael – convocan a todos las organizaciones populares y al pueblo de Mendoza en general, a conmemorar el 24 de marzo de 1976.

Lo hacemos, como siempre, por el rescate de la memoria de nuestro pueblo, en homenaje a las miles de compañeras y compañeros muertos y desaparecidos por la dictadura, celebrando el comienzo de los juicios por delitos de lesa humanidad en Mendoza, y exigiendo que se configure una causa especial y única por los crímenes cometidos en el D2.

El punto de reunión será la esquina de San Martín y Garibaldi de ciudad, el 24 de marzo, a las 18:00, marcharemos hacia el D2, en Belgrano y Peltier.

Están todas y todos convocados - marzo de 2011

Cortesía de Sara Gutiérrez, 16 – 03 – 11

La Quinta Pata

24 de marzo de 1976

Eduardo Anguita y Martín Caparrós

- … las Fuerzas Armadas hacen un vibrante e irrenunciable llamado a la juventud argentina para que, integrada en la comunidad nacional, contribuya con su entusiasmo, idealismo y desinterés a la construcción de una Patria que será orgullo de todos los hijos de esta tierra…

Graciela Daleo se había despertado muy temprano y, más que sorprenderse, lo primero que pensó fue: “bueno, así que ya lo hicieron”. No podía dejar de recordar lo que había pensado menos de tres años antes, en la plaza de Mayo, el día de la asunción de Cámpora, cuando todos gritaban se van, se van y nunca volverán y ella y el Flaco Jorge se miraron y, sin palabras, se dijeron que no, que seguramente volverían. Y que, en definitiva, tampoco sería tan grave: que seguramente las cosas se pondrían un poco más duras, pero que sería una etapa más en el avance hacia la liberación. Y que ni siquiera era seguro que se pusieran más duras: en esos días, la violencia de las Tres A era tan terrible que no era fácil imaginarse cómo podía ser peor. Pero igual pensó que tenía que juntar todos los Evita Montonera y los documentos que tuviera y romperlos y tirarlos en algún basural.

A las diez de la mañana los comunicados militares ya habían llegado al número 22. El último suprimía todos los espectáculos públicos “tales como cinematógrafos, teatros, actividades deportivas, culturales, etc.” Pero unos minutos después la cadena nacional informaba, a través del comunicado número 23, que “se ha exceptuado la propagación programada para el día de la fecha del partido de fútbol que sostendrían las selecciones nacionales de Argentina y Polonia.”

Para que no quedaran dudas acerca del peso del Ejército en su competencia con la Armada, la Junta asumió directamente en el edificio Libertador, la sede del Ejército. A las 10 y 40, el escribano de gobierno cruzó la avenida con las actas bajo el brazo y tomó juramento a Videla, Agosti y Massera. Como iban a deponer la Constitución, los uniformados juraron por la flamante Acta del Proceso de Reorganización Nacional, en la que suprimían el Congreso, la Corte Suprema y todos los cargos ejecutivos nacionales, provinciales y municipales. El acta anunciaba, entre sus objeticos, “la vigencia de los valores de la moral cristiana, de la tradición nacional y de la dignidad del ser argentino; la vigencia de la seguridad nacional erradicando la subversión y las causas que favorecen su existencia; la vigencia plena del orden jurídico y social; la relación armónica entre el Estado, el capital y el trabajo, con fortalecido desenvolvimiento de las estructuras empresariales y sindicales, ajustadas a sus fines específicos; la ubicación internacional en el mundo occidental y cristiano…” Además del Acta, en la mesa de caoba de la sede militar, había un crucifijo y una biblia. Después del acto se anunció qu la junta iba a elegir “al ciudadano presidente”: su decisión no tardaría más de dos días. Mientras, el gabinete de emergencia estaba integrado solo por militares.

* * *

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Al amanecer del 24 de marzo murió en Londres el mariscal Bernard Montgomery. Tenía 88 años. En 1942, cuando comandó las tropas que derrotaron al mariscal Erwin Rommell en la batalla de El Alemein, se convirtió en el estratega británico más celebrado. Tras esa batalla, los aliados festejaron el vuelco de la guerra y empezaron a soñar con el ocaso del poder nazi. La imagen de Monty era reproducida en todos los diarios y revistas de la época: cara enjuta, huesuda, de ojos entrecerrados y boina calada de paracaidista. Montgomery recibió después las máximas condecoraciones de norteamericanos y soviéticos, aliados en la carrera contra Hitler.

El 24 de marzo de 1976 el panorama era distinto: un despacho de Reuter informaba sobre las peleas entre británicos y soviéticos en el continente africano. La corona salía en defensa del régimen de la minoría blanca en Rhodesia, atacada por la mayoría negra. Rhodesia era una ex colonia británica que seguía en el Commonwealth. En esos últimos meses, los gobiernos de Zambia, Mozambique, Botswana y Tanzania, alentados por los soviéticos, presionaban al presidente blanco Ian Smith para que cumpliera su promesa de convocar a elecciones en las que pudieran votar todos los rhodesianos. Smith no tuvo más remedio y, poco después, fue electo presidente Joshua Nkomo. Rhodesia pasó a llamarse Zimbabwe y las nuevas autoridades decidieron retirarse del Commonwealth.

Ese 24 de marzo, en Washington, los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward – que había descubierto cuatro años antes el espionaje de los republicanos a los demócratas en las habitaciones del hotel Watergate – revelaban que Richard Nixon pasó sus últimos días en la Casa Blanca pasado de copas. Los periodistas del Washington Post contaban en Los últimos días que Nixon, aquejado por el Watergate, eludía las cuestiones de Estado y se recluía en el misticismo y la depresión: pasaba horas mirando los retratos de sus antepasados, entraba en crisis de llanto y solo lo consolaba el whisky. El libro de los periodistas del Post contaba que su secretario de estado, Henry Kissinger, accedía a arrodillarse y rezar junto al presidente pero si alguien pasaba cerca guiñaba el ojo o gesticulaba avergonzado. Ahora, Kissinger amenazaba a Fidel Castro con una invasión si los soldados cubanos que estaban peleando en Angola actuaban en otros países africanos.

En Beirut, ese día, hubo 200 muertos y 500 heridos. La mayoría cayó en las calles del centro financiero de la capital El Líbano, en ruinas de viejas mezquitas, ventanas de elegantes hoteles o bancos extranjeros abandonados, a orillas del Mediterráneo, a espaldas del valle de la Bekaa, no muy lejos de las mejores pistas de esquí de medio Oriente. Al otro día, los falangistas cristianos y los palestinos alineados tras Yasser Arafat firmaban otro alto el fuego que no duraría mucho. En Vietnam, los ex combatientes vietcong intentaban rehabilitar para el cultivo enormes zonas de tierra devastadas por el napalm americano. En la India, el gobierno regional de Calcuta anunciaba un “vasto plan para que nuestra ciudad deje de ser considerada la más sucia del planeta”. En México, un estudio contaba 20 millones de desnutridos y decía que incluso en la Universidad Autónoma de la capital el 25 por ciento de los estudiantes sufrían anemia.

En Europa, la unidad del mercado Común era amenazada por la crisis económica: de sus nueve miembros, solo Alemania por sus enormes reservas, se beneficiaba de la crisis. Gierek, el premier polaco, ordenaba una “purga de intelectuales” de radios y revistas. “Estamos en contra de la obsequiosidad snob y cosmopolita hacia conceptos y estilos ajenos a nuestras ideas”, decía el líder comunista. Mientras, la aceptación o no de los eurocomunistas provocaba peleas entre el primer ministro ruso, Leonid Breznev y su tercero, Mijail Suslov, que estaba en contra.

En Bolivia, el general Hugo Bánzer Suárez prometía elecciones para 1980 y se mostraba muy molesto “por la campaña extranjera que tanto daño causa a nuestro país”. En Chile, otro general, Augusto Pinochet, ordenaba la clausura de una nueva publicación: Ercilla murió antes de que su primer número llegara a los kioskos “por contener artículos tendenciosos destinados a desfigurar la imagen del supremo gobierno”. Y el general paraguayo Alfredo Stroessner se reunía con el único presidente civil de los países que limitan con Argentina: el uruguayo José María Bordaberry. Sin embargo, hacía tres años que el civil Bordaberry gobernaba por delegación de la junta militar que detentaba el poder en su país.

* * *

- Mirá, acá el cable dice que estados Unidos ya reconoció al nuevo gobierno.
- ¿Ya?
- Sí, ya. Son más rápidos que el caballo del cowboy bueno.
- Acá hay otro sobre el Fondo Monetario. Mirá.
Le dijo Jorge Bernetti, y Nicolás Casullo lo leyó. El cable fechado en Washington, informaba de “la buena disposición” con la que el FMI había saludado a las nuevas autoridades argentinas.

- … expertos locales aseguraron que el nuevo gobierno militar podrá obtener del Fondo un crédito stand by por 300 millones de dólares. En la actualidad, la deuda argentina suma alrededor de 10.000 millones de dólares, de los cuales 1.100 tienen vencimiento en los próximos sesenta días…

- ¡Qué hijos de puta! Ni siquiera esperaron que el cadáver se enfriara, los muy guanacos.

Habían llegado un rato antes a la redacción del diario El Universal de México, en Insurgentes y Reforma. Nicolás trabajaba en la sección internacional y Jorge hacía editoriales, pero esa mañana los había sorprendido la catarata de informaciones confusas: que asumió la Junta, que nadie sabía dónde estaba Isabel, que el ejército cerraba la Capital Federal, que ya había sindicalistas detenidos. Al rato convencieron a su jefe, Luis Javier Solanas, de que mandara un enviado especial a Buenos Aires.

- Sería bueno que entonces me dieran indicaciones sobre itinerarios, lugares, gente para entrevistar, nombres de políticos y sindicalistas…

Jorge y Nicolás dedicaron un rato a armar un mapa del país que acababa de escapársele de entre los dedos. Después escribieron las notas que contaban el golpe: Nicolás tenía la sensación de que habían pasado siglos desde aquella tarde del 25 de mayo de 1973, menos de tres años antes.

- Ahora sí que se acabó el sueño de volver a corto plazo…Empieza la noche de mierda. ¿Cuánto durará?

Dijo Nicolás. Habían bajado a comer unos tacos antes de seguir con el trabajo.

- Diez años por lo menos, Nicolás.

- ¿Estás loco, pero qué te pasa? ¿Te cayó mal el vino mexicano?

Nicolás intentó seguir discutiendo pero por momentos, oscuramente, tenía la sensación de que Jorge estaba en lo cierto.

* * *

- Che, mejor salir de acá, ¿no?

- Pará, no me hables tan bajito, es muy fatoso.

Elvio Vitale se había encontrado con un compañero suyo en un bar de la plaza Lavalle: todas las calles que la rodeaban estaban ocupadas por tanques pero, alrededor, la vida seguía. En una mesa cercana, dos abogados tomaban un vermú.

- Y lo hicieron bien, eh. Todo en dos horitas, sin joder a nadie, sin quilombos. Si son así de eficaces para todo, estamos salvados.

Dijo el más joven, bien engominado. Elvio había ido a su trabajo en la compañía de seguros y, en cuanto pudo salir, fue a cubrir la cita que tenía.

- ¿Ya hay instrucciones sobre lo que hay que hacer con esto?

- No, todavía no. Pero la idea es que tampoco cambia mucho. Nos van a seguir dando, como hasta ahora. Pero ahora las cosas van a estar más claras, y ahí podemos beneficiarnos.

- O irnos al carajo

- No rompas las bolas, Tano.

Elvio volvió a mirar los tanques. Eran impresionantes.


La voluntad. Tomo III. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 1998, págs. 19 – 22

La Quinta Pata