Mario Urzúa
La protesta que llevan adelante los tarjeteros capitalinos, frente a la Legislatura, cumple hoy diez días consecutivos y aún no se han oído propuestas de solución al conflicto desde la administración municipal conducida por Víctor Fayad. Desde el Concejo Deliberante, proponen modificaciones a la ordenanza que da al intendente la potestad de fijar tarifas y calles de aplicación del sistema.
La problemática de los cuidacoches parece no importarle a la administración municipal de la Capital mendocina, ya que tras diez días de huelga de hambre de los tarjeteros aún no ha emitido pronunciamiento al respecto del conflicto como tampoco ha respondido a los pedidos de informes recibidos desde el Concejo Deliberante.
El principal reclamo de quienes tienen la tarea de aplicar el sistema y exigir el pago del usuario del estacionamiento medido en las calles del Microcentro radica en la precaria relación laboral que mantienen con el municipio tras una desvirtuación de un vínculo que nació bajo el rótulo de “plan social”.
Es que en la actualidad, quien pretenda trabajar como cuidacoche no sólo debe disponer del dinero que corresponda al 50 por ciento de las tarjetas con que salga a la calle sino que debe pagarlas de antemano y cada día debe comprar un mínimo de 50. Además, debe cumplir estrictamente el horario que establece la Municipalidad para el estacionamiento medido, permanecer durante toda esa extensión horaria en la cuadra que le fue asignada y vestirse con el uniforme que se le provee. El incumplimiento a cualquiera de estos puntos desemboca en suspensiones, inicialmente, y hasta en un despido.
Puntualmente, estas características de la relación son las que alertan a los concejales miembros de la Comisión de Tránsito para solicitar a la Municipalidad que explique, más allá de estas obligaciones de los trabajadores, cuáles son sus derechos.
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