jueves, 4 de septiembre de 2008

Uh La La!

El pago al Club de París

Claudio Lozano

Estamos en presencia de una medida disparatada que además de transformar al gobierno en el principal pagador de la deuda externa argentina, lo asocia de manera indisoluble con la lógica de los noventa al intentar cumplir con el viejo precepto neoliberal, de que este tipo de gestos redundará en mayor tranquilidad en los mercados financieros y que propiciará una lluvia de inversiones.

Hubiera sido deseable que en el marco del Día de la Industria, la Presidenta nos anunciara con estas mismas reservas de libre disponibilidad que dice tener, la constitución de un Fondo de Reindustrialización que nos permitiera replantear nuestra base productiva mejorando nuestra especialización sectorial, nuestra capacidad de agregar valor y de generación de empleo de calidad.

Está claro a seis años de recuperación de la economía que el crecimiento se da dominantemente sobre la base productiva que sobrevivió al vendaval neoliberal consolidando una especialización degradada y primaria que devasta nuestros recursos naturales y que no genera condiciones adecuadas para nuestro desarrollo.

Está claro, también, que un país que necesita importar gran parte de lo que le permite producir (insumos y maquinaria), y que buena parte de lo que produce aquí proviene de empresas trasnacionales, es un país que si bien crece, poco ha avanzado en términos de aumentar nuestra capacidad de decisión nacional.
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La magnitud que asume el pago al Club de París contrasta con los escasos recursos comprometidos en el desarrollo de la actividad industrial. En este sentido, los aplausos recibidos desde las presencias empresarias no hacen más que ratificar el papel dominante que en la cúpula empresaria tienen el capital extranjero y los grupos locales fuertemente trasnacionalizados. Cúpula con la que el gobierno parece pretender asociar su destino.

Para colmo de males, la Presidenta ha sido mal informada y la deuda que vamos a abonar es también una deuda ilegítima construida en los finales de la dictadura y en las postrimerías de la Convertibilidad. En ambos casos, con el objeto de favorecer la fuga de capitales. Sin duda alguna, lo que correspondía era investigar ese endeudamiento y no pagar de una sola vez toda la cuenta. Las prioridades del gobierno no podrían venir peor en el último tiempo.

Primero fue el candombe de la 125 en el marco de un negociado de U$ 2.000mill. con las cerealeras, luego Jaime le propuso al Congreso pagarle al Grupo Marsans por quedarnos con la deuda del vaciamiento de Aerolíneas, y ahora invertimos reservas para pagar una deuda viciada de ilegitimidad, cuando en materia previsional el gobierno se hace el estricto cuidando la caja a la hora de reconocerle la deuda y la movilidad a nuestros jubilados. Con este tipo de prioridades difícilmente haya destino.

Corte X Lozano, 03 – 09 – 08

La Quinta Pata

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