No han sido suficientes las decenas de años de una situación de servidumbre en la extracción de goma y castaña, bajo el yugo de barraqueros, autoridades prefecturales y mafias brasileña, peruana y boliviana con las que se controla la triple frontera entre Perú, Brasil y Bolivia. El tráfico de droga, madera y lavado de dinero van de la mano de la violencia con la que se somete a los pueblos diezmados desde hace más de un siglo en la explotación del caucho.
Como si no hubiera sido suficiente ahora corre la sangre de campesinos en Pando, a manos de las huestes prefecturales, montadas en la maquinaria del Servicio Prefectural de Caminos, con las que el jueves 11 de septiembre a las tres de la madrugada en la localidad de Tres Barracas, cerca de la población de Porvenir, fueron emboscados y salvajemente ametrallados, cuando se dirigían a un Ampliado de su organización departamental. Hombres, mujeres y niños corrieron para salvar sus vidas, pero fueron inmediatamente acribillados, heridos o tomados por la fuerza para ser torturados y luego cínicamente entregados por los grupos ilegales de la Prefectura a la Policía, pretendiendo que las víctimas de la barbarie, son los culpables.
'La carretera estaba bloqueada con camiones de la Prefectura, allí comenzaron a dispararnos, a los que escaparon hacia el río los persiguieron y terminaron de matarlos en la orilla. A algunos de los heridos que llegaron al hospital de Riberalta, los asesinaron', sostuvo uno de los sobrevivientes. Asimismo denunciaron que varias mujeres secuestradas, incluso ancianas y madres con sus bebes o embarazadas, fueron obligadas a desnudarse para ser torturadas. Existe preocupación por el profesor Víctor Choque de El Chivé, miembro de la Cooperativa Integral Agroextrativista de Campesinos de Pando, a quien torturaron en el hospital pero se cree que está vivo.
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