domingo, 6 de enero de 2008

La Pata Semanal - Los ajeros emplazaron a la empresa Campo Grande

Los ajeros emplazaron a la empresa Campo Grande para que los blanquee


Los empleados de la empacadora de ajo Campo Grande emplazaron a la empresa para que blanquee su situación laboral dentro de los próximos 30 días, y reincorpore en un lapso no mayor a 48 horas a los 33 trabajadores despedidos días atrás. Los delegados gremiales esperan una resolución urgente por parte de la cooperativa, pero las negociaciones se verán postergadas hasta el miércoles o jueves de la semana próxima por los feriados de fin de año.

En repudio por los despidos, unos 400 empleados de la empresa cortaron la ruta 50 desde el 27 de diciembre a la tarde hasta el mediodía del 28. Además, algunos de los recientes desempleados denunciaron que la firma repartió una “lista negra” con sus nombres para que las empresas de la zona no los contrataran.

Un poco de historia: lucha y represión en Campo Grande

Leer todo el artículo - Cerrar“Nos trataron como perros”
Los 500 trabajadores de la empacadora de ajo Campo Grande se movilizan en repudio a la violenta represión sufrida el jueves 30 de noviembre, y continúan la lucha por el blanqueo de todos los trabajadores.
El día lunes 2 de diciembre a las 10 de la mañana los trabajadores de campo grande, que están de paro, marchan por la ciudad de Mendoza. Desde la calle Vicente Zapata, los obreros se desplazan a la Subsecretaría de Trabajo, a Casa de Gobierno y por último a la Legislatura provincial para exigir al gobierno respuestas por la criminal represión policial, que deja como saldo 60 trabajadores heridos, por la reincorporación de los compañeros despedidos y el blanqueo de todos los trabajadores de la empresa. La marcha cuenta además con la adhesión de trabajadores de otras empresas como SANES y Sindicatos de Alimentación, de Viñas, Mineros y de la Madera

Walter, uno de los 23 delegados de la empresa relata que “el conflicto surgió cuando se enteran que la Cooperativa (Colonia Barraquero) iba a cambiar de nombre lo cual es una maniobra para burlar el reconocimiento de la antigüedad de la mayoría de los obreros”. Los trabajadores que tienen una antigüedad de 9 y más años se niegan a firmar el nuevo contrato con la cooperativa y buscan asesoría a través del sindicato. A partir de allí, los trabajadores se enteran de que los descuentos del 5% (150 $) que se les hace para los aportes no figuran en ANSES como a Jorge: “hace 9 años que trabajo allí no me han hecho aportes correspondientes aunque sí el descuento de mi sueldo. Trabajo 12, 13 horas diarias sin reconocimiento de horas extras ni domingos ni feriados porque al dueño no le importa nada con tal de sacar la mercadería” Ante esta situación los trabajadores intentan hacer valer sus derechos dentro de la cooperativa que les son negados por Pablo Mearde, titular de la misma. La empresa Campo Grande, propiedad de Andrés Sánchez, no da ningún tipo de solución.

Poco a poco los obreros comienzan a organizarse para recuperar lo perdido. En asambleas que se realizan fuera de la empresa los obreros discuten, se informan y deciden luchar por el blanqueo de todos los trabajadores (500) de la empresa. Son elegidos 23 delegados / as y una de ellas dice: “nos eligen porque somos las más picudas, porque no nos dejamos maltratar”. Los obreros realizan manifestaciones pacíficas, paro de actividades con movilización en el centro. A partir de allí son citados en la Subsecretaría de Trabajo el 16 de noviembre y otras tantas donde se firman actas acuerdo incumplidas sistemáticamente por la empresa que aduce que no tiene dinero suficiente para satisfacer la demanda de sus trabajadores.

Nos pusimos adelante
La represión del día 24 comienza cuando en el horario de entrada (8:00 am) la empresa impide el ingreso de los 23 delegados y familiares, suspendiéndolos momentáneamente. En la entrada “se ponen 10 patovicas con una lista en la mano con los nombres de los que no podían entrar”. Los trabajadores deciden no ingresar y en apoyo a sus compañeros reclamar en forma pacífica ante la arbitrariedad de la empresa. Un grupo bastante nutrido que se encuentra trabajando se pliega a la protesta. Como no obtienen ninguna respuesta de la empresa, los trabajadores deciden cortar la ruta 50 y los accesos a la planta para impedir la salida de los camiones cargados utilizando bicicletas y cadenas para cerrar los portones. Adrián Sánchez amenaza con echar a los que no entran y llama a la policía. El aparato de seguridad llega al lugar y comienzan las provocaciones. La policía intenta amedrentar a los trabajadores con prepotencia pero estos no se asustan y le hacen frente. Mientras tanto los empacadores hacen rondas y turnos para mantener cortados los accesos. Pasado el mediodía se presenta la fiscal Liliana Ginner quien no busca en ningún momento una solución pacifica sino por el contrario siempre está del lado de Sánchez. La fiscal trae como refuerzo a 120 policías bien armados que vienen a “proteger la propiedad” del señor Sánchez y no a detener a los miembros de la cooperativa. La fiscal cansada de la resistencia de los obreros a abandonar el corte les advierte a los delegados “yo hablo por teléfono y hago que esto sea una matanza”. Los delegados comunican la respuesta de la ley a los trabajadores, quienes deciden quedarse y resistir... La fiscal autoriza el desalojo, o sea, da la orden para que las fuerzas de seguridad del Estado golpeen, disparen balas de goma y gases a trabajadores indefensos. “Nosotras formamos una cadena humana para separar a los hombres de la policía, como señal de paz, pensando que no nos van a pegar” -relatan las obreras- “pero estos comienzan a pechar y cuando ven que no nos pueden romper comienzan a disparar balas de goma, de pimienta y gases lacrimógenos”. Ante esto los hombres reaccionan en defensa de las mujeres y reciben la descarga de la policía. Walter cuenta que les tiran a menos de un metro y directo a la cara mostrándonos las heridas de bala y hematomas. Más de 60 heridos y detenidos deja la actuación servil de la policía.
Luego de la injustificada y dura represión los trabajadores deciden realizar un paro en repudio al accionar de la empresa y la fiscal. La unidad de los obreros/ as se hace cada vez más fuerte, los trabajadores conscientes de lo justo de su reclamo van a la Legislatura el día viernes buscando soluciones y presentan una demanda a la fiscal por su desempeño. Van acompañados de miembros del Sindicato de frutas y hortalizas.
La marcha del día lunes obliga al gobierno a dictar la conciliación obligatoria entre las partes, lo que obliga a suspender el paro. Uno de los trabajadores que participa en la marcha resalta la solidaridad de otros trabajadores del ajo, que pese a las amenazas de sus patrones apoyan a los obreros de CAMPO GRANDE. Los delegados y la empresa se reúnen el día martes en la subsecretaría de trabajo para llegar a un acuerdo. La empresa no levanta la suspensión de los delegados. Al momento de esta nota los trabajadores debaten en asamblea la propuesta de la empresa. Apoyar el reclamo de los trabajadores de CAMPO GRANDE es un deber de todos.

La Quinta Pata

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