domingo, 18 de diciembre de 2011

Volvemos el 15 de enero: feliz navidad y próspero año nuevo

La Quinta Pata

Ha llegado la época del año en que los que hacemos La Quinta Pata nos tomamos un descanso. La de hoy es nuestra última entrega de 2011, un año lleno de sorpresas y curiosidades.

Tenemos la suerte de seguir acumulando lectores no solo de nuestra querida Mendoza sino de muchos lugares lejanos del mundo entero. Cuando volvamos el domingo 15 de enero con las pilas recargadas, continuaremos el modesto esfuerzo dominical de poner a disposición de los que nos leen la variedad de artículos alternativos y de avanzada que, creemos, nos hacen diferentes y humildemente, nos justifican.

Agradecemos el continuo y desinteresado apoyo de nuestros lectores y colaboradores, tanto los que escriben como los que corrigen y traducen, y por supuesto, los que ponen el hombro técnico: los que realizan esas cositas invisibles pero imprescindibles para nuestro funcionamiento. Es obvio que sin ellos la publicación no sería posible. A todos les deseamos las felices fiestas que se merecen y lo mejor para el año nuevo. Ojalá se nos sigan presentando sorpresas y curiosidades. Nosotros prometemos – con el indispensable banque de ustedes – seguir siendo díscolos y alternativos. Abrazos para todos.

El equipo de La Quinta Pata, 18 – 12 – 11

La Quinta Pata

La plaza

José Figueroa y Viviana Demaría

Han pasado diez años de un suceso sobre el cual se ha guardado un vergonzoso silencio. ¿Por qué las 38 muertes del 19 y 20 de diciembre de 2001 no han provocado la suficiente indignación como para reclamar juicio político sobre todos los responsables? ¿Por qué se ha dejado que la impunidad reine sobre estos asesinatos y nunca se los encuadró dentro de un plan sistemático de acciones represivas dirigidas a dar muerte a un número indeterminado de personas?... ¿Quizás porque detrás estuvo también la responsabilidad de Duhalde, Alfonsín, Binner, Reuteman y no sólo De la Rua?

Nosotros (que no solamente hemos sido testigos de esa época) entendemos que esos muertos hoy, merecen una crónica diferente a la policial. Con nuestro sentir los queremos recordar porque creemos que este presente que nosotros sí estamos viviendo, es producto de su sacrificio en La Plaza; porque sus muertes tienen muchas preguntas acerca de la búsqueda y disputa por el sentido de la democracia en Argentina; porque hay pocos antecedentes que registra la historia que se asemejan a tamaña masacre.

Las balas
"Esa bala, palpitará una declaración de amor, sentirá la adrenalina de pasar por un examen, se enojará al compás de los humores de su portador y experimentará sentirse envidiada por todas las que, afortunadamente, se perdieron en el aire."

Este es un fragmento de la carta que el padre de Martín Galli le escribió a su hijo, que desde el 20 de diciembre del 2001, vive con un plomo de pistola 9 mm alojado en su cabeza, lugar donde detuvo su letal recorrido.

Paula Simonetti , también guarda en su cuerpo un plomo de 8.5 mm de los dos que recibió por la espalda. Uno fue detenido por su walkman. El otro – que fuera desviado por el cierre de su corpiño – le fisuró una costilla y finalmente se detuvo a milímetros de su aorta.

Ambos tenían, por aquel entonces, 26 y 27 años respectivamente. Tanto Martín (profesor de literatura) como Paula (diseñadora gráfica) estuvieron el 20 de diciembre del 2001 en aquel escenario trágico.

Las imágenes de aquel diciembre que recorrieron el mundo parecieran lejanas, hoy, a horas de conmemorarse diez años de la tragedia de aquellos días. Es por esa sensación de distancia, que el ejercicio del recuerdo se vuelve sumamente necesario para resignificar los acontecimientos y poder darles el tratamiento que se merecen. Entendemos que es el único recurso con el que contamos como sociedad para que lo sucedido no pase inadvertido y, de ese modo, se pierda la verdadera dimensión de su alcance.
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Lo preocupante es la bruma que aun cubre ese momento de nuestra historia, bruma que alienta callada pero insistentemente un olvido selectivo acompañado de una sutil desestimación.

Enfrentar la lectura de los hechos, bajo la lupa de la responsabilidad de Fernando De la Rua y los estamentos constitutivos del estado, sería una forma novedosa de escribir la historia.

Una forma más ligada a la verdad que – de tan monstruosa – cuesta ser dicha.

Los asesinos
Cerca de las 19:45 de la tarde (cuando ya se conocía la renuncia de De la Rúa), una camioneta 4x4 doble cabina con cúpula, un auto Fiat Palio color blanco y un Volskwagen Gol rojo, frenaron de golpe en abanico. De ellos bajaron civiles y uniformados que dispararon a mansalva. Luego de los disparos, al menos tres personas cayeron heridas: uno, era Martín Galli (26 años) con un balazo de pistola automática en la cabeza; el otro, Alberto Márquez (57 años), murió allí con dos balazos 9 mm en el pecho y Paula Simonetti (27 años) fue herida de bala de escopeta 12.70 en la espalda.

Paula y Martín, son dos de los sobrevivientes de las ejecuciones que realizó la policía el 20 de diciembre del 2001 en la ciudad de Buenos Aires. La investigación realizada por organismos no gubernamentales ha dado cuenta de que hubo más de 100 heridos de bala; que a partir de las 16:30 hubo orden de matar a los manifestantes y que esa orden fue cumplida por policías de uniforme y civiles armados. Un informe de Gendarmería, confirma el uso de pistolas automáticas 9mm y escopetas 12.70 – ambas armas reglamentarias – contra la población civil.

Paula lo cuenta así:
“Ese día tomé el último tren desde la estación de Haedo – habían dicho que luego se cortaba el servicio – hacia Once. Al llegar allí me tomé un colectivo 132, que se tuvo que desviar, y me dejó a una cuadra del lugar a donde me dirigía. Yo iba a encontrarme con Federico Quevedo frente al teatro San Martín, serían las 18,30. Fuimos caminando por Corrientes hacía la 9 de Julio, en el centro de la avenida recuerdo que había neumáticos quemándose y gente que caminaba en nuestra misma dirección. Cuando llegamos a 9 de Julio y Corrientes, hacía el bajo se veía una nube de gas grande, supusimos que habría allí algún incidente, y decidimos doblar a la derecha por Cerrito. Fuimos caminando por Cerrito, en dirección a Rivadavia, había algunos manifestantes, recuerdo haberme cruzado con un señor con una niña, la gente en el lugar miraba para el lado del Obelisco donde parecía haber algún conflicto. Estábamos como espectadores de esa situación, mientras caminábamos mirábamos hacía atrás. Cuando en ese momento aparecen unos autos, frenan, eso lo escucho y veo que se disponen en abanico, de allí bajaron hombres, yo veo a uno de cuerpo entero, que se baja con un arma larga y negra, con chaleco, del auto que se encontraba más cercano a Cerrito – una cosa que recuerdo es que algún coche tenía baliza en el techo – tiró un tiro al cielo y después vi que apuntaba hacía donde me encontraba, e hizo disparos como barriendo la zona – en semicírculo. Apenas sentí el primer tiro, y vi que apuntó, me di vuelta para intentar irme de la zona. Federico me tomó del brazo cruzamos Cerrito, mientras estábamos cruzando sentí como un pelotazo y una quemazón en la espalda, se me aflojaron las piernas, Federico me sostuvo y me ayudó, cuando subimos al cordón, al levantar mi pie vi como un disparo impactaba sobre el cordón, y nos escondimos atrás de un kiosko de diarios metálico que estaba cerrado. Se escuchaban muchos disparos. Me dí cuenta que me habían disparado y le dije "Federico me dieron", yo creía que era una bala de goma. Ahí Federico me mira la espalda y ve sangre, yo le dije quiero que me saques de acá, sentí que me bajaba la presión. Él me decía que camine, doblamos por Perón hacia Libertad, vimos que venía la policía avanzando haciendo cordón, y nos metimos en la entrada de un edificio, ahí Federico me insistía que camine, en el portal del edificio había sangre, y ahí comencé a perder el conocimiento si bien escuchaba, y me alzó Federico iba a pedirle ayuda a la policía y un señor nos preguntó qué nos había pasado y nos abrió la puerta de un edificio. Entramos, me acostaron en el piso, había más gente y llamaron a un estudiante de medicina del edificio que me atendió. Luego llamaron a una ambulancia y me llevaron primero al Hospital Alemán, como no había cama me llevaron al Sanatorio Otamendi y Miroli.”

De los más de 100 heridos de bala ingresados el día 20 de diciembre en los diferentes hospitales de la ciudad, se evidencia que sólo un milagro evitó que la matanza conspirada fuese mayor. En ese breve lapso de tiempo, 25 personas caían heridas y una fallecía por hora . Esas cifras hablan de un hecho absolutamente institucional. No hay un solo testimonio que diga que hubo manifestantes armados.

La represión
Los asesinatos del jueves 20 de diciembre le pusieron la última gota de espanto a un año en que la policía argentina mató como nunca desde el último regreso de la democracia. Entre enero y agosto de 2001 se registraron 60 homicidios en manos de miembros de fuerzas de seguridad: más del doble que en años anteriores.

La represión dispuesta por el gobierno en retirada de Fernando De la Rúa derivó en una matanza de civiles desarmados, cuando la policía federal decidió convertir el centro porteño en su coto privado de caza. Luego de la masacre, la jueza María Romilda Servini de Cubría le pidió explicaciones al ex jefe de la policía federal, comisario Rubén Santos : ¿cómo es que había muertos en la 9 de Julio si sólo debía despejar Plaza de Mayo?

El señor Santos dio una respuesta grosera y cobarde: “Nuestros efectivos no dispararon. Los que tenían armas eran los manifestantes”. Santos nunca explicó el por qué de los innumerables “allanamientos” que hizo la policía federal los días siguientes en los hospitales de la Capital Federal, llevando detenidos a los familiares y amigos de las víctimas, y amenazando a los médicos y enfermeros que se negaban a dar las balas que sacaban de los cuerpos heridos para que no quedaran pruebas...

El llamado
¿Con qué herramientas podremos imaginar hoy cómo se han llevado adelante las revoluciones populares en nuestra historia, si no detenemos nuestra mirada en los relatos del 19 y 20 de diciembre tan cercano, tan palpable, tan impune? En “El pudor de la historia”, Jorge Luis Borges advierte sobre las llamadas jornadas históricas: “Yo he sospechado que la historia, la verdadera historia, es más pudorosa y que sus fechas esenciales pueden ser, durante largo tiempo, secretas”.

¿Cómo contar acerca de las razones por las cuales mujeres, niños, ancianos y jóvenes, salieron espontáneamente al espacio público a significarse? ¿Quién cree, a esta altura de los acontecimientos, que la ciudadanía tomó las calles y las plazas por el minúsculo motivo del “corralito”? ¿Por qué es tan evidente el silencio sobre aquellos días?

Cuando se les pregunta a quienes estuvieron allí, las razones por las que fueron a la Plaza – teniendo en cuenta que la mayoría no tenía ni afiliación política ni militancia alguna – responden que tuvieron la sensación de un llamado, algo que estaba en el aire y que los convocaba a hacerse presentes, a decir basta, a detener la crueldad, la impiedad y la violencia con la que la policía del estado argentino acostumbra a tratar a los ciudadanos que debería proteger y que, por aquel entonces, había cobrado renovada materialidad en un gobierno desde todo punto de vista atroz.

“Era como un imán”, dice un protagonista...“Sabías que corrías peligro, pero también sabías que tenías que estar ahí.” Como decíamos antes y siguiendo nuestra línea del recuerdo, hoy estamos en condiciones de sostener que luego de que ese vulgar y cruel mandatario dispusiera el estado de sitio, lo que hubo fue desobediencia civil.

Desobediencia civil
La actividad desplegada por aquel río humano que ganó las calles los días 19 y 20, fue de naturaleza tan intensa como espontánea. Tanto que desbordó los cauces tradicionales de formación y ejecución de la voluntad política. Los ciudadanos que esa noche practicaron la desobediencia civil (bajo el lema “Estado de sitio las pelotas”) fueron capaces de imaginar un orden social más justo. En este sentido, en esa construcción, la desobediencia civil se convirtió en un procedimiento útil y necesario para dotar de contenido a un régimen que poco tenía ya de representativo y menos aún de democrático. Está más que claro que el comportamiento general no estaba movido por el egoísmo (como los detractores de las expresiones colectivas se han empeñado en señalar) sino por el deseo de universalizar propuestas que objetivamente mejorarían la vida en sociedad.

Los ciudadanos que llevaron adelante esa práctica se sentían orgullosos. Fue un ejercicio público luego de tanto tiempo de adormecimiento neoliberal cuyo destino era destituir a la política como herramienta de construcción del mundo común. De ese modo, el retomar los espacios de expresión convocó al resto de la sociedad a reconocer la justicia de las críticas y las demandas hacia un gobierno que se encontraba en la antípoda de sus promesas electorales y cuya corrupción interna dio lugar a la renuncia- denuncia del vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez .

Esta práctica, podemos verlo con mucha claridad hoy, no vulneró ningún derecho; en cambio sí, dejo bien en claro que no se aceptaría bajo ningún punto de vista, derechos ficticios de genealogía no democrática o aquellas acciones discrecionales que pretendían perpetuar privilegios injustificables.

Homenaje
Estas palabras tienen dos horizontes: uno que nos permite transformarlas en signo de reconocimiento y gratitud hacia todos quienes estuvieron presentes con su coraje civil y a los que entregaron su vida por un futuro con justicia social y democracia. El otro, ese que a través del ejercicio de la memoria nos legitima en el reclamo por la verdad histórica y la búsqueda de la responsabilidad política, hechos que permitirán que no exista impunidad sobre aquellos días.

Vaya entonces como símbolo, entregar a las nuevas generaciones estos recuerdos en memoria de Carlos Almirón, Diego Lamagna, Gastón Riva, Gustavo Daniel Benedetto, Rubén Darío Aredes y Alberto Márquez , asesinados en Plaza de Mayo el 20 de diciembre de 2001.

Al mismo tiempo, nos sumamos al reclamo de justicia por todos los muertos de aquellas trágicas jornadas:

Acosta , Graciela, 35 años. Militante de derechos humanos. Estaba con una amiga buscando a sus hijos. Se acercó a un supermercado frente al que unas mil personas reclamaban comida. Recibió dos impactos de bala, disparados rodilla en tierra por un policía al que su amiga vio perfectamente. Provincia: Santa Fe

Almirón , Carlos “Petete”, 24 años. Petete era militante de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) y de la Coordinadora de Desocupados 29 de Mayo. Recibió un disparo de la policía en el pecho en Avenida 9 de Julio y Avenida de Mayo cuando encabezaba una columna de manifestantes que intentaba volver a la Plaza de Mayo.

Álvarez Villalba, Ricardo, 23 años Asesinado en Rosario, Santa Fe.

Arapi , Ramón Alberto, 22 años. Estaba con amigos tomando tereré en el Barrio Nuevo de Corrientes. Entró al barrio una camioneta Ford F-100 bordó sin leyendas identificatorias y sin patente, con cinco hombres, cuatro con el uniforme de combate azul-celeste de la policía de Corrientes. Arapi trató de esconderse, pero dos de los policías lo corrieron y alcanzaron. Uno lo golpeó y le pegó un tiro que entró por el pecho y salió por la espalda.

Aredes , Rubén, 24 años Fue asesinado por la policía federal mientras participaba en un corte de calles en Ciudad Oculta, Ciudad de Buenos Aires. Recibió cuatro balas de plomo por la espalda.

Avaca , Elvira, 46 años Recibió un escopetazo frente a un supermercado frente al que pasaba con su hija en Cipolletti, Río Negro. Recibió el disparo en la zona lumbar. El calibre de la bala es policial.

Ávila , Diego, 24 años Asesinado en Villa Fiorito, Buenos Aires.

Benedetto , Gustavo Ariel, 30 años. Se encontraba en la esquina entre la Avenida de Mayo y Chacabuco, ciudad de Buenos Aires, donde se estaba llevando a cabo una manifestación. Recibió un balazo en la cabeza que le provocó la muerte, disparado desde el interior del banco HSBC, donde prestaba servicios como custodio privado el ex militar Varando, represor de La Tablada.

Campos , Walter, 17 años. Estaba esperando cajas de comida junto a cientos de personas frente a un supermercado en Rosario (Santa Fe), cuando un tirador de elite de las TOE (Tropas de Operaciones Especiales) le disparó a la cabeza.

Cárdenas , Jorge, 52 años. Fue herido la noche del 19 en las escalinatas del Congreso de la Nación, y falleció varios meses después.

Delgado , Juan, 28 años. Estaba con otras personas reclamando alimentos frente a un supermercado en Rosario, Santa Fe. Llegó un camión que aparentaba traer comida. Cuando los manifestantes se agolparon alrededor, de atrás aparecieron seis móviles policiales que dispararon contra la gente. Delgado fue herido con balas de goma cuando huía de la represión. Un policía lo tumbó de un cachiporrazo en las piernas, lo apuntó con su itaka, pero se había quedado sin carga, por lo que sacó la pistola y le disparó a menos de un metro de distancia.

Enriquez , Víctor Ariel, 21 años. Asesinado en Almirante Brown, Buenos Aires.

Fernández , Luis Alberto, 27 años. Vendía sandías frente a un supermercado en la provincia de Tucumán. Durante la represión a manifestantes, un gendarme le disparó a poca distancia en la cabeza. Murió dos días después.

Ferreira , Sergio Miguel, 20 años Baleado durante la pueblada del 19 y 20 de diciembre de 2001. Murió un año después a raíz de una complicación hepática desencadenada por el balazo en el hígado recibido cuando la policía cordobesa reprimió duramente un saqueo a un supermercado del barrio Villa El Libertador.

Flores , Julio Hernán, 15 años Asesinado en Merlo, Buenos Aires.

García , Yanina, 18 años. Recibió un disparo en el abdomen cuando, desesperada por los ruidos de las balas, salió a la vereda a buscar a su pequeña hija. En Rosario, Santa Fe

Gramajo , Roberto Agustín, 19 años. Un grupo de jóvenes estaba siendo perseguido por la policía, que les disparaba balas de goma, en Almirante Brown, Buenos Aires. A la corrida se tuvieron que sumar todos los que estaban en la calle, ya que la policía disparaba a mansalva. Un vecino pudo observar que en una obra en construcción que está ubicada en diagonal a su ventana había dos policías escondidos en las columnas. Uno de los policías disparó con balas de goma para lograr la retirada de los jóvenes, mientras que el otro policía se quedó escondido en la tercera columna de la obra en construcción y sacó el arma reglamentaria y efectuó tres o cuatro disparos. Uno de los disparos atravesó la cabeza de Roberto, que iba de su casa a la de su tío.

Guías , Pablo Marcelo. 23 años. Asesinado en San Francisco Solano, Buenos Aires

Iturain , Romina, 15 años. Asesinada durante la pueblada del 19 y 20 de diciembre, mientras estaba en su casa, adonde ingresó una bala policial disparada contra quienes protestaban frente a un supermercado en Paraná, Entre Ríos.

Lamagna , Diego. 26 años. Murió después de haber sido herido en el pecho con un perdigón de plomo. Según testigos, le dispararon policías de civil desde un auto particular en la Ciudad de Buenos Aires.

Legembre , Cristian. 20 años Asesinado en Castelar, Buenos Aires

Lepratti , Claudio “Pocho”, 35 años. Militante comunitario. Estaba en la terraza de la escuela en la que colaboraba (era profesor de filosofía, y ayudaba como cocinero) cuando el móvil n° 2270 del Comando de Arroyo Seco se dirigía a reprimir un corte de calles de los vecinos del barrio. Los policías detuvieron el móvil y empezaron a disparar. Pocho gritaba que no lo hicieran porque había muchos chicos. Velásquez, el efectivo condenado a 14 años de prisión, dijo en la reconstrucción que disparó sin apuntar y que no sabía si tenía balas de goma o de plomo. El proyectil que lo mató ingresó por la garganta. Fue en Rosario, Santa Fe.

Márquez , Alberto, 57 años. Durante la manifestación en la ciudad de Buenos Aires, de una camioneta salieron civiles y uniformados que empezaron a disparar indiscriminadamente. Alberto Márquez recibió dos balazos en el tórax a consecuencia de los cuales murió. Uno de los autores es el comisario Oliverio, jefe de asuntos internos de la PFA, quien está detenido.

Moreno , David Ernesto, 13 años. Salió corriendo cuando la policía empezó a disparar contra los vecinos que se agolpaban frente a un supermercado en la provincia de Córdoba. La autopsia determinó que David fue herido con cinco proyectiles, algunos de goma y otros de plomo. De la nuca le extrajeron una posta de plomo que pertenecería a un cartucho disparado por una escopeta calibre 12/70 de la policía. Los impactos en su cuerpo y en los de los otros heridos fueron por la espalda, por lo que se descarta que hayan sido lesionados por otras armas que las que disparaban los uniformados.

Pacini , Miguel, 15 años. Asesinado en la provincia de Santa Fe, recibió varios disparos en el cuello.

Paniagua , Rosa Eloísa, 13 años. Había ido con su familia a buscar comida en un supermercado en Paraná, Entre Ríos, porque el comisario del barrio había hecho correr la voz de que entregarían mercadería. Al llegar los esperaban policías y gendarmes. La bala entró por la parte superior de la cabeza y salió por la boca.

Pedernera , Sergio, 16 años. Baleado durante la pueblada del 19 y 20 de diciembre en la provincia de Córdoba. El menor se encontraba en la calle buscando comida para su familia en el marco de los reclamos masivos que se realizaron en supermercados, cuando recibió una bala policial en el tórax que le produjo una paraplejia. Un año después falleció en el hospital.

Pereyra , Rubén, 20 años. Baleado por la policía cuando regresaba a su casilla llevando al hombro una caja con alimentos entregados en un supermercado. En Rosario, Santa Fe.

Ramírez , Damián Vicente, 14 años. Asesinado de un balazo en el cuello en la esquina de Maciel y Cristianía, Gregorio de Laferrere, Buenos Aires.

Ríos , Sandra. Asesinada durante la pueblada del 19 y 20 de diciembre. Sin datos.

Riva , Gastón Marcelo, 30 años. Circulaba en moto por la Avenida de Mayo en la ciudad de Buenos Aires, cuando recibió un disparo en el pecho proveniente de alguna de las armas de un grupo de cuatro policías que estaban disparando.

Rodríguez , José Daniel. Asesinado en Paraná, Entre Ríos.

Rosales , Mariela, 28 años. Asesinada en Lomas de Zamora, Buenos Aires.

Salas , Ariel Maximiliano, 30 años. Asesinado en la esquina de Maciel y Cristianía, Gregorio de Laferrere, Buenos Aires.

Spinelli , Carlos Manuel, 25 años. Fusilado desde un Gol blanco durante la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre. Sucedió en Pablo Nogués, Buenos Aires.

Torres , Juan Alberto, 21 años. Sufrió una herida de arma de fuego en la zona abdominal. En Corrientes.

Vega , José, 19 años. Asesinado en Moreno, Buenos Aires.

Villalba , Ricardo, 16 años. En Rosario, Santa Fe, recibió un tiro en un ojo cuando vecinos manifestaban pidiendo alimentos frente a un autoservicio. Murió el 23 de diciembre.


La Quinta Pata, 18 – 12 – 11

La Quinta Pata

Aunque el pasado los condene, reaparecen

Ramón Ábalo

Somos escribas de barricada y por eso la escritura nuestra es para crucificar a quienes conforman la canallada humanidad, sin concesión alguna a las "buenas maneras". No son pocos los que usufructúan la amnesia colectiva de la comunidad y las estructuras retorcidas del sistema. Y sino cómo es que un personaje como Menem sea un "honorable senador de la Nación", en vez de carne de presidio por su pasado de pizza y champan para festejar los latrocinios cotidianos a los que era tan afecto con una corte de "felpudos" recibidores de jugosos pingajos, llámense ellos el "chupete" Manzano, el Chango Díaz, Corach, Julia Alsogaray, el guardapolvo Bauzá, Dromi, los Yoma.

Y en Mendoza, aquel llamado "equipo de los mendocinos", al que rebautizamos como la "banda de los mendocinos" en la que jugaron el papel principal los ex gobernadores peronistas Bordón, Gabrielli y Lafalla, con algunas figuritas de segunda, como la gorda Mosso – ultramenemista – Sancho, el "liquidador de Giol", que le permite ser hoy en día un más que destacado empresario de la vitivinicultura en el ámbito cooperativo. La lista se amplía con el Coco López, del Amor, Vega, Ábrego, Canet.

Ellos fueron los que dejaron fundir los bancos Mendoza y de Previsión Social, emblemas de la estructura económica-financiera de la provincia, y una deuda de 1.500 millones de pesos que aún está pagando el estado. Le dieron entrada a Moneta, el de la Argentina en Mendoza con gauchos e indios de pacotilla. A diez años de aquello del 2001-2002, el corralito, la huida en helicóptero, los muertos en la plaza, el default, los cinco presidentes, los cacerolazos, los piqueteros, y cuanto más, no son pocos los que reaparecen al lado del poder, aunque el pasado los condene, esperanzados en que en una actualizada repartija de algunos vueltos queden en sus bolsillos. Así Lafalla, Gabrielli, un Bauzá hijo, anden sonando por algunos pasillos gubernamentales, y otros, menos osados, prefieren la placidez del anonimato y la desmemoria globalizada.

Nosotros también, desde hace una decena de años que nos adentramos en esas historias menducas, lo que nos hace contemporáneos de estos deslices de lo público. Hojeando una hechura periodística que lanzamos entonces, como lo fue La Brecha, en el No. 0 de diciembre de 1998, dimos con estas líneas:
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"Tribunales: Bordón, López, Gabrielli, Sancho...en una larga lista de espera - El equipo de los mendocinos se transformó en banda…y su juego devino en el desquicio financiero del estado, privatizaciones de los bienes de la comunidad, exacciones delictivas, negociados con la entrega de Giol, coimas en la contratación de IBM, vaciamiento de los bancos provinciales, evasión de impuestos al fisco nacional, falta de control sobre los organismos privatizados, endeudamiento público, omisión en el cobro de deudas de las grandes empresas.

"Medio liberales, medio conservadores, como son los seguidores, militantes y dirigentes del PD, son los más duros críticos de cómo se realizan los negocios de las privatizaciones y las demás yerbas por parte de los oficiosos justicialistas mendocinos. El diputado nacional de ese partido, Gustavo Gutiérrez, afirma en una nota periodística (Diario Los Andes 16/9/98): 1: Históricamente los bancos no habían sido usados políticamente. Llaver los estatizó pero no produjo desorden. En cambio con Bordón, Gabrielli, López (el Coco) y Lafalla, se transformaron en instrumentos de políticas demagógicas...convirtieron a los más de 60.000 mendocinos que están en el residual en rehenes políticos del gobierno. 2: En la causa del Banco de Mendoza están procesados los autores materiales pero siguen en libertad Bordón, Gabrielli, López y Ábrego, que son los autores ideológicos de las operaciones crediticias y las prestaciones a los amigos. Los arreglos no se hacían en el banco sino en el cuarto piso de la casa de gobierno, en las oficinas de Ábrego, Bordón y Gabrielli. Todos sabemos cuánto creció el patrimonio de Del Amor, Canet, Ábrego, Bordón. No hay que olvidarse de todo lo que se hizo para tapar la investigación, como el avance de Gabrielli y Bauzá contra el Juez Leiva, el pedido de juicio político y el per saltum… 5: Los quebrantos que ha recibido la provincia con los bancos han sido del orden de los 1.500 millones de pesos, teniendo en cuenta los 900 del residual, los 250 millones que se necesitan para seguir funcionando y los costos de la privatización."

Se nos viene a la memoria que en el listado de los amigos beneficiados con los créditos, y no pagados –cobrados, figura en la lista el que fuera diputado nacional en ese entonces, J. Vollmer, el esposo de la actual ministra (Directora de la DGE) Aprile de Vollmer, con al menos unos dos millones de pesos; los Vila, del Diario Uno, con unos 5 millones, y así una larga lista de amigos y amigas de funcionarios que facilitaban su cargo para la sangría de los bancos, hasta su fundición.

Giol, uno entre tantos: Seguimos con aquella nota de diciembre del 1998: "Siendo el primer caso fue el prototipo. La privatización de Giol durante la época de Bordón significó la destrucción de un patrimonio provincial, doblemente valioso, pues además era un ente regulador de la industria vitivinícola:

"Fue en 1989, en que se decidió la entrega de la empresa. El encargado de llevar a cabo la liquidación de Giol fue Eduardo Sancho, amigo del poder político de entonces. A quien se le adjudicó la empresa fue a Fecovita. Recibió todas las plantas de fraccionamiento del país. Como nunca pagó, llegó a endeudarse con el estado por la adjudicación en unos 80 millones de pesos, a pagar en doce cuotas. Como aún así no pagaba, se le dividió la primera cuota en 10 partes, la primera de ellas que recién se pagó el año pasado. En este affaire, además de Sancho, están comprometidos los hoy jueces Carlos Parma y Pedro Funes, como asimismo Alfredo Gabrielli, hermano del ex-gpbermador. Pareciera que el sistema capitalista es en esencia corrupto y sus beneficiarios son sus mentores más apasionados".

La Quinta Pata, 18 – 12 – 11

La Quinta Pata

Una memoria (VIII y final)

Hugo De Marinis

Una memoria (I) , Una memoria (II) , Una memoria (III) , Una memoria (IV), Una memoria (V), Una memoria (VI), Una memoria (VII)
Licencia

Eso de guardarse de las alucinaciones y de la auto-protección, es decir, no hablar, no dar voluntariamente ningún dato, no preguntar siquiera al más confiable de los camadas, constituía una ley de hierro que solo dos veces recuerdo quebrada. Una, fue el tarareo de una canción de protesta, cantada por un chanta mientras se duchaba. Nadie le dijo nada; los que estaban a su alrededor se esfumaron en un santiamén, cuestión que siempre me llamó la atención.


Muchos de nosotros sabíamos de qué se trataba esa canción, lo que indica que quizá hubo un plan de los milicos para juntar a este grupo y controlarnos mejor. Pero no, qué va. Sería asignarse una importancia inexistente. No la teníamos porque éramos lo que éramos: un grupo de morondanga. Lo que sí devela ese esfumarse cuando algo podía quemarte era la extensión que expresiones culturales como esta canción alcanzaron en el común de la gente como para que se la identificara enseguida y se actuara, o sea, pirarse sin más.

La segunda vez fui yo quien violó la ley de marras, aunque no en el batallón fueguino si no en la estación de ómnibus de Mendoza. Acababa de llegar por mi licencia al departamento donde vivían mis padres. Venía acompañado por el Gringo Di Lorenzo, el Cabezón Morales y Pecho Frío Riquelme. Los presenté a los míos, tomaron algo porque hacía mucho calor e inmediatamente partieron a sus respectivos lugares. Cuando se fueron, mi madre me reveló la noticia del secuestro de mi hermana apenas tres días después de presentarme a cumplir con la conscripción. Mi familia había mantenido un sabio silencio que obró maravillas, pese a mis continuas demandas de información en las cartas que enviaba.

Fue como una explosión. No terminé de escuchar que salí corriendo a la terminal para comunicarles a mis amigos – una imprudencia que pudo ser fatal – que no sabía si volvería al vencerse la licencia: les conté lo que pasó tal como me lo dijeron; no recuerdo que respondieran absolutamente nada ni en ese momento ni nunca después en los restantes ocho meses que convivimos en el BIM 5, porque en efecto volví. También, en aquel diciembre de 1976, regresé al departamento familiar aunque mi primera reacción fue rajar y rajar lo más rápido que fuera capaz, como cuando me sabía corretear los canas y me les escapaba. Pero esta vez, ¿adónde iba a ir?
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Mis familiares que presenciaron el secuestro – la afrenta más escabrosa y humillante que les tocó sufrir en sus enteras existencias – me relataron los detalles, los que por sus denuncias, en especial las de mi madre, repetidas las veces que se lo requirieron, son de conocimiento público.

Después aparecieron mis compañeros del alma, los incondicionales Ramiro y José Osvaldo. Nos propusimos – como si dependiese de nuestra voluntad – seguir vivos y libres, y encontrarnos en la revolución cuando me diesen de baja.

Vida
En esos momentos no me imaginaba que la desaparición de mi hermana se fuese a convertir en lo que fue: un hecho definitivo. Todo – cosas y gente – parecía en cierta medida normal por las calles de ese diciembre: el calor, las promesas, las despedidas, las fiestas y hasta los miedos y tristezas. Es muy probable que se tratara de la primaria necesidad de transformar una atmósfera indecible en la humana adaptación a la continuidad de la vida.

De aquellos días recuerdo la partida al exilio de Ramiro a quien fuimos a despedir al antiguo aeropuerto El Plumerillo; asimismo la figura y voz doliente de mi padre en el brindis de navidad por el pronto retorno de nuestra querida ausente. No mucho más: el emprendimiento de la riesgosa vuelta a Tierra del Fuego, el tren El Zonda y sus abominables asientos de madera de segunda clase, el polvo del desierto entre Mendoza y San Luis que se nos incrustaba por todas partes, un par de jornadas en Buenos Aires porque el Electra estaba descompuesto, con una noche al sereno en la plaza San Martín y otra durmiendo en unos bancos de la estación Retiro. Allí, unos policías de civil nos despertaron de madrugada con bastante bochinche para pedirnos documentos. Después de informales que éramos colimbas y que nos íbamos a la isla a la mañana siguiente, el líder de la patota nos mostró algo de espíritu de cuerpo y nos permitió seguir durmiendo.

(Ahora que rememoro esto a propósito del “espíritu de cuerpo” me vienen a la mente dos personajes de novelas, una de Rodolfo Fogwill – En otro orden de cosas – y otra de Carlos Gamerro – Un yuppie en la columna del Che Guevara. Me desacomodó durante su lectura cómo los protagonistas de las dos ficciones pasaban de un estado de situación a su opuesto – de militantes a militares, fachos convencidos o a personas a quienes les daba lo mismo ser militantes o no. O lo contrario: esa capacidad perturbadora de adaptabilidad. Me pregunto si las simulaciones en la segunda parte de mi conscripción – la proximidad o la simpatía mutua con uno que otro suboficial u oficial blando – no me colocaban a la par de estos maleables y temibles personajes a quienes nunca – de ser reales – me les hubiera acercado ni con un telescopio).

Aparte de la pena brutal por la caída de Lila otro asunto que me resultaba claro era que quedaba a merced del humor de los marinos. Me jugaba a que desconocieran lo ocurrido, que se les hubiese traspapelado el secuestro, que no lo asociaran conmigo, pero eso era un razonamiento narcisista, endeble e ilógico. Cómo podían ser tan ineficaces. Lo concreto es que no contaba con un plan B o C que me permitiese un mínimo escape. Si se les daba la gana o se les encendía la lamparita me hacían boleta a mí también. Estaba inerme. O solo armado cuando hacía guardia y ese justamente no sería el momento en que me viniesen a encanar con lo que ni tan siquiera me iban a dar la oportunidad de caer peleando. Pese a todas estas fantasías, llegué a Tierra del Fuego sin novedad y en el resto de mi estadía, salvo los sustos que conté, no me pasó nada. O sí: zafé de lo peor de esa época fondeado en el lugar más insólito.

Baja, sueños y pesadillas
Después de una eternidad vino la baja de ese “domingo largo” que duró más de un año. La milicada organizó un desfile interno en el patio de armas para darnos la despedida un día antes del que se suponía teníamos que irnos. La única vez que recuerdo hubiésemos marchado con ganas. Pero para variar, el infame electrodo volador estaba averiado de nuevo por lo que hubo que permanecer en el batallón por casi una semana más. Andábamos de civiles y desesperados por mandarnos a mudar. Empezamos a tutear a los cabos segundos y un poco a desafiarlos por la bronca que nos carcomía. Más de uno mostró los dientes a los más verdugos que recién en esa instancia pretendían actuar de amigos y de buenos.

Finalmente el 16 de agosto de 1977 apareció el cachaciento avión. Tardamos solo unos instantes en abrazar con emoción de hermanos a los colimbas que se quedaban y a cuya mayoría no volveríamos a ver ni saber de ellos nunca más. Hubo un par que hasta se tomaron la molestia de ir a saludar a Coquito y a otros jefes. Después se tuvieron que aguantar las iras y cargadas del resto. Subimos al camión que nos llevaría al aeropuerto de Río Grande persuadidos de que no podíamos demorarnos un segundo más no fuera que el Electra decolara sin nosotros y nos tuviéramos que quedar enterrados entre milicos por más tiempo. Cuando traspusimos las puertas del batallón pegamos un rugido semejante al grito de un gol decisivo de una hinchada en la final de un campeonato. Un teniente de los tiradores que venía a trabajar, al vernos pasar se cuadró y rojo de emoción nos hizo el honor de la venia. El gringo Di Lorenzo le mandó un corte de mangas; el Cabezón Morales un “qué me importa” levantando sus hombros. A mí me sorprendió e ignoro cómo es que entre tanta euforia he retenido el gesto y la cara del teniente, no así su nombre.

No guardo la menor noción del vuelo a Buenos Aires ni de cómo hicimos para ir desde Ezeiza a Retiro para tomar el tren a Mendoza. Ya nos habíamos dispersado entre nosotros también definitivamente formando grupitos de tres o cuatro. Mi grupo, con la guita ahorrada por el sueldo de zona, pagó la diferencia a primera para evitar los matadores asientos de madera. Con el tren en marcha, me puse a mirar por las ventanillas las pintadas en los paredones a los costados de las vías. Había varias con consignas anti-milicas aún no borradas. Se destacaba una enorme que rezaba en pintura verde, “Gloria a la compañera Arrostito”. Había caído presuntamente muerta el 2 de diciembre del ’76, pero los mismos a quienes serví por más de un año, la tenían viva, secuestrada en la ESMA. Le iban a dar muerte por envenenamiento recién en enero del ’78.

Del servicio militar me quedó una tirria contra todos los uniformados que me dura hasta el presente, aunque matizada porque hoy ya no son los mismos que aquellos. Antes también les tenía bronca, pero a partir de la colimba, con conocimiento de causa. También me traje pesadillas, las únicas repetitivas que todavía sigo padeciendo y no por lo que pudiese haberme pasado sino por el miedo a que me llamen de nuevo y no me quede otro remedio que presentarme. Me he visto en el BIM 5, melenudo y con la barba entrecana, haciendo cola para el rancho. Lo peor es que cuando despierto demoro en darme cuenta que ha sido solo un mal sueño.

Mi idea era reengancharme de inmediato en la militancia apenas pisara suelo mendocino. Estaba fuera de mi entendimiento que la etapa más apasionante de mi vida comenzaba a difuminarse en el tiempo y convertirse en historia. Esos catorce meses, a más de mantenerme a resguardo de la represión me habían privado de la posibilidad de comprender en su totalidad la dimensión de lo ocurrido. Ni por un segundo se me cruzó que en un futuro debería considerar también abandonar el país. Pero esa ya es otra historia.

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Sobre las mafias y esas cosas

Santiago Varela

Como este tema de las mafias me estaba volviendo loco y el periodismo es un sacerdocio, dejé de mirar fútbol por televisión y me fui a la Casa Rosada en busca de la noticia exclusiva. Llego, me para el granadero, le explico a qué voy y me dice:

—Muy lindo lo tuyo, pero si querés una nota exclusiva te tenés que poner. ¿O vos pensás que todo es gratis en esta vida? – Como no estaba en condiciones de discutir pagué y pasé. Llego al patio de las palmeras y se me descuelga un mono que, en realidad, era un asesor disfrazado.

—Momento pibe. Apagá el grabador, sacale el rollo a la cámara, guardá el video, rompé los lápices...

—Ya sé —interrumpí—y el papel lo uso para...

—Yo tengo toda la información de las mafias. Desde la mafia de los chasquis, pasando por la de las diligencias, hasta el correo electrónico. Y por si todo eso fuera poco, tengo todo sobre Chicho Grande, Chicho Chico, el Pibe Cabeza…

—¡Duhalde! —arriesgué yo, sin darme cuenta de que el Pibe Cabeza al que se refería era otro—. ¿Y esa información me la va a dar?

—No, te la voy a vender. Viene en 3 videocasetes y 10 fascículos con prólogo del monaguillo Béliz con el título “Al que anda con miel, siempre algo se le pega”. Pagué, de nuevo para que me dejara seguir y me encuentro con un Secretario que estaba con chaleco antibalas poniendo bolsas de arena alrededor del despacho.

—Lo que pasa, Dolape, es que desde que Cavallo dijo que Yabrán estaba en la mafia, la cosa está repesada.

—A mí lo que dijo el Mingo, me sonó como si Al Caponelo tratara de mafioso a Dillinger.

—Ese es el tema. A los muchachos de Yabrán, que controlan el negocio del transporte postal, no les gusta que los muchachos de Cavallo, que controlan el negocio financiero y de la deuda externa, se metan con ellos. Es un problema de territorios, a nadie le gusta que aparezca alguien a escupirle la longaniza parrillera.

—O sea...

—O sea que si Carlos Saúl Corleone no hace de árbitro en esto, en cualquier momento ¡otra que la noche de San Valentín! — dijo mientras me pedía una “contribución voluntaria” para más bolsas de arena. Moraleja: que no pude averiguar nada y tuve que pagar cañota para entrar, circular y encima “colaborar” para la campaña anti—balas. Dura la vida del periodista

Periódico Acción. En defensa del cooperativismo y del país. Sección Humor. AÑO XXIX, Segunda quincena de setiembre de 1995, Nº 698. (Cortesía de Eduardo Hugo Paganini)

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La ley antiterrorista y antidemocrática

Évelin Torre

Este viernes, la cámara de diputados de la nación, aprobó, en silencio, el proyecto de agravamiento de la ley antiterrorista 26.268 sancionada –contra la opinión de todos los organismos de derechos humanos y numerosas fuerzas populares – en 2007, so pretexto de cumplir con requerimientos del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional), uno de los organismos financieros que integran el sistema encabezado por el FMI que viene siendo denunciado por su responsabilidad en la crisis mundial y repudiado por amplios sectores sociales y aún gobiernos. La noticia no salió en los diarios.

¿Y de que se trata?

Básicamente, incorpora un agravante para cualquier delito penal que se cometa “con finalidad terrorista”.

La “finalidad terrorista” se desprende del artículo propuesto como 41 quinquies, que dice: “Cuando alguno de los delitos previstos en este Código hubiere sido cometido con la finalidad de aterrorizar a la población, la escala penal se incrementará en el doble del mínimo y del máximo. Si la finalidad fuese la de obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo, se aplicará la misma escala, siempre y cuando no se trate del ejercicio de un derecho constitucional”.

Como se puede advertir, el concepto de “terrorismo” es completamente abierto, amplio e impreciso. De hecho, ninguna convención internacional ha podido definirlo unívocamente.

Y en esta vaguedad del concepto es, precisamente, donde radica la peligrosidad de esta ley, que permitiría validar cualquier atropello estatal a casi cualquier conducta personal.

Además, condiciona peligrosamente toda protesta social. Por ejemplo, piénsese en las movilizaciones por trabajo y salario, contra la precarización laboral, para frenar el avance de las industrias extractivas contaminantes y el desalojo de campesinos para plantar soja, todas son realizadas con objetivo de obligar a las autoridades nacionales y extranjeras, a realizar un acto o abstenerse de hacerlo.
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Es cierto que la ley establece que “quedan terminantemente excluidos de cualquier posible interpretación criminalizante, los hechos de protesta social, toda vez que estos están dirigidos a reclamar por derechos individuales o colectivos y, en el supuesto que pudieran transgredir la ley penal, (...) no dejarían de constituir el ejercicio de un derecho constitucional (...). En ningún caso, la persecución y sanción del terrorismo pueden amparar la violación a los derechos humanos”, pero este es un obstáculo que, en los hechos, fácil podría saltearse.

Al respecto Martín Alderete, abogado de la CADEP, afirmó que “esto es una cuestión retórica porque el ejercicio de cualquier derecho constitucional hace inviable la aplicación de un delito”. Y dio como ejemplo el caso de una huelga – ejercicio de un derecho constitucional – y en ese marco la ocupación de la fábrica: “Tampoco estoy cometiendo un delito de usurpación porque estoy ejerciendo un derecho constitucional. Sin embargo las causas de los compañeros procesados son justamente por ejercer derechos constitucionales. Y sin embargo están procesados”.

También cabe recordar el caso del pueblo Mapuche, en Chile, cuyos líderes han sido perseguidos y detenidos, bajo amparo de su ley antiterrorista análoga, por haber intentado organizase para la lucha por la recuperación de sus tierras.

En pocas palabras, la ley aprobada implica la criminalización de la protesta cívica y deja a discrecionalidad del estado la definición de las motivaciones o finalidades de las acciones de las personas, con todas las graves consecuencias que ello acarrea.

Las leyes penales deben ser precisas, herméticamente cerradas en su definición y no delegativas, y si bien los fundamentos del proyecto subrayan la intención de no lesionar derechos, con eso no alcanza.

El articulado de la ley es ambiguo y abre espacios indefinidos para la libre interpretación. Y, como bien señala Mempo Giardinelli en su nota sobre el tema en Pagina 12, los argentinos ya tenemos una muy gorda experiencia en esto de que se interpreten los “antecedentes” y las “intenciones” para desatar formas de persecución, sutiles y de las otras. Y no sólo durante dictaduras.

Además, la amplitud e imprecisión de los términos consagra una inconstitucional inversión de la carga de la prueba. A partir de ahora, los líderes sociales deberán demostrar que sus actos no procuran obligar a las autoridades a “realizar un acto o abstenerse de hacerlo” o aterrorizar a la población.

Por otra parte, en los últimos años nos hemos horrorizado ante las continuas violaciones de los derechos humanos, por parte de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, en nombre de la guerra contra el terrorismo ¿Por qué se permite entonces que nuestro país se sume a esta movida de falso “humanitarismo”?

Y es que esta ley no es más que una de las exigencias de Obama y del Fondo Monetario Internacional, que actúa a través del GAFI, y que se suma a la batería de leyes y reglamentos con que los Estados Unidos vienen demoliendo el derecho internacional de posguerra e instalando como regla fáctica su derecho a invadir países, bombardear territorios, asesinar dirigentes que ellos consideran oponentes o no funcionales y todas las violaciones a los derechos humanos que han cometido en estos años en Afganistán, Irak, Palestina o Colombia.

Con la sanción de esta peligrosa y oscura ley, la Argentina ha retrocedido enormemente en el camino de la democracia. Nos hemos entregado a los pies del imperio, haciendo tierra de nuestro derecho a la autodeterminación y nuestra soberanía, y poniendo en peligro la convivencia democrática que los argentinos hemos construido en estos años.

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Antonio Sarelli, el artista mendocino que agasaja a la esperanza y enaltece a la mujer

Silvina Agüero

Mendoza. Nacido en la localidad de Maipú y gran admirador de Rafael, este gran maestro de la plástica, rinde homenaje permanente a la fe, a la lucha inclaudicable y al significado de la mujer.


Este gran maestro maipucino de larga trayectoria en nuestra provincia considera que “en el arte, todos los días hay una dialéctica nueva”. “A veces también en lo nuestro hay un discurso hipócrita, mentiroso y solo para vender que es muy de esta época”, opina, “porque en verdad las vanguardias son las mismas, la del 30 y del 40, del Dadá” y que en definitiva “lo que queda es la buena pintura”. Y agrega con entusiasmo; “cada día admiro más a Rafael.”


Para Sarelli, “Oficio, música, poesía e imagen”, son los elementos que hacen falta para una buena obra, “son necesarios como las patas de una mesa y no pueden faltar para que se sostenga”.


Confiesa que, si no fuera artista plástico, le hubiera gustado escribir poemas y ejecutar algún instrumento musical. En sus años juveniles de los años 70, Sarelli incursionó con el grupo Numen. “Como casi no existían salas en Mendoza exponíamos en librerías, vidrieras que previamente acondicionábamos.”

Desde 1980, este eximio artista pinta, casi todos los primeros de cada año, una obra que suele ser en tiza pastel y es su modo de desear y plasmar un buen augurio para el año que comienza, para así agasajar a los buenos deseos y enaltecer el significado de la mujer. “Todo lo que hago, tiene el simbolismo de la fe y la esperanza y siempre es en relación con la mujer. “


Algunas de sus obras más significativas son “La casa de mis sueños”; “Cielos íntimos”, “Estado de contemplación” y “Cosmos idealizados”; estos últimos tres cuadros son de gran tamaño; “Constelaciones”, que alude al cielo y los grupos estelares. “Es en homenaje al tiempo en que no había televisión y los padres explicaban cuáles eran las constelaciones”.

Siempre, en la vasta obra de Sarelli, la mujer tiene un preponderante protagonismo. “Venus de Tiziana”, “Venus andina” y “Adolescente en gris” son solo algunos de esos exponentes. En las obras “Trampa visual”, “El espejo” y “Símbolos”, entre otros, Sarelli incorporó la técnica del collage.

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¿Campaña de desierto o exterminio en la Patagonia?

Alejandro Frias

El desierto en la voz expedicionaria

La investigadora Claudia Torre acaba de publicar El otro desierto de la nación argentina, un libro que reúne textos de quienes participaron en la expedición más allá de la frontera sur.


¿Campaña del Desierto o exterminio en la Patagonia? El llevar la “civilización” más allá de la frontera sur fue un tema de estado luego de consolidada la tan mentada “paz interior” en el siglo XX. Y fue Roca quien dio la estocada final para que por fin esas tierras pudieran ser quitadas a sus habitantes y entregadas al progreso.

El precio fue la eliminación de los caciques y los malones, o al menos los favores de los líderes para que el blanco llegara más allá de esa frontera que, como bien ya se ha dicho, llevada a un desierto que antes que un lugar geográfico fue un concepto.

Claudia Torre, doctora en letras e investigadora, acaba de publicar El otro desierto de la nación argentina, Antología de narrativa expedicionaria (Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes), un amplio repaso por los textos que se forjaron a partir de las rutas transitadas por quienes avanzaron sobre ese “desierto” en la búsqueda de hallar en él los indicios de una nación a construir.

Los formatos de los textos que componen esta antología son variados, abarcando formas más narrativas y estudios topográficos, crónicas y diarios, relatos militares y memorias personales.
Este cúmulo es tan heterogéneo como los motivos y misiones de sus autores, puesto que se traslucen en ellas los encargos desde el estado y las improntas autobiográficas. Y la lectura que del conjunto se puede hacer lleva a la reconstrucción de ese “desierto” que, como decíamos antes, más que una situación geográfica constituía una idea, un espacio lleno de mitos al que había que arribar para vencer fronteras físicas e imaginarias.

El otro desierto de la nación argentina es la continuidad del trabajo de investigación de Torre, cuya publicación anterior fue Literatura en tránsito, La narrativa expedicionaria de la Conquista del Desierto, y ambos contribuyen al conocimiento profundo, desde lo literario, de los hombres que se aproximaron de distintas maneras a ese espacio desconocido y que pusieron en relieve, a través de sus palabras, las tensiones entre lo imaginario y lo real, entre los deseos de un estado enceguecido por el progreso y una clase política y social que veía posibilidades económicas más allá de las fronteras y, fundamentalmente, entre culturas extrañas entrecruzadas y construyendo formas de relación que la historia elaborada desde lo oficial y desde un nacionalismo épico impusieron a partir del silencio.

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Sobre la crítica

Rolando Lazarte

“Siempre fue más fácil criticar”, leía, ayer, en Linhas Tortas, de Graciliano Ramos. De hecho, esto es verdad, y no me parece que haya que detenerse mucho en su contenido, para enfatizar la diferencia que existe entre una postura de crítica y otra u otras que no se detienen en lo que está mal, en lo que no nos gusta, en lo que no sirve, en lo que es malo. Esto, que puede parecer una perogrullada, no lo es. No lo es, y voy a decir por qué. La crítica esconde algún tipo de cobardía, un cierto tipo de desprecio por el otro o por los otros, por algo que no se coaduna [N. del. E.: conforma] con nuestra forma de pensar o de ver el mundo. No estamos de acuerdo y lo decimos, esto es la crítica. Yo sé que hay un enorme número de personas que irá a decir, pues lo dice todos los días, que hay que decir lo que está mal, que no hacerlo es conformismo. He oído decir esto desde que era joven, hace ya mucho tiempo. Sin embargo, ya en aquel tiempo, como también hoy, sigo creyendo que la crítica es un poco el lugar del cómodo, del que prefiere no hacer nada y creer que hace algo al decir lo que los demás no hacen o hacen mal. Si mirás los diarios o la televisión, verás un desfile de descripciones de lo que está mal en el mundo, en la ciudad, en la nación, en la vida de no sé quién. No es que esté mal en sí mismo decir lo que está mal, no me entiendas mal. Es que la mera actitud crítica, nunca hizo ni hará nada, nunca hace nada, y se cree lo más importante del mundo. Creerás rebatir este argumento diciendo que Marx, que Kant, que Paulo Freire, fueron críticos y construyeron, fundamentaron nuevas formas de ser, hacer, pensar y sentir a partir de la crítica. Yo te diré que en ellos la crítica fue necesaria pues estaban construyendo una nueva visión de mundo, y era necesario destruir lo viejo. Jesús hizo lo mismo. Pero en ninguno de estos casos, lo fundamental fue la crítica, sino el sentimiento de que había que construir algo nuevo. Esto es lo fundamental. La crítica puede haber sido, en estos casos, importante, pero como medio, nunca como fin. No es lo que se ve en el negativismo de cierto criticismo criticón muy de moda, tan estéril como cómodo, pasivo, meramente destructivo, que se complace en señalar lo que no está bien, lo que está mal, lo que hay que cambiar. ¡Pero no cambia nada!

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La universalidad de los derechos humanos

Ramón Ábalo

El desprestigiado Premio Nobel de la Paz se le otorgó al presidente yanqui Barack Obama en el mismo momento en que ordenaba bombardear desde el aire a las poblaciones civiles de Afganistán y Libia.

Flagrante contradicción con los preceptos que rigen para el otorgamiento de la mención, que dice: "gestión para la fraternidad entre los pueblos y la supresión o reducción de los ejércitos". Este año, el premio lo es para tres mujeres africanas que se destacan por su lucha por la defensa de los derechos humanos en sus respectivos pueblos. En 1936, dicho premio se le dio a Carlos Saavedra Lamas, diplomático argentino, que intercedió para terminar con el conflicto armado entre Bolivia y Paraguay, guerra promovida por Inglaterra por la cuestión del petróleo. Y en el 77 lo fue para el también argentino Pérez Esquivel, por su prédica y defensa de los derechos humanos en pleno genocidio. En estos casos, distinciones más que legítimas.

Hace 63 años fue aprobada por la Naciones Unidas la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el 10 de diciembe de 1948. Hasta ese momento y desde el fondo de la misma historia, se sucedían grandes y dolorosos genocidios como lo fue la Segunda Guerra Mundial, consecuencia del expansionismo del más sucio bebedero ideológico como lo fueron el nazismo, el fascismo y el franquismo, que en seis años – 1939 a 1945 – quebró la vida a 61 millones de personas, la mayoría civiles, y la destrucción de medio planeta. Gran parte de las bajas humanas y materiales las sufrieron la Unión Soviética y los países del centro de Europa. Y el Japón, en el mismo instante de la terminación de la contienda, cuando Estados Unidos dejó caer las dos primeras bombas atómicas sobre las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki. Este genocidio atroz, sería la prosecución de la guerra por otros medios como lo fue la llamad guerra fría, que se trasladaría a todo el mundo periférico, llámense Asia, África y Latinoamérica. Llámense Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Argentina. No obstante, la Declaración de los derechos humanos por las Naciones Unidas, fue un concreto avance en la temática, por lo que los genocidios que se desarrollaron posteriormente, como el latinoamericano, tuvo una fuerte y heroica resistencia de sus pueblos, cuya conciencia colectiva abrevó en las fuentes de aquella declaración, más el heroísmo cotidiano de familiares y víctimas, la lucha de los organismos de derechos humanos y la exigencia de verdad y justicia, que se reflejó inclusive en políticas de estado, nos encuentra, al presente, que los genocidas tienen que hocicar su prepotencia y barbarie ante tribunales que los juzga y los condena. Pero hubo que transitar el drama de la impunidad, instalada en espacios críticos de la institucionalidad democrática… Todo tiene su nombre y apellido expuestos como ejemplo mayor de lo más abyecto de la condición humana. ¡La totalidad de los jueces, camaristas y fiscales debieron jurar por las llamadas actas del "proceso"!, que sustituía a la constitución. Los representantes del derecho aceptaban ubicuamente, o por temor, la vergonzosa responsabilidad de avalar la represión. Los gérmenes de la barbarie tuvieron el abono necesario para prosperar en el terreno de la corrupción y la impunidad.
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Miret, Guzzo, Otilio Romano, Carrizo, Petra Recabarren, son cómplices y responsables directos en el marco de crímenes de lesa humanidad. Están en el banquillo de los acusados y camino a un final tras las rejas. De nada les sirvieron vinculaciones con los genocidas, y menos haber abjurado de su calidad de hombres del derecho. Una nueva camada de jueces, camaristas y fiscales en la justicia federal son el sostén de la prosecución de los juicios, como asimismo la embestida de los organismos humanitarios y sectores del poder político para lograr el enjuiciamiento del poder económico-financiero, el de las corporaciones multinacionales, empresariales, del sindicalismo negociador y entreguista y los políticos del sistema, como asimismo del imperialismo yanqui, que inspiró, legitimó, sostuvo y se benefició del terrorismo de estado. En una América Latina que se abraza y se integra para gestar la segunda y definitiva independencia de nuestros pueblos, es también el compromiso de lucha por el pleno goce de todos los derechos para todos. Y una democracia real en la que el pueblo sea el protagonista de su propia historia y destino y, a tono con ello, disfrutar a pleno derecho de la libertad, el trabajo, la educación, la cultura y la seguridad social. Como afirman los organismos humanitarios, hasta entonces: Ni olvido, ni perdón, ni reconciliación.

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Un asteroide para la memoria, verdad y justicia

Évelin Torre

La Unión Astronómica Internacional acaba de bautizar al asteroide 11441, descubierto por un argentino, con el nombre de Anadiego, en memoria de Ana Teresa Diego, estudiante de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad de La Plata desaparecida en septiembre de 1976.

Quien inició la gestión fue Adrián Brunini, decano de esa Facultad, el 25 de septiembre último, fecha en que se conmemoraron los 35 años de la desaparición de Ana.

Ana Teresa Diego era militante de la Federación Juvenil Comunista y fue secuestrada en las inmediaciones de su facultad, en la zona de La Plata conocida como El Bosque, por cuatro hombres de civil. Nunca más salió del encierro.

Según cuentan sus compañeras de detención, Ana estuvo siempre en la órbita de los campos de la policía de la Provincia de Buenos Aires, cuyo responsable máximo era el coronel Ramón Camps y su segundo el comisario Miguel Etchecolatz.

Sus familiares y amigos la recuerdan como una chica sumamente inteligente y simpática que desarrollaba tareas sociales en los barrios. “Lo más tremendo que pudo haber hecho fue pintar paredes de la facultad con aerosol”, afirma su madre, Zaida Franz.

Sus compañeros de detención recuerdan que era solidaria hasta en los momentos más difíciles. Cuentan que ella estaba compartiendo habitación con una chica chilena y cuando le preguntaron donde vivía, mintió la dirección para no delatar a su compañera. Eso le valió unas cuantas palizas más.
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La idea de ponerle el nombre de Ana a un asteroide tuvo una interesante repercusión en el ámbito científico. Es un trámite usual que las comunidades astronómicas soliciten bautizarlos con nombres de investigadores, pero no hay registros de que se le haya puesto el nombre de alguien vinculado a la lucha por los derechos humanos.

De hecho, en una comunicación emitida el 5 de diciembre, el profesor uruguayo Julio Ángel Fernández, miembro del Comité de Denominación de Astros Menores de la UAI, confirmó la noticia y agregó: “Es la primera vez que el nombre de un desaparecido por una de las dictaduras del Cono Sur se asigna a un cuerpo del sistema solar”. Y más adelante agrega: “Hoy, de las entrañas de la tierra, Ana Teresa renace para ocupar para siempre un lugar en el cielo, como símbolo y recuerdo de la barbarie de ayer y advertencia de que no se vuelva a repetir en el mañana.”

Por su parte, Brunini, también considera que el recuerdo de la militante desaparecida en el cielo inmortaliza no solo su presencia, sino su lucha y sus ideales, y afirmó que “Uno de los astros que ella soñó algún día comprender llevará de ahora y para siempre el nombre Anadiego para que quien mire el cielo nocturno encuentre el recuerdo de su amor y de su lucha. El oprobioso genocidio cometido por las bestias infames sólo recibirá de la historia la más absoluta oscuridad.”

El siguiente documental, denominado “Polvo de Estrellas”, se refiere a la vida de Ana Teresa Diego. Fue elaborado por alumnos del Centro de Educación para la Producción Total número 12 de Villa Ventana para recordar a la estudiante bahiense.



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Convocatoria de proyectos 2012 para el Centro Cultural y Político de Radio Nacional Mendoza

Mendoza. “Un espacio recuperado en un tiempo necesario”

Recepción: del 15 de diciembre de 2011 al 31 de enero de 2012

2011 fue el año de nuestro nacimiento. Un año de reapertura, en el que Radio Nacional Mendoza sentía la obligación de abrir sus puertas a las distintas expresiones sociales, culturales y políticas de nuestra provincia. Esa obligación se transformó en aprobación de la sociedad de Mendoza y, desde ahora, en compromiso.

Es por eso que desde el Centro Cultural y Político de Radio Nacional Mendoza queremos agradecer a todas las mendocinas y mendocinos que participaron de alguna manera en este primer año de existencia, invitando a renovar el desafío de ser protagonistas del histórico momento que atraviesa nuestra nación y nuestra provincia en el año que se avecina.

Para ello, convocamos a la sociedad de Mendoza a la presentación de propuestas para el año 2012: proyectos culturales, sociales, políticos que puedan desarrollarse en la radio pública teniendo en cuenta las siguientes características:

- Propuestas para la Galería de arte “Sergio Sergi” . Muestras, exposiciones de: fotografía, escultura, pintura, dibujo, artesanía. Estas tendrán un carácter mensual, durante el período comprendido entre el 15 de febrero al 15 de diciembre de 2012. El Centro Cultural y Político de Radio Nacional Mendoza se compromete a brindar el espacio, difusión por nuestra emisora mientras permanezca la muestra e impresión de 500 postales en cada exposición.


- Propuestas para el ciclo de experiencias, conferencias, presentaciones, ciclos de lectura: espacio destinado a organizaciones sociales, culturales, políticas que deseen generar un espacio de discusión y reflexión con presencia de público en el auditorio y transmisión en vivo por la radio. Es fundamental que las propuestas consideren a los oyentes, para lo cual, solicitamos acercar la propuesta al lenguaje radiofónico (básicamente evitar baches de sonido, describir el contexto, presentar tácitamente a quienes lleven adelante las alocuciones, etc).
Estas propuestas serán programadas en los días jueves y viernes de cada semana. El Centro Cultural y Político de Radio Nacional Mendoza brinda: el Auditorio “Juan Draghi Lucero” (cuenta con 85 butacas), transmisión en vivo por la radio, sonido y difusión por la emisora.
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- Propuestas para teatro: destinado para los días miércoles de 21:00 a 23:30 en el Auditorio “Juan Draghi Lucero” (cuenta con 85 butacas). El Centro Cultural y Político de Radio Nacional brinda: el espacio, sonido y difusión. Las obras de teatro no serán transmitidas al aire en ningún caso, solo estarán destinadas al público presente.


- Propuestas para el ciclo de recitales: la convocatoria está destinada a músicos mendocinos de todos los géneros. Este ciclo está diagramado para los días sábados a las 22 hs. El Centro Cultural y Político de Radio Nacional brinda: difusión, el Auditorio “Juan Draghi Lucero” (cuenta con 85 butacas), sonido y la transmisión en vivo por AM, FM, e internet.

Todas las actividades del Centro Cultural y Político de Radio Nacional Mendoza son con entrada libre y gratuita . Se autoriza a los hacedores culturales a vender sus obras y/o solicitar contribuciones voluntarias al público para solventar su actividad, dejando constancia que la radio pública no cobra ningún tipo de canon por utilizar los espacios que ofrece en esta convocatoria .

La Coordinación del Centro Cultural y Político de Radio Nacional Mendoza , a cargo de Valeria Roig, será la encargada de la diagramación de la programación en base a las propuestas que se reciban para el ciclo 2012.

Las propuestas deben contener:
• Nombre de la actividad
• Breve descripción o reseña de la misma
• Nombre de los participantes e instituciones/organizaciones responsables
• Imagen para ilustrar
• Correos, teléfonos, facebook, myspace, twitter, de los participantes, instituciones y organizaciones responsables, y grupos de interés
• Sugerencia de un tema musical para elaborar de un audio de promoción
• Deben ser enviadas en formato Word, por correo electrónico, a alguna de las siguientes direcciones:
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Del 15 de diciembre de 2011 al 31 de enero de 2012 recibimos tu propuesta para ser protagonista de la radio pública.

LRA 6 Radio Nacional Mendoza :- Dirección: doctor Ernesto Espeche

Centro Cultural y Político: Coordinación: Valeria Roig - Producción: Matías Perdomo


La Quinta Pata, 18 – 12 – 11

La Quinta Pata

El gobierno siente que “no hay peor astilla que la del mismo palo”

Emilio Marín

El Congreso dio media sanción a leyes importantes esta semana. Pero quizás lo más significativo, en política, fue el choque casi frontal de Hugo Moyano y la CGT con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

En la relación política de Cristina Fernández y Hugo Moyano es difícil precisar la fecha y hora del divorcio. Era un vínculo desgastado, ante propios y extraños. Se mandaban mensajes poco amigables por los diarios. Los amables componedores no pudieron inducirlos ni siquiera a una tregua.

Golpeó primero la presidenta. Ante un selecto grupo de empresarios, en la antesala de la 17º conferencia de la Unión Industrial, blanqueó su negativa al proyecto cegetista de distribución por ley de las ganancias. Esa opinión la volcó minutos más tarde ante la platea empresaria donde mandan el textil De Mendiguren, el automotriz Rattazzi, el siderúrgico Rocca, el azucarero Nicholson, el caramelero Pagani y otros pesos pesados.

La palabra presidencial, endulzada con críticas a las supuestas extorsiones sindicales, fue rabiosamente aplaudida por la UIA. Hubo "sintonía fina" entre la política y esos empresarios top.

Moyano pegó de contragolpe. Este jueves, festejando el Día del Camionero, reunió a 50.000 afiliados en la cancha de Huracán y dio un discurso de 47 minutos que dio que hablar al país político y los medios.

El camionero ratificó que quiere discutir paritarias en 2012 sin techos y con el índice del supermercado (desechando al Indec). Insistió con el proyecto Recalde de distribución del 10 por ciento de las ganancias empresarias. Pidió la suba del monto del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, que hoy fulmina a los solteros con ingresos de más de 5.782 pesos y a los casados con más de 7.998. En Azopardo 802 quieren que se exceptúen a quienes ganan menos de 12.800 pesos, lo que luce como justo. El gobierno nacional no lo concede: para desairar al líder gremial y porque ese impuesto es el segundo que mayor recauda, detrás del IVA.
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El pago urgente de la deuda que el estado tiene con las obras sociales, por 12.000 millones de pesos, fue otro golpe de puño sobre la mesa. El orador amagó con ir a la justicia para que paguen esa suma quienes hoy "se hacen los distraídos".

Estos planteos reivindicativos, poco simpáticos en los oídos presidenciales, no hubieran precipitado una ruptura. Los conceptos políticos de Moyano, en cambio, sí tuvieron ese resultado. Dijo cosas fuertes, como que del 54 por ciento de los votos para la presidenta, los trabajadores habían puesto el 50 y no "los niños bien" (por La Cámpora). Que el mejor gobierno de la historia había sido el del general Perón, bajando al actual del podio. Y que renunciaba a los cargos en el PJ (vicepresidente 1º del consejo nacional y presidente en el PJ de Buenos Aires tras la enfermedad de Alberto Balestrini) pues lo calificó de "cáscara vacía". Alegó que las decisiones se tomaban en otro lado. No hacía falta preguntarle dónde.

El derecho a huelga
Varias demandas de Moyano tienen su razón de ser. Su posicionamiento político, en una vereda cada vez más opositora, es más cuestionable.

El camionero se queja de que las huelgas obreras y medidas de protesta son descalificadas como "boicot" y "extorsión". En eso no falta a la verdad, pues desde 2009 Cristina Fernández viene cuestionando esa forma de lucha de los portuarios de Rosario, los petroleros de Santa Cruz, los obreros de Kraft, los empleados del Subte y Aerolíneas, los cortes de Uatre, etc.

Se puede estar de acuerdo con la admonición presidencial, pero a la vez considerar que la protesta del conductor de la CGT es al menos parcialmente válida. A veces hay una cerrazón del gobierno nacional que lo lleva a rechazar de plano lo que venga de la CGT, o de otros organismos en otros asuntos.

Por ejemplo, diputados votó el jueves el proyecto de ley antiterrorista, duplicando las penas mínimas y máximas previstas en el código penal para los delitos donde se impute finalidad terrorista. Es tan atroz la norma, votada con apuro, que – como alegó un diputado opositor – el delito de homicidio, penado con entre 8 y 25 años de cárcel, se llevaría a 50 años, en tanto muchos genocidas, condenados por asesinatos y delitos de lesa humanidad, reciben penas de 25 años de prisión.

Esas incoherencias, producidas por el ánimo de ser obedientes con lo que piden Washington y el GAFI, hicieron que muchas entidades de derechos humanos, sociales y políticas rechazaran ese proyecto gubernamental. Entre los firmantes estaba el CELS presidido por Horacio Verbitsky, un firme defensor de la gestión cristinista. Es de esperar que por esa crítica política, al autor de Robo para la corona y otros best-sellers no lo pongan en el índex junto a Moyano.

Algunas críticas voceadas por la tribuna sindical tienen sustancia. Y más allá del uso político que Moyano quiera darle, implican una defensa de derechos de los trabajadores. El ministro del interior, Florencio Randazzo, replicó aquellas acusaciones. Dijo que para defender a los trabajadores hay que apoyar a este gobierno que creó 5 millones de puestos de trabajo. Cierto y falso. Cierto que generó más o menos esa cantidad de empleos, aunque el 34 por ciento del trabajo sigue siendo informal. Falso que no se puedan tener reivindicaciones y apelar a medidas de fuerza para lograrlas, con este y aún con gobiernos mejores que pueden llegar en el futuro.

"La democracia es conflicto" dijo más de una vez la mandataria, acertadamente. Es así. Con los aliados y aún adversarios del ancho campo nacional hay que dar el debate, incluso áspero, pero no pedir la intervención del gremio APTA y cese de personería, por una supuesta medida de fuerza, como decidió la presidenta y tramitó, veloz, Carlos Tomada.

Flancos de Moyano
El pope sindical no es ningún angelito ni bebé de pecho. Nunca lo fue, ni siquiera cuando era joven militante en la derechista juventud sindical de Mar del Plata y, según versiones, en la fascista Concentración Nacional Universitaria, CNU, la que asesinó a la estudiante de Arquitectura Silvia Filler.

Pero mejor no irse por las ramas del árbol poli-genealógico del personaje. Pregunta: ¿su crítica del jueves habría sido tan filosa si la presidenta le concedía varios lugares en la lista de legisladores y de autoridades provinciales para la última elección? Respuesta: no. Lo más probable es que hubiera seguido en el consejo de PJ y bajado los decibeles a los reclamos gremiales.

Conclusión. El capo de la CGT no es un gremialista y político nacional-democrático, más aún laborista, que lucha por programas y objetivos propios del movimiento obrero. A veces lo hace, como cuando respaldó a la resolución 125 o cuando denunció la Banelco, pero su proyecto general son los espacios de poder a conquistar para su grupo y defenderlos a como dé lugar.

El camionero es un gremialista burocrático pero también empresario. Su deslinde de la empresa Covelia, cuando juró que no tenía nada que ver con esta ganadora de tantos contratos en municipios bonaerense y en asociación sui generis con Crese de Córdoba, dejaron muchas dudas. La justicia suiza pidió informes y el aludido tuvo la defensa del gobierno y su cancillería. Si era por lo que decía Moyano, daban ganas de decirle: "no aclare que oscurece". En su urgencia y torpeza hasta imaginó un paro con movilización a Plaza de Mayo.

Otro flanco moyanista quedó al descubierto en Huracán, porque una cosa es reclamar al estado que pague la deuda con las obras sociales y otra muy distinta es jurar por la inocencia de Gerónimo Momo Venegas y Juan José Zanola que administran esas entidades en forma cuestionable. La justicia los ha imputado y procesado por desvíos de fondos, mafias de medicamentos y otras yerbas. El titular de la Asociación Bancaria viene de recuperar la libertad tras dos años y medio de prisión, luego de poner una fianza de 700.000 pesos.

En vez de deslindarse de estos desprestigiados personajes del mundo sindical, quizás Rodolfo Walsh habría tipeado "hampa sindical", el orador del jueves los defendió como si fueran luchadores perseguidos injustamente. En el país hay 5.000 procesados por defender empleo, salario y condiciones de trabajo, por reclamar tierras y viviendas, etc. El proyecto de amnistía a esas personas duerme el sueño de los justos en el congreso y ojalá que el actual lo ponga en la agenda. Entre esos miles de procesados por luchar no están Zanola ni Venegas, imputados por lucrar, una diferencia abismal de una sola letra. Y José Pedraza, otro miembro de la cofradía, sigue tras las rejas acusado de organizar un crimen.

En vez de poner distancia con estos personajes, Moyano los defendió. Más, adoptó una posición similar, reaccionaria, al ordenar que los dos diputados nacionales que le responden votaran en contra del proyecto de nuevo Estatuto del Peón. La Sociedad Rural y la Mesa de Enlace, agradecidas.

Luis Barrionuevo, ejemplo paradigmático del sindicalismo corrupto, operador de Eduardo Duhalde, dijo complacido ante el mensaje de Moyano: "yo ya tengo secretario general de la CGT". Si Luisito dice que tiene ese secretario general, quiere decir que centenares de miles de trabajadores lo han perdido, si es que alguna vez lo tuvieron.

En esos días la presidenta impulsaba la aprobación de leyes progresistas como las del papel para diarios y la de tierras. Corría por izquierda a varios, sobre todo al camionero.

La Arena, 18 – 12 – 11

La Quinta Pata

Las elecciones en México y la lógica elemental

Guillermo Almeyra

Con un país con 67 mil asesinados, ocupado militarmente, en el que el narcotráfico despliega ejércitos mejor armados que las fuerzas del estado, y donde Estados Unidos manda, entra, sale, actúa, controla, manda armas a los narcos, lava dinero de la droga, espía y hace y deshace en la política y en la economía –y en medio de la mayor crisis capitalista mundial de todos los tiempos– no estamos ante una simple renovación electoral de la cúpula del estado.
Lo que está en juego es si México culminará su integración subordinada con Washington. Es la independencia del país y la posibilidad de una alternativa al neocolonialismo y de la construcción de un sistema que asegure trabajo, estabilidad, desarrollo, paz y justicia, trabajando para eliminar la explotación y la opresión. El peligro es inmediato pues incluso se ventilan abiertamente en sedes gubernamentales estadounidenses los proyectos de anexión de México. Las elecciones se dan en este contexto. El pantanoso terreno electoral, por consiguiente, forma parte del frente de batalla entre explotadores y explotados cuando los primeros están llevando a cabo una feroz ofensiva contra los salarios, los derechos y todas las conquistas civilizatorias logradas por casi un siglo de luchas obreras y populares y quieren revivir las condiciones del siglo XIX. Si los que en 2006 promovieron la abstención favorecieron a Calderón, con los resultados conocidos, ahora no solo favorecen al PRI/PAN en el poder –y particularmente a la banda de Peña Nieto– sino que también –al no ofrecer una alternativa– siembran desorganización, desunión, desmoralización, pasividad y ayudan así poderosamente al capitalismo para que este haga pagar su crisis a sus víctimas. Son "apolíticos" que hacen la peor de las políticas: la de la pasividad y el conservadurismo. Son "antielectoralistas" que salen de su carencia de ideas y su mudez sólo para proponer la peor de las posiciones electorales, la abstención que deja el camino libre al candidato más reaccionario.

Toda revolución burguesa –la estadounidense, la francesa, las guerras de Independencia en América Latina, la Revolución Mexicana– siempre vio enfrentarse sectores de las clases dominantes o sus representantes, y en ellas los oprimidos y explotados, aunque no las dirigieron, participaron en esa lucha con mayor o menor independencia (Zapata se alzó con Madero contra Díaz, pero sin someterse al maderismo). Solo los estúpidos pueden creer que "son todos iguales" y que da lo mismo que gane Juárez o Maximiliano (o, con todas las diferencias del caso, Calderón o López Obrador, este o Peña Nieto). Porque, aunque los trabajadores no pueden esperar nada sino de sí mismos y de su independencia política y su autorganización, no les es indiferente si existe o no un marco constitucional en el país, si se logran o no espacios democráticos, si se roba y mata impunemente o si el gobierno al menos trata de poner reglas y de impedir que funcione la ley del más fuerte.
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Sólo los que ignoran la historia creen que los movimientos dependen ciegamente de sus líderes. Quienes creen en AMLO no son forzosamente la réplica de este. López Obrador gobernó la ciudad de México autoritaria y arbitrariamente y favoreció a los sectores empresariales. La política de Morena depende exclusivamente de sus decisiones y su programa escrito se da de patadas con su política de alianzas con sectores que buscan lo opuesto de lo que él proclama. Cuando las políticas que engendran muertes, hambre, pobreza extrema, ilegalidad, emigración masiva y colonización del país enfrentan a unos pocos multimillonarios con el resto de los mexicanos, AMLO se olvida de las clases y nos dice que el eje de su política es el amor (¿a quién?) y la lucha contra la corrupción (¿de quiénes?). Ahora, a riesgo de perder parte de su apoyo, se presenta como moderado para tratar de ganar el de los sectores capitalistas preocupados por el hundimiento del mercado interno y para eliminar la imagen de "peligro para México" que le fabricó el oligopolio televisivo, aunque Jorge Castañeda y Adolfo Aguilar Zinser hundieron a Cuauhtémoc Cárdenas con esa misma táctica… Además, nunca llamó a sus bases a movilizarse sino con fines electorales, y así las mantiene sin iniciativa y desorganizadas cuando, como lo demuestran los fraudes de 1988 y de 2006, no existe ninguna garantía de que no habrá que rebelarse contra otro despojo de la voluntad popular. AMLO es un político formado en la escuela priísta del pragmatismo y las maniobras sin principios que sin embargo apoyó al neozapatismo chiapaneco, creó universidades y escuelas, no robó ni reprimió y, por eso, sólo calumniadores de la más baja estofa moral pueden llamarlo bribón.

Pero lo que está en juego no es meramente una elección sino la creación de una nueva relación de fuerzas entre las clases. Y quien puede evitar el desastre no es AMLO sino el movimiento político-social que lo apoya. No existe en México otra fuerza democrática de masas. Ella ocupó el paseo de la Reforma para defender la voluntad popular e imponer cambios sociales. No depende de AMLO aunque lo sigue y confía en él. No existe otro sector que pueda organizarse y luchar por el cambio social ni donde sea posible promover ideas anticapitalistas.

Por lo tanto, manteniendo la independencia política, criticando las concepciones teóricas y las políticas erróneas del candidato, es indispensable luchar por el triunfo electoral del movimiento que lo apoya y por la organización autónoma y el desarrollo del mismo. Las bases de Morena tienen una capacidad de comprensión que los ultraizquierdistas desprecian. Un voto crítico de apoyo permitiría a quienes quieren una política anticapitalista consecuente estar junto a ellas ayudándolas a organizarse, a combatir toda claudicación y a hacer frente a un nuevo fraude. La abstención, en cambio, es una actitud pasiva y ayuda a la derecha. La lógica más simple lleva a condenarla.

La Jornada, 18 – 12 – 11

La Quinta Pata

domingo, 11 de diciembre de 2011

En el rejunte político viene de todo

Ramón Ábalo

Meses atrás alcanzó fama en las tierras de Jaque, el gobernador que se va, o sea en Malargüe, el cura Jorge Pato Gómez. Reprochó en plena actuación a un grupo musical porque estaban interpretando un texto de los famosos Les Luthiers, “Educación sexual moderna”, aduciendo que "era agraviante e inmoral". Posteriormente, en defensa de esa actitud, condenada nacionalmente por la trascendencia que tuvo esta actitud provocadora, prepotente y discriminatoria, afirmaba: "la violación de la fe es diez mil veces peor que la violación de una hija o de menores".

Más allá de la condena pública, no pasó más nada. Dos años atrás, el docente y periodista malargüino Carlos Benedetto, denunció la injerencia perniciosa y maliciosa de sectores católicos – bendecidos por la cúpula de la curia – en sectores de la comunidad sensibles y críticos, como lo es la educación pública.

En Malargüe, cedidas por el municipio – con Jaque en la conducción – miles y miles de hectáreas de tierras les fueron entregadas graciosamente a un grupo económico malayo, que hizo tabla rasa con los derechos de puesteros, apoderándose incluso de ámbitos públicos. Dicho grupo está compuesto también por ingleses, o sea una multinacional de las tierras aptas para cultivos o la búsqueda de materias críticas, que pueden ser minerales para industrias estratégicas, especialmente militar. La cuestión es que ese grupo se hizo ya de 600.000 hectáreas en aquel sur (las áreas protegidas por la Provincia apenas si suman en ese departamento menos de 250.000 hectáreas) y ahora desembarcan en San Carlos, donde también echan a los pobladores, arrasan con sus tierras y destruyen sus pertenencias.

Y esto viene a cuento por la presencia en la legislatura de Mendoza, recién elegida, de la senadora por el Frente por la Victoria (FTV) Silvia Calvi, quien tiene un pasado, no muy lejano, de concupiscencia con personajes de la dictadura. Trató de "héroe" al general Mario Benjamín Menéndez, primo del represor Luciano Benjamín Menéndez. La ahora diputada y concejala entonces, estaba a cargo del ejecutivo municipal de Malargüe. Corría febrero del 2009 y dicho mandamás llegó para participar en el estreno de la película "Malvinas...aún espera" una reivindicación de los mandos militares en esa guerra. Antes, los escraches al militar eran corrientes: "El general Mario Benjamín Menéndez no es un héroe de Malvinas" clamó más de una vez Aníbal Grillo, ex soldado que luchó bajo el mando de aquel que se rindió a los ingleses. Por su parte, el también ex soldado Orlando Pascua, afirmó: "...llevó a las islas los centros clandestinos de detención" y lo denunció ante la justicia por torturas: "...las torturas que hubo en Malvinas, los estaqueamientos, todo este tipo de acciones fueron una continuidad de lo que ellos ya practicaban".
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Hoy, a casi tres años de aquel episodio en el departamento sureño, la asunción de la Calvi en el bloque de senadores peronistas, reabre un debate de vieja data: ¿los cómplices de los ejecutores del genocidio tienen derecho a un cargo público (electivo)? ¿...el FPV milita y defiende efectivamente los derechos humanos, la bandera principal del cristinismo, que se dice representar? Si esto es afirmativo, ¿la flamante senadora puede o debe permanecer en espacios semejantes?

El sur mendocino – Malargüe, San Rafael y General Alvear, aunque este último departamento carece de las aristas oscurantistas de aquellos – luce la concentración masiva y poderosa del oscurantismo católico, sin parangón en otros departamentos de Mendoza.

Esta presencia en la legislatura reabre en los organismos de derechos humanos, como ya se ha determinado, la acción y prosecución de acciones judiciales, administrativas y políticas, más que nada las expresiones que se dan en aquella zona, donde la afectación a toda la comunidad lo es sin excepción. Las vigilias son imprescindibles para detectar estas presencias indeseables que se mimetizan en los revoltijos de los vaivenes, como este caso, electorales.

La Quinta Pata, 11 – 12 – 11

La Quinta Pata