Sebastián González
*El fin de semana pasado veíamos en uno de los diarios de nuestra provincia una noticia que por ser repetitiva no deja de ser una verdad que nos golpea diariamente: los empresarios del agro y los de gastronomía son quienes más evaden en cuanto a empleo no registrado. La Subsecretaría de Trabajo de la provincia, luego de numerosos relevamientos, nos indica que "hasta agosto, seis de cada diez empleados en ambos sectores permanece sin registro ni aportes, y por lo tanto tampoco gozan de los beneficios previstos por las leyes laborales más allá de cobrar su sueldo". Dejando la problemática gastronómica, incluyendo comercio y turismo, para otro momento, es interesante detenerse en la situación del campo mendocino, particularmente el panorama del sector ajero de la provincia.
Hoy se conocieron declaraciones del señor José Spitalieri, presidente de la Asociación de Ajo, Cebolla y afines de Mendoza solicitando que "se les reintegren los porcentajes correspondientes en impuesto a la exportación" (o sea las retenciones, actualmente un 5%). “Somos los segundos exportadores de ajo del mundo, y vamos a perder una mano de obra intensiva, y hablamos de 3,5 millones de jornales, que son alrededor de 30 mil familias que están trabajando en el ajo" continuó Spitalieri.
Tomando en cuenta que el precio del ajo colorado en Mendoza creció un 30% el último mes y que los montos por exportaciones crecieron en un año un 35% llegando a ser segundos exportadores mundiales, no entiendo qué calculadora utiliza el sector. Tampoco me queda claro el por qué de, ante tamaño crecimiento, la situación laboral de cosechadores y empacadores sigue siendo similar en muchos casos a la de principios del siglo XX.
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