martes, 2 de septiembre de 2008

Ganso De Marchi: a río revuelto, ganancia de pescador

Diputado nacional del PD Omar De Marchi - Foto: MDZEl diputando nacional del conservador PD mendocino reavivó viejas diferencias entre los salientes funcionarios del área de Derechos Humanos y su partido, cuando éste estuvo en la cartera de Seguridad. Se despachó contra lo que él supone que es el "concepto erróneo" que los dimitentes tienen sobre los Derechos Humanos.

El diputado aprovechó la oportunidad para arremeter contra el sector al que pertenece Lavado (el Polo Social) y pasarle factura por su influencia cuando al entonces ministro de Seguridad, Juan Carlos Aguinaga y su equipo – entre los que se encontraba el represor Carlos Rico – debieron renunciar.
Sacando ventajas de la ocasión y fogoneando la ignorancia sobre el tema sostuvo que “por ahí se hace de los Derechos Humanos un slogan político y algunos se lo apropian. Pero se trata de un concepto erróneo de Derechos Humanos, ya que son grupos que creen que eso es defender al delincuente. Yo no comparto esa idea”.

De Marchi saca ventajas porque la inseguridad en la provincia es real y la preocupación de la gente es genuina. Pero solo un ignorante o un oportunista pueden señalar a Lavado y a Guevara como responsables del aumento de la delincuencia o como apañadores de ladrones. Los derechos de los que infringen la ley los defiende la Constitución. Los abogados defensores de quienes hayan delinquido no son lo mismo que sus defendidos. ¿Qué pretende De Marchi? ¿Qué quemen vivos en la hoguera a los rateros?

De Marchi sabe a la perfección que los organismos de derechos humanos nada tienen que ver con la delincuencia y que no son ningún slogan si no más de 32 años de lucha. Pero en realidad no resulta nada raro que los gansos del Partido Demócrata, que apoyaron todos los golpes militares que sucedieron en el país ofrezcan lo mismo de siempre, lo único que saben: la misérrima y generalizada mano dura. Los amigos de los ricachones locales de siempre omiten una verdad, que a esta altura de la historia es incuestionable: a la delincuencia la fomentó y la fomenta la política neoliberal que se enseñoreó en el país en la década del ’90 y su hija predilecta, la exclusión social, que todavía campean soberanas por el suelo argentino. Mientras esto último no se resuelva – o se empiece a resolver – no habrá solución instantánea que valga al problema de la seguridad.

Luis Cañas
Redacción La Quinta Pata, 01 – 09 – 08

La Quinta Pata

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