Alberto Atienza
Escenario: un cíber de barrio
Personajes: el dueño del negocio y el último cliente del día
Hora: 21.45
Se inicia la acción cuando el cliente advierte que el dueño se mueve nerviosamente. Cree que está apurado por bajar las persianas
CLIENTE ― Si quiere cerrar no tengo inconveniente en irme ya mismo―
DUEÑO ― No se preocupe. Estoy esperando a los ladrones
C ― ¿A los ladrones?
D ― A esta hora vinieron la última vez. La diferencia es que los espero con una sorpresa― (EXHIBIO UN REVOLVER DE GRUESO CALIBRE)
C ― ¿Usted está seguro de lo que puede llegar a hacer? Mire que puede matar a alguien―
D ― Lo he pensado―
C ― Puede ir preso, a veces eso ocurre con los justicieros les aplican una figura llamada "Exceso de la legítima defensa"
D ― No me importa
C ―Bueno...me voy...ya terminé lo mío―
Doña Pancha Alfaro sentada en la puerta de su casa, como en los cincuenta, con su perro "Cónsul", perro "pila", para más señas, a sus pies. Le cuento lo anterior, vivido un rato antes. Dos chupadas lentas al mate y Doña Pancha pronuncia su apotegma.
―Ese hombre, el dueño del cíber, prefiere que le lleven cigarrillos y yerba a la cárcel y no flores a su tumba. De la casa de piedra algún día saldrá. Del nicho, no―


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