Claudio Lozano
Estamos en presencia de una medida disparatada que además de transformar al gobierno en el principal pagador de la deuda externa argentina, lo asocia de manera indisoluble con la lógica de los noventa al intentar cumplir con el viejo precepto neoliberal, de que este tipo de gestos redundará en mayor tranquilidad en los mercados financieros y que propiciará una lluvia de inversiones.
Hubiera sido deseable que en el marco del Día de la Industria, la Presidenta nos anunciara con estas mismas reservas de libre disponibilidad que dice tener, la constitución de un Fondo de Reindustrialización que nos permitiera replantear nuestra base productiva mejorando nuestra especialización sectorial, nuestra capacidad de agregar valor y de generación de empleo de calidad.
Está claro a seis años de recuperación de la economía que el crecimiento se da dominantemente sobre la base productiva que sobrevivió al vendaval neoliberal consolidando una especialización degradada y primaria que devasta nuestros recursos naturales y que no genera condiciones adecuadas para nuestro desarrollo.
Está claro, también, que un país que necesita importar gran parte de lo que le permite producir (insumos y maquinaria), y que buena parte de lo que produce aquí proviene de empresas trasnacionales, es un país que si bien crece, poco ha avanzado en términos de aumentar nuestra capacidad de decisión nacional.
Leer todo el artículo


No hay comentarios :
Publicar un comentario