Liga por los Derechos del Hombre – Filial Mendoza
La euforia ruralista por su triunfo ante el gobierno fue como un cachetazo para el alma, tantas veces mancillada de gran parte del pueblo argentino. Sus vísceras le recordaron, en un reconto de nebulosas, aquellos instantes del aquelarre patronal, oligárquico, cipayo y mafioso, que deviene desde el fondo mismo de nuestra historia.
Una nueva derecha enfurecida usó la retórica del diálogo y el consenso para imponer por la fuerza del lock out, el desabastecimiento y el chantaje, su voracidad insaciable contra las posibilidades de una mayor distribución de la riqueza a favor de los sectores populares postergados. Ante los aumentos crecientes de los precios internacionales de los alimentos y materias primas, las retenciones móviles son la única defensa de la mesa familiar.
Fue un "golpe blanco". No se cuestionan los defectos, sino los aciertos del gobierno, sin reparar en costos ni métodos. No buscan un avance, sino un salto atrás. Desataron un plan desestabilizador, acompañados por la derecha política, la lata jerarquía de la Iglesia y los oligopolios de los medios de comunicación.
Asó como en el 2001 la fracción más peligrosa de las clases dominantes era la "Patria Financiera", que se había apropiado de los ahorros y fundido el país con los intereses usurarios con préstamos al gobierno en quiebra, hoy es la oligarquía terrateniente y exportadora la que hace daño al pueblo.
¿Un ejemplo?: Los 4 millones de litros de leche arrojados cada día en las rutas cortadas ¿Otro?: La suba de precios, especialmente de los alimentos.
Leer todo el artículoLa oligarquía quiere apoderarse de toda la renta extraordinaria de la soja, que antes ocupaba el 10% de la superficie sembrada y ahora el 54%. Con los altos precios internacionales, a U$ 610, la tonelada, empujados por la especulación financiera, el auge de los biocombustibles y la crisis alimentaria mundial, seguirá también aumentando aquí si no se ponen altas retenciones.
Miles de millones de dólares para unos pocos de una renta que legítimamente debe contribuir a paliar las necesidades básicas de la mayoría de los argentinos, mediante el reparto equitativo, el aumento de los puestos de trabajo y el subsidio de servicios y precios de la canasta familiar.
Además de las reclamaciones elitistas, que podrían llevar el precio del pan a $15, y el asado a $60, o bien forzar una devaluación para pagar retenciones pero embolsando un dólar de $6, la oligarquía tiene un modelo político de derecha para hacerse del gobierno en tiempos próximos, al socavar el sustento popular del actual e impedirle la gobernabilidad. Si este gobierno no tiene los medios para repartir con equidad, esa gobernabilidad solamente se sostiene con represión. Es lo que la voracidad sojera impulsa.
La lucha contra la oligarquía terrateniente seguirá con un alto grado de polarización política y creciente dosis de violencia. La violencia vendrá de esa oligarquía sojera, cuando los trabajadores sientan agudamente el creciente deterioro de sus salarios, las condiciones laborales, las jubilaciones, la educación, la salud y todo lo que hace a la seguridad social. "La oligarquía está temperamentalmente inclinada al asesinato", como bien afirmó Rodolfo Walsh en el prólogo de "Operación Masacre.
En todo tiempo, las oligarquías y los sectores dominantes fueron el gran enemigo de lo popular y nacional. Es difícil que algunos sectores políticos y algunos personajes, como el vicepresidente Cobos no sepan, llegado el momento, para "dónde patear" si se dice estar con el país y el pueblo, él ahora elevado al rango de un justiciero, solamente se definió, según él mismo lo afirmó, por sus "principios". Y estos son aquellos que lo aproximan a los factores hegemónicos, prototipo de sectores de una clase social que se mediatiza en el afán de favorecerse con las dádivas de esos poderosos.
Cuántos como él, al pie del patíbulo, dijeron aquello de "la historia me juzgará". Recordemos no más a Alfonsín, que tuvo la valerosa actitud de hacer juzgar a los genocidas de la primera junta militar, para después, con aprietes de por medio, dar marcha atrás con las leyes de impunidad. Y cuánto la gran burguesía monopolista y proimperialista le dio el golpe financiero, al entregar anticipadamente el gobierno, afirmó que en "cualquier momento" iba a decir con pelos y señales, quienes lo echaron. Hasta hoy ni mu. ¿Y De la Rua? La "Patria Financiera" lo descartó, porque no pudo, mediante la represión y muerte, con la bronca popular. Impedidos de conciencia autocrítica, la derivan a una historia que, en todo caso los colocará en el sitial de los momentáneos y los nadies, como algo parecido dijo Borges.
MENDOZA, 28 de Julio del 2008.
Cristina Brite - Secretaria de Prensa
Ramón Ábalo - Secretario General
La Quinta Pata
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