
Ulises Jiménez
La tarde del 17 de septiembre comenzaba escuchándose una y otra vez la consigna: ¡aparición con vida ya de Jorge Julio López! ¡30.000 compañeros presentes! , mientras las fotos de los 200 compañeros desparecidos en la provincia, junto a imágenes del Mendozazo se mostraban por primera vez en las “blancas” paredes de la Facultad de Derecho. Un centenar de estudiantes e invitados, fueron llegando uno tras otro mientras proyectábamos el video “Ni olvido Ni perdón” (de Contraimagen) con los relatos de Jorge Julio López en el juicio al genocida Etchecolatz.
La primeras palabras de la jornada fueron de Carlos Espeche, que presentó a la naciente Agrupación de Estudiantes de Derecho ContraGolpe (de la que son parte compañeras y compañeros independientes, y militantes de En Calve ROJA y de la UJS). Luego se presento a los panelistas, entre los que estaban como invitados: María Domínguez, de Madres de Plaza de Mayo en Mendoza, Ramón Ábalo de la Liga por los Derechos del Hombre, José Soto delegado de los trabajadores ajeros de Campo Grande y Leopoldo Denaday, miembro del CeProDH y querellante en el juicio a los 8 genocidas en Neuquén, junto a los estudiantes de la facultad de derecho de la UNCuyo que integramos ContraGolpe.
Ulises Jiménez, miembro de la agrupación y militante del PTS, relató la recuperación de la memoria histórica que impulsó a la agrupación sobre el genocidio de la última dictadura militar, promovido por el gran empresariado, el imperialismo, los milicos, sectores de la iglesia y la burocracia sindical, contra un grupo nacional integrado por miles de trabajadores y jóvenes, que eran parte de comisiones internas y partidos de izquierda.
Leer todo el artículoSoledad De la Serna, otra compañera de ContraGolpe y militante del PO, señaló el avance represivo de los gobiernos nacional y provincial sobre las libertades democráticas. Y destacó la importancia que tuvo para la conformación de la agrupación una delimitación clara de ambos bandos capitalistas durante la disputa entre las patronales sojeras y el gobierno nacional.
Ramón Ábalo, autor del histórico libro “El terrorismo de estado en Mendoza”, abría la charla con un informe y una denuncia sobre la impunidad de la que gozan los genocidas y sus cómplices en donde se han retraído todos los juicios a “foja cero” convirtiendo la región en un bastión de la impunidad para los genocidas. Mientras prosiguen las liberaciones de represores, Ramón Ábalo apuntó contra “esta justicia de clase” que se ensaña con las niñas violadas y reprime los reclamos de los trabajadores.
Mientras en el aula de al lado se criaban cuervos en postgrados del derecho penal, en la nuestra el compañero obrero del ajo José Soto denunciaba las condiciones en las que trabajan los trabajadores de Campo Grande y cómo la patronal persigue y esclaviza a los trabajadores. Contó el difícil pero sostenido proceso de organización que se da en las filas de uno de los sectores más explotados del pueblo trabajador. Saludando la formación de esta agrupación, destacó la necesidad de profesionales que pongan su práctica al servicio de las justas luchas de los obreros.
Las emotivas palabras de María Domínguez recordaron a todos que la lucha por la aparición con vida de los 30 mil no ha terminado, que la impunidad en que viven los genocidas no permite bajar los brazos. Recordó que ellas estaban contentas cuando comenzaron estos juicios, pero sienten hoy una gran preocupación al ver cómo intentan usarlos para tapar el bosque de la gran mayoría de los responsables militares, políticos y civiles del genocidio que hoy continúan en la impunidad. Saludando la formación de esta joven agrupación, llamó a combatir “la indiferencia”: “Nosotras éramos simples amas de casa que tuvimos que salir, muertas de miedo, en el peor momento de la represión”, “nos costó compañeras desaparecidas, pero aportamos a la lucha de nuestros hijos para que no quede en el olvido.”
Leopoldo Denaday, contó las amenazas y peligros que implica la intervención en los históricos juicios que se están desarrollando en el país contra figuras emblemáticas de la represión. Explicó el peligro de la política que impulsa el gobierno, de cerrar un “nuevo punto final”, apelando a que los juicios deben haber terminado para el bicentenario, poniendo “número” a la cantidad de represores que “falta juzgar”. Denunció la responsabilidad directa del gobierno nacional en el encubrimiento de los secuestradores de Julio López. Y la necesidad del estado de mantener al 95% de los genocidas impune, para que sus fuerzas represivas estén a disposición de reprimir luchas obreras como la de Mafissa, cuando más de 700 efectivos de la bonaerense que secuestró a Julio López, desalojó a los obreros que reclamaban la reincorporación de los despedidos.
Por último, Ariel Herrera miembro de la nueva agrupación, destacó la importancia histórica que tenía la fundación de la primera agrupación de izquierda que surge en esta facultad en los últimos años. Y la responsabilidad que devenía en sus militantes en cuanto a cuestionar y organizar un nuevo movimiento estudiantil también contra el régimen oscurantista y las camarillas profesorales que vienen de ser parte del aparato judicial que actuó en la dictadura. Señaló que los profesores hoy dan las materias como “moral del derecho” y son los mismos que rechazaban sin mirar los habeas corpus durante el gobierno de Videla.
El día jueves desde las 18hs se realizó frente a la legislatura provincial un acto exigiendo al gobierno nacional la aparición con vida de Julio López, el juicio y castigo a todos los genocidas por todos los compañeros. Participaron organizaciones como H.I.J.O.S., Secundarios, Oktubre, el PTS y el MST.
En Clave Roja Mendoza en ContraGolpe, 19 – 09 – 08
La Quinta Pata
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