jueves, 30 de abril de 2009

Progresistas

¡Cuántos pecados se cometen en tu nombre! Incapaz de producir fuerza electoral propia – aún modesta y austera – desde la vuelta a la democracia actúa como furgón de cola de proyectos ambiguos y dizque posibilistas. En las elecciones pasadas, ciertos de ellos se sumaron al kirchnerismo argumentando que era la única alternativa factible de empujar acciones de avanzada. Se los veía “entristas”, acepción cercana pero no igual a la ya más palmaria, “oportunistas”; además, probada y fallada en pujas comiciales recientes y antiguas, y de las cuales mejor olvidarse. Otros confrontaron con el proyecto de Néstor y Cristina viendo que representaban lo mismo que el menen-delarruismo duro y neoliberal, con las escasas políticas sociales paliativas que discutimos a diario. A esos se los tildó de funcionales a una supuesta restauración derechista, cuando no de participantes ladinos en contubernios odiosos y criminales con el imperialismo, que todo lo invade. Para el 28 de junio nuestros actores experimentaron una interpolación espacial y verbal que, de acuerdo a cómo se observe, resultaría cómica o trágica: los primeros arguyen lo que argüían los últimos, y viceversa. Mientras, al conjunto adormilado de nuestra población estos malabarismos le importan tanto como la cuadratura del círculo o la inmortalidad del cangrejo.
Luis Cañas


La Quinta Pata

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