Fue tras la usurpación de las casas en el barrio Santa Teresita, de Las Heras. Los más críticos, como el intendente Miranda, motorizaron el cambio. Y Jaque les terminó ofreciendo el Ministerio.
Carlos Ciurca conoció la novedad que podía ser el ministro de Seguridad el miércoles al mediodía de boca del secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán. La elección causó sorpresa entre las dirigencia justicialista de Las Heras que lidera el intendente Rubén Miranda. Justamente el jefe norteño mantiene un acuerdo interno territorial con el nuevo ministro de Seguridad.
La elección del tándem Celso Jaque-Cazabán le metió presión al sector del PJ que había encabezado la crítica hacia la conducción del demócrata Juan Carlos Aguinaga en Seguridad.
Y más allá de la sorpresa que generó la designación entre los justicialistas lasherinos, el desembarco del peronismo en el área hará mover las piezas dentro del mismo PJ.
Leer todo el artículo - CerrarHasta el martes el área oficial más delicada estuvo en manos del Partido Demócrata y ahora toda una estructura deberá ser cubierta con referentes que respondan al criterio de Jaque, Cazabán, Miranda y Ciurca.
Durante la jornada de ayer, el PJ no podía definir quién será el subsecretario de Seguridad, el cargo político más importante después del ministro del sector. Aunque al cierre de la edición trascendió que el puesto sería para el comisario retirado Carlos Rosas (ver página 4).
Para el Gobierno, más allá de la presión que la Nación aplicó para que el PD se fuera, la conclusión que quedó en el colador político de la semana pasada fue que la renuncia de Aguinaga era un hecho inevitable.
Incluso ya se presumía antes del conflicto de las usurpaciones de casas del Barrio Santa Teresita en Las Heras, ocurrido a fines de febrero, y en el peronismo ya estaba en marcha un proceso para cuando se produjera el recambio en Seguridad.
La referencia del incidente en el barrio lasherino no es antojadiza ya que fue la primera evidencia pública del foco de resistencia interna contra Aguinaga por parte de Miranda.
Por esos días, el entonces ministro Aguinaga recomendó a los vecinos del Santa Teresita que se armaran y repelieran cualquier agresión. Eso fue el detonante para que Miranda mostrara sus críticas afiladas y le planteara al mismo Jaque que Aguinaga “se callara y gestionara más”.
El descontento de Miranda no era más que un destello de ese camino que se alimentaba en el seno del PJ para cuando cayera Aguinaga.
Incluso se interpretó que el ex ministro se fue de vacaciones ya sospechando que su fin en el Gobierno estaba definido. Y no se equivocó. La idea era que Aguinaga terminara en abril y que a partir del 1° de mayo se reimpulsaría un nuevo ministerio peronista.
El hombre fuerte y el elegido
La actuación de Cazabán otra vez fue relevante en el desenlace. Fue factor de acuerdo para la salida de Aguinaga cuando le transmitió al dirigente demócrata que los cambios se darían inexorablemente.
Fue él quien, como se ha dicho, le comunicó la elección a Ciurca en presencia de Miranda sin dar lugar a alguna discusión previa. La jugada resultó. Miranda y Ciurca no pudieron eludir la responsabilidad que les enrostró Cazabán. Todavía se recuerdan en Casa de Gobierno los reproches públicos de Miranda hacia el Gobierno. “Me dan 4 millones de pesos para un plan de seguridad. Si quieren un plan para mi departamento lo tengo, pero necesito 40 millones”, dijo.
Por eso Miranda y Ciurca aceptaron la mochila y se pusieron a tender redes de contención partidaria para diseñar el futuro gabinete ministerial.
La figura de Ciurca resulta controversial. Internamente es considerado un dirigente con una gran ambición personal capaz de discutirle el poder a Miranda. Se le reconoce la llegada directa al poder kirchnerista y tiene buen trato con los “azules” que conduce el operador Juan Carlos “Chueco” Mazzón. De hecho en los comienzos de su carrera Ciurca perteneció a esa facción y luego encaró su propio proyecto. Pero los que lo conocen aseguran que tiene todas las características de los discípulos del “Chueco”.
Fuente: Jorge Fernández Rojas, Los Andes, 20-04-08
El retorno de los peronistas cobistas
En el proceso de “reperonización” del Gobierno provincial hay varios libretos para echar mano y justificar el camino de regreso para los justicialistas que se escindieron del PJ en las últimas elecciones y hoy forman parte de la llamada Concertación. En ese tren están varios de los dirigentes oficialistas con sus acciones para acercar posiciones especialmente en los ámbitos legislativos.La primera llave para los peronistas concertadores que lidera el intendente de San Rafael, Omar Félix, es el mismo Congreso Nacional partidario que permitió el retorno de entre otros Roberto Lavagna. Una verdadera amnistía partidaria impulsada por el kirchnerismo.
Esa fue una de las bases para que Néstor Kirchner se consolide como presidente del PJ a fin de que el partido reasuma el rol de sostén político para el Gobierno nacional. Con K como titular partidario entonces no habrá excusas para que los peronistas concertadores no retornen al redil partidario, ni tampoco se podrán hacer objeciones de parte de los peronistas ortodoxos que cimentaron e impulsaron a Celso Jaque en la Gobernación.
En esta tarea silenciosa están los operadores peronistas, aseguran los confidentes oficialistas. Un movimiento subterráneo que se da a la par que se acomodan las cargas y se van colocando las piezas en los casilleros del Ministerio de Seguridad.


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