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domingo, 19 de abril de 2015

Un panorama sobre nuestro Nuevo Cancionero IV

Eduardo Paganini (Baulero)

Llegamos hoy en EL BAÚL a la cuarta entrega de este pormenorizado estudio sobre el Nuevo Cancionero confeccionado hace ya más de veinte años atrás, distancia en el tiempo que en vez de debilitarlo lo enriquece por los testimonios directos que su autora ha sabido consignar en el mismo. Voces directas y opiniones vigentes sazonan el transcurso del proceso temporal que transitó este movimiento literario-musical.

La poesía

Muchos son los nombres que han engrosado las filas de la poesía de este movimiento. No obstante, el de Tejada Gómez es el que se alza sobre todos los demás, sin soberbia, pero ejerciendo un patriarcado natural, con el reconocimiento de sus pares y de las generaciones posteriores.

Acerca de las innovaciones en lo poético, dice Tito Francia: “Era la vanguardia. Se empezaron a utilizar figuras metafóricas que no se habían usado antes. La rima ya no era tan necesaria, porque Tejada Gómez en Zamba azul escribió: «La noche te vio bailar azul los ojos del rocío...» o figuras metafóricas como en Zamba de los adioses: «Nadie se va de Mendoza aunque piense que se va, madre, la tierra y el hombre, raíz, árbol que crece en la paz estival, quedó durando en tu sangre porque soy guitarra que volverá». Eso nunca había sido dicho de esa manera”

La Quinta Pata

domingo, 12 de abril de 2015

Un panorama sobre nuestro Nuevo Cancionero III


Eduardo Paganini (Baulero)

Una entrega más de este análisis de aquel acontecimiento extraordinario, propio de los ’60, que se autodenominó Nuevo Cancionero y que reunió a una serie de creadores locales para impulsar un movimiento que vibró continentalmente. Rico en voces testimoniales y con apoyaturas gráficas inéditas, este documento se transforma en un valiosísimo aporte a la memoria cultural de Mendoza.

El poeta Brillaud

Roberto Brillaud solía colaborar con Sedero y Francia, improvisando letras, en reuniones con sus amigos. De este poeta mendocino sólo ha sido musicalizado;Veinticuatro proclamas para el sur de América, aunque tiene varios libros publicados: Tres crónicas del hombre, Libro del Peregrino y Conmemoración del júbilo, entre otros.

Brillaud recuerda que él y Tejada Gómez eran adversarios políticos: “Cuando conocí a Tejada Gómez, yo era secretario de redacción del desaparecido diario Tiempo de Cuyo. Él era diputado provincial. Nosotros no coincidíamos políticamente. Era la época de la lucha por el petróleo y yo estaba con Frondizi. Una vez, durante una sesión, con un grupo de simpatizantes, les largamos monedas desde arriba. Sin embargo, yo sé que él guarda un buen recuerdo de mí, por la poesía.”

La Quinta Pata

domingo, 5 de abril de 2015

Un panorama sobre nuestro Nuevo Cancionero II

Eduardo Paganini

Proseguimos en EL BAÚL con la segunda parte del estudio de la Prof. Stilger hiciera sobre el Nuevo Cancionero hacia el inicio de los años ’90. Destacábamos en el número anterior la riqueza que poseía este material puesto que contaba con testimonios directos de algunos protagonistas, en este caso no solo continúa esa tendencia sino que se ilumina con algunos textos poéticos pertinentes.

Un eco del Ánde

Armando Talquenca, fundador de Ecos del Ande, refiere que, incluso antes de la aparición del manifieste del Nuevo Cancionero, el grupo ya venía incursionando en los presupuestos expresivos de la “nueva canción”.

Por esa época, precisamente en 1963, Ecos del Ande (creado en 1959) obtuvo el galardón principal en el Primer Festival Internacional del Disco, que se realizó en Mar del Plata, con la Suite Otoñal, del Concierto de Varsovia de Rachmaninoff.

Ecos del Ande ha tenido varias formaciones a lo largo de su frondosa historia. En el momento al que hacemos referencia, se hallaba integrado por Alfredo Santos, Armando Talquenca, Alberto Lucero y Tito Ortiz. Armando Talquenca saca cuentas: “Fuimos los primeros en el país en interpretar a cuatro voces de una manera integral. Después vendrían los Quilla Huasi, el Cuarteto Zupay y tantos otros”.

La Quinta Pata

domingo, 29 de marzo de 2015

Un panorama sobre nuestro Nuevo Cancionero

En el casamiento de Carlos Owens,
arriba, Ricardo Tudela, Jorge Gómez,
Armando Tejada Gómez, Luis Politti, el Bruja” Atencio,
Juan Vidal, Carlos Owens y Enrique Sobisch;
abajo: Mario Padín, Ramón Abalos, Julio Castillo y
Orlando Gíoia, (Gentileza de Julio Castillo)
Eduardo Paganini (Baulero)

Merced a la diligencia del personal de la Biblioteca Pública Gral. San Martin podemos hoy en EL BAÚL iniciar esta serie de artículos destinado a historizar los orígenes de nuestro Nuevo Cancionero. El mismo corresponde a un exhaustivo estudio de la Prof Patricia Silgar cuya originalidad y fuerza de testimonios decidió su publicación a un comité de selección tan exigente como el que integraron Mario Franco, Luis Triviño y Jaime Correas.

Armando Tejada Gómez falleció el 3 de noviembre de 1992. Una semana antes tuvimos acceso a la que, posiblemente, haya sido la última entrevista del poeta y cuyo testimonio ha sido de trascendental importancia para la elaboración del presente trabajo.

El Nuevo Cancionero constituye uno de los hitos de mayor importancia y trascendencia que ha gestado Mendoza en el ámbito de la cultura popular. Este movimiento nació a la par de otras revoluciones musicales en el mundo, como la de los Beatles en Inglaterra. La década del 60, en efecto, traería consigo cambios radicales en lo social, lo político y lo cultural. Nuestra provincia no quedaría al margen de la historia y, musical y poéticamente hablando, jamás volvería a ser la misma.

La Quinta Pata

domingo, 15 de marzo de 2015

Nuestros añorados trenes…

Eduardo Paganini (Baulero)

Hacía poco más de una década que el siglo XX iniciaba sus trajinadas experiencias y otra más que el ferrocarril había llegado a nuestros pagos. Hacia 1910 se lanza el recorrido del Trasandino en busca del tráfico hacia y desde Chile y oportunamente la empresa británica que administraba el ramal publica un mapa del trazado nacional, del cual hemos detallado el recorrido Buenos Aires-Mendoza. Si observamos con detenimiento, podremos recorrer localidades, sitios y parajes en viajes imaginarios y quizás nostálgicos.

La Quinta Pata

domingo, 8 de marzo de 2015

El terremoto del caso Greco IV

Eduardo Paganini (Baulero)

Concluimos en esta edición de EL BAUL esta secuencia informativa que sostuvimos durante cuatro entregas sucesivas y que dio cuenta de unos de los más grandes desfalcos en la historia nacional.

La delegación Mendoza de la Policía Federal estaba investigando desde hace unos seis u ocho meses la introducción ilegal de alcohol destinado a la elaboración de vinos. Se conocía que existían intensos movimientos y depósitos clandestinos, pero la tarea era lenta, dado que no se quería alertar a los infractores, en procura de descubrir toda una organización. Cuando el inspector de la Dirección Provincial de Industria, Alberto Franco, procedió a detener a dos camiones que pretendían introducir alcohol en la bodega El Desvío, de los industriales Bistolfi y Stra, se pensó que todo iba a terminar allí, pero no ocurrió eso. La delegación de la Policía Federal en Mendoza apresuró las cosas y hoy un medio centenar de personas se encuentran detenidas por delitos similares.

La Quinta Pata

domingo, 1 de marzo de 2015

El terremoto del caso Greco III

Eduardo Paganini (Baulero)

Tenemos hoy en EL BAUL la tercera nota sucesiva dedicada a la afamada estafa conocida como «el caso de los hermanos Greco», en ella podrán nuestros lectores ver un análisis de la situación crítica generada por el multimillonario desfalco y, en una nota de ‘aparte’, una entrevista al Almte. Massera —muy peculiar por cuanto lo allí expresado señala su incipiente voluntad de crear un espacio político propio—

La opinión pública se encuentra cubierta de interrogantes ante la situación planteada en la economía regional. Las versiones son muchas, pero los hechos pocos. En consecuencia, se está ante una lluvia de presuntos indicios que generalmente no responden a la realidad, sino a los deseos.

Las realidades concretas que se podrían consignar son las siguientes[i]:

La Quinta Pata

domingo, 22 de febrero de 2015

El terremoto del caso Greco II

Eduardo Paganini (Baulero)

En la entrega anterior de EL BAUL hemos publicado la primera de las notas vinculadas con el vaciamiento de empresas conocido para nuestra historia como “el caso de los hermanos Greco”. Continuamos en esta oportunidad con el dossier presentado por la misma fuente de información en el que se dedica a describir las características de la prisión que sufrieron —a causa del delito económico— el empresario Héctor Osvaldo Greco y el banquero Jorge Bassil. El encabezado de la nota reza a modo de anticipación: “La vida del empresario Greco en el penal de Mendoza • La comida que se le llevaba de un restaurante • Las conversaciones en el pabellón con los otros Internados • Historias y consejos • La admiración de los otros por un «grande». El guiso de la Penitenciaria • Las visitas que se le hicieran y algunos nombres que resultan muy sugestivos”.

Para quien desee profundizar en el tema, con un panorama histórico, puede acudir al blog del escritor Eduardo Gregorio, autor del libro El caso Greco: Crónica de un disparate argentino

El bodeguero Héctor Osvaldo Greco y el vicepresidente del Banco de los Andes, Jorge Bassil, fueron alojados, durante su permanencia en la provincia de Mendoza, en la Penitenciaría Provincial de calle Boulogne Sur Mer.

Elegantemente vestido Greco, mucho menos elegante Bassil, a quien le decían “Juan Mondiola”, por su tendencia a las camisas de nylon transparente, los trajes rayados, las corbatas detonantes, ambos cumplieron con los trámites de rigor, y fueron llevados ante la presencia del director del penal, comisario general (R) José Naman García. Lo habitual no es que cada procesado que ingresa a la Penitenciaría hable con el director, pero en esta ocasión había un especial pedido de que se les explicara la forma en que tenían que vivir, ya que se deseaba tranquilizarlos en razón de que en Buenos Aires pareciera que José Greco, el otro hermano del bodeguero, quien estaba también detenido, había intentado quitarse la vida. Se deseaba evitar toda posibilidad de que ocurriera un hecho anormal mientras estuviesen alojados en Mendoza.

La Quinta Pata

domingo, 15 de febrero de 2015

El terremoto del caso Greco I

Eduardo Paganini (Baulero)

Parece obvio que la ancestral cultura por el trabajo ha perdido espacio en nuestra cotidianeidad, y es muy probable que ello ocurriere por una amplia gama de factores. Pero no es menos cierto que episodios como los que se denunciaron en esta revista 5ª edición no solamente han efectuado el daño comercial correspondiente, sino que han sido un modelo a seguir por muchos adherentes a la viciada ética del neoliberalismo.

La historia de las provincias de Mendoza y San Juan, deberá reconocer en el futuro la existencia de dos grandes catástrofes dignas de figurar en páginas destacadas de los textos de estudio, y hasta de los diccionarios y enciclopedias de todo el mundo. Para Mendoza, el terremoto de 1861 que destruyó a la comunidad que en aquella época la habitaba. Para San Juan, el terremoto de 1944, que obligó a reconstruir los principales núcleos urbanos de su territorio. Y en conjunto para ambas el año 1980, como la fecha en que el denominado “grupo Greco” arrasó con las economías respectivas.

Si se efectúa un somero cálculo, el desfasaje causado por el grupo del empresario Héctor Osvaldo Miguel Greco asciende a unos dos mil millones de dólares, lo cual alcanza para construir unas ciento cincuenta mil casas a valor individual de unos 3 mil millones de pesos viejos cada una. Como en 1861 la ciudad de Mendoza apenas alcanzaría a unas 2.000 ó 3.000 casas, y las destruidas en 1944 en San Juan podrían estar en el orden de las 20 mil, ó 30 mil si se quiere exagerar, no llegamos ni siquiera a la cuarta parte del monto. Y si hoy sucediera un cataclismo similar, es improbable que la destrucción superara las cien mil viviendas, con lo que el desastre causado por el grupo Greco supera los dos terremotos anteriores, y a uno cualquiera que pudiese tener lugar en la actualidad.

La Quinta Pata

lunes, 9 de febrero de 2015

Antiguo mapa de la Provincia de Mendoza

Eduardo Paganini (Baulero)

Llegando al fin del siglo XIX, Paz Soldán (1821-1886) publica este mapa provincial, que resulta curioso no solo por el aspecto quele otorga a la configuración provincial, sino además por la notable disparidad en la información allí vertida: hay zonas donde el autor parece haber estado personalmente —o al menos tener noticias de primera mano— (“Lag[una] de mucha agua, leña y pasto” y otras en las que erra groseramente (aparecen dos Lagunas del Diamante, el Departamento de Tunuyán queda vecino de La Paz…). Interesante material pues para aceptar el desafío y encontrar más detalles llamativos a este mapa.

La Quinta Pata

domingo, 1 de febrero de 2015

Apelativos bien cuyanos

Eduardo Paganini (Baulero)

A veces queda en EL BAUL, algún recorte de hoja con textos aún no mecanografiados y mucho menos publicados, pero que contienen fuerte valor testimonial como en este caso en el que Vanina Masarutti, docente del Valle de Uco, enumera los apodos usuales de sus vecinos. Estas denominaciones son tan características del ingenio lingüístico de los pobladores cuyanos que cualquier barrio o pequeño pueblo puede sentirse aludido en la nómina. De esto dejan su constancia el Colo, el Poca, el Potrillo, el Oso, el Lucho, el Vaca Negra, el Palo, el Estrella Brillante, la Yeya, el Cabezón, la Rulo, el Lechón, el Muerte, el Gallo, la Mary, el Cucú, el Piri, la Pety, los Chepica y Tarzán.

La Quinta Pata

domingo, 28 de diciembre de 2014

Ernesto Bustelo: Un pionero de la pediatría en Mendoza

Ángel Bustelo
Eduardo Paganini (Baulero)

Don Ángel Bustelo publica su último libro un año antes de partir, dejándonos de esta manera sus apreciaciones sobre un sinfín de temáticas que permiten calibrarlo como hombre, como ciudadano y como escritor. Allí deja el recuerdo para su hermano Ernesto, que había llegado a dirigir la Sociedad Argentina de Pediatría (Filial Mendoza) en el período 1954-1956 y que propagaba las entonces nuevas ideas humanista para con la medicina infantil, cuyo máximo propalador fue el Dr Florencio Escardó, también comprovinciano. No deja de ser un acto de justicia esa mención, habida cuenta de que muy poco ha quedado registrado sobre su tarea sanitaria en la memoria colectiva y muy poco han hecho los funcionarios responsables para alimentar nuestro acervo y destacar valores como la salud, la solidaridad y el conocimiento.

...haber mirado desde uno de tus
patios las antiguas estrellas...

Ernesto Vicente Bustelo
In Memoriam

(Al descubrirse una placa con su
nombre en Guaymallén)

La Quinta Pata

domingo, 21 de diciembre de 2014

Nuestra topografía

Eduardo Paganini (Baulero)

Buceamos hoy en el origen de las palabras que hacen a nuestra cotidianeidad cuando indicamos espacios de nuestro entorno. La clave para ampliar ese conocimiento está en esta selección del primer capítulo del libro que la Prof. Catalina Teresa Michieli muy gentilmente autorizara para ser editado. Inclusive podríamos anticipar que prontamente podremos contar con el texto completo para que los lectores de LA QUINTA PATA puedan disfrutarlo.
Para quienes la curiosidad les demande mayor información pueden consultar la página teresamichieli.com

El nombre de la región

El nombre Cuyo señala hasta la actualidad una región argentina formada por las actuales provincias de Mendoza, San Juan y San Luis. Estas constituyeron en el pasado la "provincia de Cuyo del reino de Chile", es decir la parte de la antigua Capitanía General de Chile que quedaba al este de la Cordillera de Los Andes, hasta que en 1776 pasó a integrar el Virreinato del Río de La Plata.

Este nombre no ha sufrido variaciones morfológicas ni fonéticas desde el siglo XVI y aparece en los documentos más antiguos que se refieren a la región escrito de la misma forma, salvo el cambio eventual de y por i ("Cuio"), común en esa época. Como en todos los casos de nombres indígenas, es imposible su traducción, por lo que cualquier intento conlleva el peligro de falsedad histórica. Su origen está en la misma región, ya que era una de las denominaciones indígenas con que se conocía el valle conformado por el actual río Mendoza donde se asienta la ciudad homónima y sus alrededores[i].

En efecto, el nombre de Cuyo como una de las denominaciones del valle del actual río Mendoza aparece citado en los documentos españoles más antiguos sobre la región, como las crónicas de Gerónimo de Bibar de 1558 y Mariño de Lovera de fines del siglo XVI y los documentos vinculados con las fundaciones realizadas por Juan Jufré en el mismo siglo.

Casi inmediatamente después del descubrimiento de la zona, el uso del nombre de Cuyo se generalizó y pasó a ser el denominador ya no sólo de un valle, sino de la región en general que comenzó a ser conocida como "provincia de Cuyo", según lo certifican diversos documentos.

El nombre de los valles

La zona central de Cuyo, es decir los valles principales de las actuales provincias de Mendoza y San Juan, fueron el destino primero de la conquista y colonización española. En ellos existía una relativamente importante población de indígenas sedentarios y agricultores conocidos con el nombre de huarpes (Michieli C. T., Los huarpes protohistóricos); estos habían denominado las tierras en que habitaban. Las principales zonas de poblamiento huarpe eran los actuales valles del río San Juan, de la zona lagunera de Guanacache, del río Mendoza y del río Tunuyán; en los tres valles determinados por grandes ríos existía la particularidad de una doble denominación.

Es así que el valle determinado por el actual río San Juan recibía los nombres de Tucuma y Caria[ii], el determinado por el río Mendoza los de Güentata y Cuyo (como se ha señalado más arriba) y el del río Tunuyán los de Uco y Jaurúa. En el caso de la zona lagunera de Guanacache su nombre indígena permaneció hasta la actualidad sin modificaciones.

La reiteración de la doble denominación indígena de los valles cuyanos resulta llamativa. La explicación de la misma fue una preocupación que mantuvimos durante varios años, y que tratamos de explicar con distintas hipótesis de las cuales consideramos más verosímil la que supone que cada uno de los dos nombres de cada valle correspondía a una de las bandas de tierra a uno y otro lado del río respectivo. Esta suposición no es arbitraria sino que se sustenta en dos evidencias ciertas, una histórica y otra actual.

Históricamente se conoce a través de la documentación respectiva que las denominaciones indígenas del valle del actual río Tunuyán (Uco[iii] y Jaurúa) correspondían a las tierras de la margen norte y sur del río respectivamente; así lo señalan algunas fuentes como la crónica del jesuita Rosales, documentos administrativos y mapas del siglo XVII.

Actualmente existe doble denominación en lengua indígena en el valle de Ullún-Zonda, en la provincia de San Juan al oeste de la ciudad capital, determinado por el río San Juan y ubicado entre las sierras Chica de Zonda y de Villicún por el este y Alta de Zonda y de La Dehesa por el oeste. Ullún corresponde a la margen norte del río y Zonda a la margen sur (Mapa: Provincia de San Juan. Hoja 8 [Escala 1:200.000]. San Juan, Dirección Provincial de Catastro).

Con estas evidencias es posible suponer entonces que en los otros dos valles cuyanos la doble denominación correspondía posiblemente a una y otra margen del río, no pudiéndose determinar a cuál de ellas pertenecía cada uno de los nombres.

El nombre de los ríos

Debido a que no han perdurado los nombres indígenas de los principales ríos cuyanos de la zona huarpe, en la actualidad, y siguiendo la costumbre europea, se tiende a adjudicar a los ríos uno de los nombres que tenían los valles que los contienen[iv]. Esto resulta totalmente equivocado ya que documentalmente hay evidencias históricas de que los nombres locales de los ríos no tenían parecido con los nombres de los valles.

Tal es lo que sucede con el actualmente conocido como "río Tunuyán", en el valle huarpe de Uco/Jaurúa, que en un mapa del siglo XVII depositado en el Archivo Nacional de Chile y reproducido por Acevedo (…) y en otros documentos de los siglos XVII y XVIII figura claramente como "Tunuyán o Palampoto".

El nombre de Palampoto" es de indudable raíz huarpe ya que la partícula poto, o su variante potu, significa "río" en los dos dialectos del idioma huarpe, según lo afirmado en 1607 por el padre Luis de Valdivia (…). La aparición a partir del siglo XVII de la otra denominación -Tunuyán-, que supervive hasta la actualidad, fue fruto del avance hacia el norte de grupos indígenas puelches que tradicionalmente se ubicaban al sur del río Diamante y entre los cuales existían gentilicios y patronímicos semejantes (Michieli C. T., Los puelches, pág. 7-13; Michieli, C. T. Los huarpes protohistóricos, pág. 66).

Para la misma zona del valle de Uco/Jaurúa aparecen en los documentos otros nombres de ríos con la desinencia poto como Guasapoto (…) o Saguapoto (…), Pichunentapoto, Aguaisanpoto, Allalipoto, y otro nombre del Tunuyán terminado en la partícula poto abreviada: Tunuyán Gasepoto. Excepcionalmente aparecen otros nombres de ríos y arroyos sin esa terminación.

Fuente: Catalina Teresa Michieli, Sobre las denominaciones indígenas de Cuyo en Antigua historia de Cuyo, San Juan, 1994, Ansilta Editora.

[i] Es totalmente falsa la derivación que se pretende hacer del supuesto sustantivo o adjetivo "cuyum", de hipotético origen araucano o quechua, y más aún intentar una traducción del mismo. Sería conveniente por lo tanto la total eliminación de esta referencia equivocada, sobre todo de libros de texto y programas escolares.
[ii] Actualmente se lo conoce como "valle de Tulum", palabra pretendidamente de origen indígena, pero que no corresponde a ninguna de las dos denominaciones con las que se lo conoció en el momento de su descubrimiento ni aparece en ningún documento colonial. No ha sido posible determinar cuándo ni dónde surgió la actual denominación, y solamente se la ha podido rastrear desde mediados del siglo pasado cuando apareció en la obra Recuerdos de Provincia de D. F. Sarmiento.
[iii] La denominación de "valle de Uco" se conserva hasta la actualidad habiéndose generalizado para todo el valle del río Tunuyán.
[iv] Por ejemplo es común denominar erróneamente al río San Juan como "río Tucuma", adjudicándole uno de los nombres del valle.

La Quinta Pata

domingo, 14 de diciembre de 2014

Eduardo Bauza, Ministro de la Nación

Foto en el original de Jorge Sáenz
Eduardo Paganini (Baulero)

La presidencia de Carlos Menem apenas se iniciaba con la alta esperanza de la mayoría que le había depositado su confianza en las urnas, cuando una publicación periodística, que se esforzaba por mantenerse con independencia, entrevista al mendocino Eduardo Bauzá designado flamante Ministro del Interior, cargo que en ese entonces implicaba ser el operador político del Poder Ejecutivo. La periodista somete al funcionario a una breve pero dinámica entrevista que resulta útil tanto para testimoniar la visión de época por boca de uno de los protagonistas más destacados como para estudiar el manejo retórico de los políticos en el poder.

Después de varias dilaciones, por los viajes y misiones imposibles que minuto a minuto le encarga el presidente Menem, El Porteño pudo entrevistar al ministro del Interior, Eduardo Bauzá, a bordo de su auto, camino a una de esas tareas especiales. Mediador en el colectivazo, en el conflicto metalúrgico y en el de la CGT bicéfala, todavía le queda tiempo para ser ministro, oponerse al SWAT y marcar los límites —cada vez más estrechos— del ¿derecho? de huelga.

El paro de los colectiveros pareció llevar al Poder Ejecutivo al colapso: reuniones de gabinete, formación de un Comité de Seguimiento del Transporte, informes constantes al Presidente y movilización de las fuerzas de seguridad. Un funcionario de la SIDE nos aseguró que eso ocurrió porque el conflicto se desarrollaba en la calle y puso el ejemplo contrario de la UOM “donde no necesitamos mandar la Gendarmería a las fábricas”. ¿Es realmente así?

—Sí, porque cada vez que hay una huelga como ésta, se producen conflictos laterales. En el caso de la UTA, se produce un perjuicio que va más allá del conflicto mismo. Fue un hecho realmente grave para la economía nacional.
El dispositivo de seguridad, fue porque se habían producido algunos hechos que sobrepasaban el legítimo derecho de huelga que tienen todos aquellos que consideran que su salario no es justo. Habían existido algunas agresiones a vehículos y a personas que estaban superando el derecho de huelga.

La Quinta Pata

domingo, 7 de diciembre de 2014

Armando Tejada Gómez y su cantata I

Eduardo Paganini (Baulero)

La dictadura llegaba al fin de su poder en la Argentina, y Armando Tejada Gómez – que regresaba desde el exilio– ponía en escena y en su provincia natal un espectáculo poético-musical: Tonada larga para el país del sol. El entonces joven Carlos Polimeni –devenido hoy en periodista múltiple de los medios de comunicación– redactaba esta original crónica del evento. Oportunamente hemos publicado en EL BAÚL material vinculado con este regreso de Tejada a Mendoza (http://la5tapatanet.blogspot.com.ar/2014/10/armando-tejada-gomez.html). Volvemos a dejar testimonio de nuestro agradecimiento a la sra. Olga Contreras, escritora mendocina, por su posibilidad de acceso a esta documentación.

Cuando su figura de Quijote de entrecasa asumió la escena del cine teatro City un poco estaba poniéndose el adjetivo final a una larga metáfora que nos regaló la historia, como maestra esencial de ires y venires.

La Quinta Pata

domingo, 30 de noviembre de 2014

Explorando la Patagonia

Eduardo Paganini (Baulero)

En 1979 en Mendoza, los objetivos pedagógicos estaban centrados en concordar con los planes del gobierno nacional, la dictadura más sangrienta de nuestra historia. En ese entonces, el clima continental se tensaba frente a la reedición de un viejo conflicto de límites con la República de Chile, que a su vez no se quedaba atrás con la calidad de sus gobernantes, y hablar del Centenario de la ocupación militar del territorio patagónico —conocido por la historia oficial como la Conquista del Desierto— era un buen tema como para adoctrinar y agitar ideas descabelladamente bélicas. En ese marco, el Ministerio de Educación de la Provincia (que suplantaba a la constitucional Dirección General de Escuelas) se ocupó de dar letra con los aportes de una “comisión especial”, integrada por la Directora del Archivo Histórico del Ministerio de Cultura y Educación de Mendoza, Prof. Ana E. Castro; la Inspectora Técnica de la Dirección de Educación Media del Ministerio de Cultura y Educación de Mendoza, Prof. Susana M. Aruani; la Supervisora de Educación Primaria, Srta. Aurora E. Buera; el Prof. Salvador C. Laría.

Escribir exclusivamente sobre las expediciones militares que extendieron las fronteras interiores e integraron territorialmente el país, es mostrar un proceso histórico incompleto. Se hace necesario hacer la historia de algunos personajes heroicos y de sus viajes, porque contribuyeron con la campaña del desierto, brindando fuentes de información, cartografía, toponimia, etc. sobre una zona significativa del patrimonio territorial austral. Más aún, con su presencia y acciones soberanas ratificaron nuestros derechos en la Patagonia.

La Quinta Pata

lunes, 24 de noviembre de 2014

El transporte en Mendoza antes de 1810

Eduardo Paganini (Baulero)

Las incomodidades del presente para los viajes y desplazamientos no tienen parangón cuando leemos aquellos relatos del pasado que nos muestran los riesgos y dificultades del menester. En este breve esquema histórico, el Dr. Raúl Slukich narra rápidamente cómo era esa tarea desde los inicios de la memoria hasta la época de la Revolución de Mayo. El informe toma valor no solo por su contenido, sino además por el tono teórico propio de la época, que seguramente hoy generaría algunas polémicas. Agradecemos nuevamente a la Sra. Olga Contreras por su generosidad para poder presentar este material.

Especial para El Tiempo de Cuyo por el doctor Raúl R. Slukich Daniele profesor titular de la cátedra de Economía y organización de los transportes de la Facultad de Economía de la U. N. C.

Este oasis económico que es la región de Cuyo en la actualidad, en particular la provincia de Mendoza, ha sido una cosa muy distinta en mayo de 1810. En los albores de nuestra independencia se habían producido grandes transformaciones, si comparáramos esta época con las primeras noticias que tenemos de nuestra región a fines del siglo XIV [sic][i] . Naturalmente muchos factores han incidido para que Cuyo nos muestre la realidad actual. Hay elementos por demás elocuentes que nos señalan la magnitud alcanzada, solamente Mendoza alberga una población que hace diez años atrás ya superaba los 600.000 habitantes. Pero lo realmente extraordinario es que casi la totalidad de sus habitantes viven en una superficie no mayor de 4000 kilómetros cuadrados, que por otra parte es la zona irrigada. Obtenemos así una densidad de alrededor de 150 habitantes por km2 que podemos colocar entre las más importantes del mundo[ii].

La Quinta Pata

domingo, 16 de noviembre de 2014

El otro Fernando Fader

Eduardo Paganini (Baulero)

Homenajeando al célebre pintor, este artículo registra opiniones del mismo sobre los críticos del arte y su tarea. Su texto se estructura en dos momentos ya que hay un adelanto en la tapa del Suplemento Cultura y luego el artículo propiamente dicho, cada uno con su respectivo título, que con fines testimoniales hemos registrado: “Fernando Fader. El hombre, su pensamiento y su obra” en tapa y “Otros colores de su paleta” en el encabezado de la nota. Lo curioso es que esas opiniones del maestro no parecen haber causado el efecto esperado.

[Adelanto de tapa del suplemento]

El 11 de abril de 1882 nacía Fernando Fader. También un 11 de abril, pero de 1951, abría sus puertas la Casa de Fader convertida en museo para honrar la obra del artista. Momentos propicios para recordar o redescubrir algunas facetas significativas del trascendente pintor. Como su visión del arte y de los críticos. O el amor por sus hijos y el contenido de sus principales escritos. Y en particular, su deslumbramiento ante la naturaleza como fuente de inspiración creadora.

[Cuerpo del artículo: Otros colores de su paleta]

“A veces pienso que todo sucedió demasiado rápido, pero estoy convencido de que ocurrió como debía: la Mendoza pueblerina de ritmo lento. El cambio repentino hacia la Europa obligada y necesaria por tradición familiar La permanencia en ese medio que inquietó mis pensamientos y modificó mis costumbres.

”El descubrir mi vocación. Las dificultades para encarada. El triunfo primero. El regreso a los afectos: encontrarme de nuevo con esa Mendoza tan parecida a la que dejé, como si fuera ayer... Pero el que regresaba era otro.

”El desvío: la usina que absorbió todas las energías y el tiempo disponibles. El desastre: que me obligó a un nuevo tiempo europeo con regreso apresurado a causa de una forma de vida que se caía en pedazos por la guerra. La enfermedad que me condicionó y me obligó a un replanteo total... ¿habrá sido la lección necesaria para volver al propósito original?

”Córdoba y el lento recuperar de las fuerzas y el rumbo elegido. Miller y su apoyo integral. Adela y los chicos, sus afectos y su compañía. Todo tan rápido, tan vital, tan hermoso... Digno de ser vivido a pesar de sus dificultades. Lo vivo todo hoy en verano y en Loza Corral”.

“Hoy a las 15 y treinta falleció Fader. Serafini”


Veinticuatro ítems ficticios y uno final y textual. Los primeros, producidos por Luis Felipe Fader, al correr de la pluma y con la convicción de una autobiografía, sintetizan los 52 años de vida de Fernando Fader. El último, el telegrama a través del cual se transmitió a los medios de todo el país la noticia de su muerte.

Si nos detenemos a leerlos, no hace falta agregar mucho más, condensan todo lo que generalmente interesa de la vida de cualquier sujeto. Con más razón de alguien sobre el que se ha escrito bastante, a veces hasta con contradicciones por falta de información o por exceso de imaginación.

Fernando Fader, un hombre

Sabemos que nació en Burdeos (Francia) un 11 de abril de 1882, sexto hijo del ingeniero alemán Carlos Fader (todo un personaje empresarial de su época) y de la vizcondesa francesa Celia de Bonneval. También estamos enterados de que estudió en Francia y en Alemania y que, al tiempo de definir su vocación, su padre le dio un año de reflexión para que se asegurara sobre el tema.

Por otra parte, son conocidos sus éxitos y fracasos, su dedicación a una obra que nada tenía que ver con su formación y el sacrificio que implicó responsabilizarse de las consecuencias del desastre de Cacheuta.

Prácticamente nadie desconoce el drama de su tuberculosis en una época en que esa enfermedad era sinónimo de muerte.

La mayoría de los argentinos hemos visto —-aunque más no sea en los viejos almanaques de Alpargatas, en los posters publicados en el último tiempo o en algún catálogo de congreso— algunas de sus obras, sin contar que una gran mayoría de ellas están a disposición del público en los más importantes museos de Argentina.

Su nombre tampoco escapó de los “sociales” de los diarios cuando nuestro país regaló una de sus obras al rey de Bélgica con motivo de su boda... En síntesis, muchos de nosotros hemos oído hablar de Fernando Fader y sus pinturas.

Procuraremos incursionar en otros de sus rasgos.

Las fotografías de adolescente y de joven lo muestran apuesto, de talla mediana y ojos inquisidores, y uno de sus biógrafos, Antonio Lascano González, lo describe como “un joven gallardo, excepcionalmente dotado, de notoria prestancia, de indumento atildado... de pujante personalidad”.

El otro Fader

¿Qué encierra ese joven que nunca llegó a viejo, a pesar de que en las últimas fotografías parece un anciano de ochenta años? ¿Qué valores lo impulsan a trabajar sin descanso, a pesar de tantas dificultades en lo personal? ¿Cuántas facetas convergen en una figura largo tiempo halagada y algunas veces agredida?

Desde sus propios escritos, trataremos de describir al otro Fernando Fader. Con las inevitables limitaciones del breve espacio y de las subjetividades de quien escribe.

Su cuaderno de poemas, fechados entre 1900 y 1903, escritos la mayoría en alemán o francés, demuestran la sensibilidad de un joven que a través de la poesía canta al amor, el desencanto, la soledad y la esperanza de ser amado. Nada original, por cierto.

Las pequeñas obras de teatro producidas en su tiempo mendocino reflejan la imagen de un sujeto social inserto con cierta comodidad y seguridad en un ambiente que lo acepta (y hasta lo halaga). Casi una conducta habitual en ciertos ámbitos socio-culturales.

Sus cartas (publicadas e inéditas) hablan de un hombre responsable, consciente de su situación como padre de familia que permanentemente se preocupa por el bienestar de su mujer y de sus hijos.

Los manuscritos y algunas publicaciones referidas al “arte argentino” dejan ver una personalidad fuerte, segura de sí misma y con dejos de dureza en sus juicios respecto de actitudes y acciones de críticos y funcionarios relacionados con el arte.

Veamos un ejemplo de esto último cuando en 1915 “crítica a los críticos” al comentar: “Las llamadas “críticas” de los diarios que me propongo analizar son, por lo general, impresiones de personas a quienes la dirección de los diarios podrían haber encargado la tarea de escribir sobre cualquier otro asunto, política, policiales, football... Lo que el uno encuentra hermoso, el otro lo fulmina como horrible, lo que al uno le pareció clásico, al otro detestable; pero ninguno de ellos nos revela el porqué. Yo comprendo y me compadezco de estos pobres encargados de servir una crítica a su diario. Los veo sufrir horriblemente delante de las telas y de las esculturas —es tan terrible tener que decir algo cuando no se sabe—; y la suerte siempre les es adversa, porque siempre dicen lo contrario de lo que deberían decir (…)”

Fader, vocación de pintor argentino

Este espíritu crítico (y tengamos en cuenta que, en líneas generales, siempre tuvo el apoyo de los más reconocidos críticos argentinos), aparece también en 1917 cuando, en respuesta a un cuestionario que le envía el presidente de La Verdad, sostiene: “El arte en general ha sufrido las influencias de una serie de factores ajenos a su fin. Cuento entre ellos la nivelación desastrosa de los elementos que en Europa forman las sociedades llamadas cultas. La desaparición casi completa del ideal individual y la invasión del ideal colectivo... La relativa novedad del ideal colectivo ha producido forzosamente un exceso de expresiones artísticas novedosas, falsas en su gran mayoría porque son derivadas de un concepto de pensamiento más bien que de sentimiento o, en una palabra, expresiones experimentales; carecen de la base sentimental. Hay, pues, desorientación. En el arte argentino, si así puede llamarse la producción de artistas geográficamente argentinos, se observa el mismo fenómeno en mayor escala por la simple razón de que nuestros artistas se han formado en centros europeos, siguiendo por lo general las corrientes más en boga; cosa fácil y agradable porque asegura el éxito inmediato, que parece ser el objetivo primordial... Las excepciones que observamos son tan escasas como elocuentes”.

Texto polémico y discutible aun para el momento en que fue escrito, y sobre todo si tenemos en cuenta que Fader confiesa cuando llegó de Alemania con sus diplomas y premios: “El día que me encontré solo ante las montañas gigantescas de la Cordillera, terminó toda mi ciencia pictórica”.

Resulta difícil resumir demasiado la producción del otro Fader, porque el material de su autoría es mucho y el resumen deja demasiados grises en la descripción. Pero agregaremos solo otro reflejo de su personalidad cuando, en 1930, escribe a sus hijos menores (Raúl, el mayor, ya había terminado su bachillerato y lo acompañaba en Loza Corral): “(...) Acaso no sienten con qué profundo cariño sigo, paso a paso, la vida de Ustedes a través de las cartas de su incomparable madre?... Tengo mis cinco sentidos y el resto de mi salud puestos en la tarea de pintar cuadros para Ustedes, para el pan y la educación de vosotros... Si resuelvo algunos asuntos espero poder verlos pronto, pero si no, paciencia. Pido a Dios los conserve sanos y buenos y los abrazo fuerte, fuerte. Vuestro padre. F.F”.

En realidad, nunca pudo cumplir con la visita prometida, la tuberculosis no le dio permiso.

Esta es parte de la otra historia de un pintor, hijo de europeos, que nació y se educó en Europa, que escribió poesía y teatro, que era un excelente pianista y que siempre se identificó argentino:

“Siempre, por encima de todo, me he dejado guiar por este propósito: hacer arte aquí para mi patria, para los míos”.

Fuente: Rosa María Fader, Fernando Fader. El hombre, su pensamiento y su obra en Suplemento Cultura. Diario Los Andes, Mendoza, 8 de abril de 2001

La Quinta Pata

domingo, 9 de noviembre de 2014

El primer tren en Mendoza

Eduardo Paganini (Baulero)

A casi tres cuarto de siglo del acontecimiento del arribo del primer tren a la ciudad de Mendoza, esta nota evoca las noticias de aquella época. El artículo porta interés no solo por su contenido histórico, sino además por la cantidad y variedad de tics regionales que contiene y expresan la propia cultura. También es preciso destacar el manejo de protagonismo —al mejor estilo de las sección Sociales de hoy— que se le otorga a los personajes célebres, recortados sobre un telón de fondo integrando por “gente”. Agradecemos a la sra. Olga Contreras, narradora y poetisa mendocina, su acceso al material.

El primer tren llegó a la ciudad de Mendoza en mayo de 1884 pero se dispuso inaugurar oficialmente el Andino cuando llegara a San Juan lo que calculaba el ingeniero Guillermo Villanueva, director de las obras, ocurriría en abril de 1885. El gobierno decidió hacer coincidir la gran fiesta con una exposición de la industria nacional y a tal fin designó una comisión organizadora y comprometió al propio presidente de la Nación, general Julio A. Roca, para la inauguración. Nunca ha vivido Mendoza días de tanto trajín y alborozo como entonces. Ahora, sí, empieza a realizarse la civilización y Mendoza se incorpora a la vida moderna. El jueves 26 de marzo a las 9 de la noche se hace el primer ensayo de alumbrado eléctrico en una ceremonia inolvidable que atestiguan el gobernador Ortega, don Tiburcio Benegas, el ministro de Hacienda Héctor Quesada, el cónsul de España don Remigio Acevedo y el de Chile don Rufino Cubillos, el presidente de la Municipalidad doctor Luis Carlos Lagomaggiore, el doctor José Néstor Lencinas, y las señoras Elvira Ozamis de Ortega, Catalina Meabe de Lagomaggiore, Hortensia Puebla de Serú, Pepa Echenique de Palma, Angelina Puebla de Day, Matilde Peter de Puebla y miles y miles de mendocinos que festejan con una ovación de alegría y estupefacción la luz que repentinamente ilumina el boulevard San Martin cuando el gobernador mueve una palanca. ¡Adiós calles oscuras! ¡Adiós velones y quinqués de las veladas sombrías hediondos a sebo, y aceite rancio! ¡Adiós luces pálidas, humeantes, temblorosas, que durante siglos alumbraron con sus penumbras las noches interminables! ¡Bendito sea Dios y alabado sea el padre Edison por la eternidad!

La Quinta Pata

domingo, 26 de octubre de 2014

Armando Tejada Gómez

Eduardo Paganini

El país estaba entrando en la bisagra hacia la etapa de constitucionalidad, cerrándose la sanguinaria dictadura, cuando un grupo de inquietos jóvenes mendocinos acompañados por algunos mayores —que seguramente habrán aportado sus experiencias periodísticas— se abren a las voces y a las opiniones de la civilidad renaciente con esta publicación La Lupa, de la cual oportunamente El Baúl había editado importante material (cf. Lencinas: un caudillo popular de León Repetur y Conflicto del escritor: prosa y verso de Ricardo Tudela)

En este texto, —al accedimos gracias a la generosidad de la sra Olga Contreras, poetisa y narradora— que el entonces joven periodista Andrés Gabrielli reportea al “más grande poeta vivo de Mendoza” con cierta dosis de irreverencia pero con curiosidad por el oficio y un digno nivel de entrevistador. En cuanto a Tejada, lo mejor será escucharlo directamente a él…


“Es el habla la que te arraiga y desarraiga”, dijo. Y habló, con el “tú” todavía entreverado en su lenguaje, de los miedos del exilio, del terror a perder las raíces. Por eso, en pleno éxito, decidió volver de España en 1979. Y por eso, Armando Tejada Gómez, el más grande poeta vivo de Mendoza, volvió a su tierra natal para cumplir un sueño: ofrecer la cantata Tonada larga para el país del sol en medio de su gente, plantado en su paisaje como un árbol disparador de pájaros. Motivado por la inminencia de ese estreno, por el reciente lanzamiento en Argentina de la obra discográfica Coral terrestre, realizado junto con el grupo Sanampay de México y por la próxima aparición del libro doble Historia de tu ausencia y Estado de sangre que editará Torres Agüero, Armando se explayó largo y tendido como un entrañable compadre que ofrece sin reservas las recolecciones maravillosas que ha ido atesorando en su equipaje.

La Quinta Pata