
Marcos Taire
Una burda puesta en escena, con gestos groseros, casi obscenos de parte del genocida Antonio Domingo Bussi y sus pocos, escuálidos seguidores, marcó el inicio y abrupto final de la primera audiencia del juicio oral y público que se le sigue aquí en Tucumán, junto a su ex jefe, Luciano Benjamín Menéndez.
Bussi simuló sentirse mal y todo terminó. El Tribunal, por indicación médica lo envió a un sanatorio y levantó la sesión, decretando un cuarto intermedio primero hasta el miércoles 6 de agosto y finalmente hasta el viernes 8 próximo.
Hasta su ex jefe y camarada en desgracia, Luciano Benjamín Menéndez, mostró sorpresa y no ocultó su desagrado ante el lamentable espectáculo montado por Bussi.
Antes de la simulación de Bussi, el secretario del Tribunal alcanzó a leer poco más de la mitad del largo escrito de acusación contra Bussi y Menéndez. El juez de primera instancia, Daniel Bejas los acusa por los delitos de violación de domicilio, violación ilegítima de la libertad agravada, aplicación de tormentos reiterados, homicidio calificado y asociación ilícita, en concurso real con el delito de genocidio.
La calificación del delito de genocidio es un paso histórico que el juez fundamentó detallando el plan sistemático de aniquilamiento instrumentado por el terrorismo de Estado. También precisó cómo se instrumentó el exterminio desde mediados de 1974, se profundizó la matanza durante el Operativo Independencia y se llegó al apogeo represivo a partir del 24 de marzo de 1974, por la dictadura militar.
A pesar de que ayer el doctor José María David, del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación precisó en su informe a los jueces que 'Bussi estuvo estable durante el año sin necesidad de internación' y que estaba 'compensado, en condiciones clínicas de participar del juicio (...) sin necesidad de requerimiento de oxigenoterapia permanente', el represor montó una escena que indigna y avergüenza.
Leer todo el artículoA las 10 de la mañana Bussi entró a la sala apoyado en un bastón, llevado del brazo por dos gendarmes y con una zonda (bigotera) conectada a un tubo de oxígeno. Apenas iniciada la lectura de la acusación, el genocida comenzó a revolverse en el banquillo, se recostaba, miraba al techo y fingía problemas respiratorios. Toda esta puesta en escena era seguida atentamente por sus familiares y amigos, como esperando que se produjera la 'descompensación' que el día anterior intentaron sin éxito imponer en una burda operación de prensa en la que cayeron varios medios porteños.
Media hora después de iniciada la lectura de la acusación por parte del secretario de la Cámara, Bussi montó la primera escena: interrumpió al funcionario con gesto grosero, prepotente y fuera de lugar, lo que obligó al presidente del Tribunal, doctor Gabriel Casas, llamarlo al orden en tono enérgico y advertirle que 'cuando corresponda, podrá hablar y defenderse plenamente'.
Al mediodía, el Tribunal anunció que se pasaba a un cuarto intermedio de 15 minutos, que se alargó hasta casi una hora, oportunidad en la que el Presidente de la Cámara, Gabriel Casas, informó a los asistentes que el médico del Sistema Provincial de Salud tenía algo que informar y, como se trataba de un juicio público, iba a tomar el juramento al profesional y todos los presentes tendrían la oportunidad de escucharlo.
El doctor Mario Gálvez, del SIPROSA, dijo que Bussi le refirió un 'dolor de pecho precordial de carácter opresivo' y que esa situación obligaba a aconsejar su internación para realizar estudios que demandarían entre 12 y 24 horas.
Minutos después Bussi fue retirado del edificio en una camilla en la que se lo vio con la boca abierta, los ojos cerrados y con aspecto de encontrarse en grave estado. Sin embargo, los periodistas locales informaron que, al llegar al sanatorio especializado en cardiología a donde fue trasladado, Bussi se bajó de la camilla por sus propios medios y permaneció sentado y despierto varios minutos hasta que fue introducido para la realización de los estudios requeridos por los médicos. De ninguna manera pareció el anciano agobiado y gravemente enfermo que simuló en la audiencia.
A media tarde el Tribunal informó que Bussi será sometido a todos los estudios necesarios entre hoy y mañana y que el día jueves será nuevamente evaluado por el doctor David, de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. A raíz de ello se prorrogó el cuarto intermedio hasta el viernes a las 9,30.
ARGENPRESS, 05 – 08 -08
La Quinta Pata
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