En la fábrica recuperada por sus empleados se presentó la obra "El lugar". Fueron casi 300 personas.
El escenario era una calle interna de la fábrica, las butacas estaban armadas con ladrillos recién producidos, los actores eran, en su mayoría, vecinos de la zona y la música sonaba en vivo con guitarra y batería incluida. En estas condiciones, un grupo de teatro popular de El Bermejo en Guaymallén convocó ayer a más de 300 personas en la empresa Cerámica Cuyo para mostrar su obra denominada "El lugar", dirigida por Ernesto Suárez y Pablo Flores.
La innovadora presentación sirvió como punto de partida de un proyecto teatral y social ambicioso que tiene que ver con la puesta en escena de la historia de los empleados de la firma Cerámica Cuyo. Ellos formaron una cooperativa y en base de una lucha incansable reabrieron la planta que en 1999 había sido vaciada y cerrada por sus dueños originarios.
Leer todo el artículo - CerrarLo cierto es que en setiembre próximo, en el mismo escenario fabril que el domingo 6 de abril se vio repleto de público, empleados de la firma y actores profesionales, de la mano de verdaderos maestros del teatro popular mendocino, representarán en escena las vivencias de un grupo de trabajadores que hicieron hasta lo imposible por conservar sus puestos después de la crisis de 2001.
"La idea de presentar en el interior de la fábrica la obra Un lugar es ir arrancando con el proyecto, convocar a los vecinos que quieran ser parte de la futura presentación que va a contar la historia del establecimiento y por último ir conociendo el terreno de cara a esta iniciativa que nació como idea en la Secretaría de Cultura de la Nación", expresó el actor y director mendocino Ernesto Suárez.
Mientras tanto, en las inmediaciones de Cerámica Cuyo, ubicada en el carril Mathus Hoyos, se apreciaba ayer un ambiente festivo. De a poco los espectadores fueron llegando a la cita y cuando comenzó el espectáculo todos se vieron sorprendidos por la calidad de actuación de un elenco formado en su mayoría por vecinos que forman parte del taller de teatro de la zona.
"Esta historia que vimos es parecida a la de la fábrica recuperada por sus empleados. Pero además esta forma de hacer teatro nos lleva a que los verdaderos protagonistas sean quienes nos cuenten esa historia y eso es lo importante", aclaró Pablo Flores, uno de los especialistas del teatro popular local.
Por su parte, Martín Gauna, presidente de la cooperativa de empleados que en su momento tomó la fábrica y hoy administra su funcionamiento, se mostró agradecido y hasta emocionado con la posibilidad de contar su verdad de manera teatral. "Todos los compañeros de trabajo estamos muy contentos con esta idea. Y en esto tenemos que agradecer el apoyo de los vecinos de la zona, ellos se mostraron solidarios en nuestros momentos de crisis y también lo hicieron hoy acompañándonos en esta puesta en escena", afirmó.
"No importa el lugar, lo que importa es la gente", cantaban en el último acto los actores y músicos que montaron su obra entre ladrillos y camiones. Los espectadores llenaron el lugar y más tarde colaboraron con algunas monedas cuando pasó la gorra. La escena se había desarrollado íntegramente en un piso de asfalto lleno de tierra, pero esto no impidió que una vez finalizada la actuación se escuchara una ovación que se extendió por varios minutos. "No importa el lugar, lo que importa es la gente", o sea los actores, los directores y los espectadores. Los que cuentan la historia y los que quieren escucharla.
Fuente: Leandro Sturniolo, Los Andes, 07-04-08


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