lunes, 12 de mayo de 2008

Fayad, el Macri menduco

Fayad, el Macri Menduco

La Pata Semanal

Ramón Ábalo

Desde hace unos días, el centro de la ciudad de Mendoza se ve conmovido por una decisión de la Municipalidad capitalina que mandó mediante la fuerza pública a unos doscientos efectivos policiales para desplazar e impedir la presencia de vendedores ambulantes, en un radio de unas cuatro o cinco manzanas de este sector.

Esta decisión se identifica con el intendente Víctor Viti Fayad, que asumió el cargo por el voto en las últimas elecciones del pasado octubre. Desde el primer momento, Fayad tomó decisiones, como hace un par de meses, de desalojar a artesanos que día por medio ofrecían sus obras, expuestas con criterio armónico con el lugar en el kilómetro cero y Plaza España de nuestra ciudad. Con la misma tónica represiva había anunciado anular el cuidado de automotores, que podían estacionarse en la vía pública. A esto se agrega esta última confrontación con los vendedores ambulantes. Por otra parte produjo cientos de despidos de personal municipal, que contaba con simples y precarios contratos.
Leer todo el artículo - CerrarDe ninguna forma estos actos tienen fundamentos firmes, en lo que hace a lo institucional o a una supuesta preservación de la buena imagen de la ciudad capital, en función de los peatones cotidianos, y más que nada en defensa de la vigorizada industria del turismo.

La comparación no es arbitraria: al igual que Macri, aquí en Mendoza, Fayad se ha convertido el gran inquisidor y en la encarnación de los remanentes neoliberales que se enseñorearon con su recetario fracasado a lo largo del país, y lo asolaron, durante la fatídica década menemista.

La aplicación de estas políticas se identifican con lo que el intendente expresa en el plano de la ideología: proviene del radicalismo anti-concertador y estuvo prendido a los faldones de Elisa Carrió.

En los últimos días Fayad ratificó esta posición afirmando su adhesión a quien – la Lilita de la Coalición Cívica – se ha transformado sin retorno en una cruda expresión de la derecha confesional.

La Quinta Pata

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