Santiago de Chile. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) estableció hoy el pleno respaldo al presidente Evo Morales y advirtió que no reconocerá cualquier situación que implique un intento de golpe civil, rompa el orden institucional o que comprometa la integridad territorial de Bolivia y se pronunció porque la masacre de campesinos no quede en la impunidad.
En la declaración que fue leída por la presidenta pro témpore de Unasur, la mandataria chilena Michelle Bachelet, se acordó también el envío de una comisión a Pando para investigar de forma imparcial la masacre a campesinos que dejó al menos 16 muertos.
De la misma forma, en la Declaración, los presidentes instan a preservar la unidad nacional en Bolivia y hacen un llamado al diálogo para solucionar los problemas.
Además, exigen la pronta devolución de las instalaciones públicas tomadas por grupos vandálicos en ciudades como Santa Cruz, Trinidad, Cobija, Tarija y Sucre, como condición para el inicio de un proceso de diálogo.
Durante la reunión, las jefas, jefes de Estado y de Gobierno de la Unasur, dieron cuenta que el tratado constitutivo de Unasur, firmado en Brasilia el 23 de mayo de 2008, consagra los principios del irrestricto respeto a la soberanía, a la no injerencia en asuntos internos, a la integridad e inviolabilidad territorial, a la democracia y sus instituciones y al irrestricto respeto a los derechos humanos.
La mandataria chilena, Michelle Bachelet, que ocupa la presidencia pro-témpore, convocó el pasado fin de semana a una sorpresiva reunión de los líderes del grupo, en medio de la preocupación, por el serio conflicto entre Morales y la oposición de derecha.
Al llamado respondieron Cristina Fernández (Argentina); Luiz Lula da Silva (Brasil); Álvaro Uribe (Colombia); Rafael Correa (Ecuador); Fernando Lugo (Paraguay); Tabaré Vázquez (Uruguay), y Hugo Chávez (Venezuela), además del presidente Evo Morales (Bolivia).
También llegaron, hasta el Palacio Presidencial de La Moneda, representantes de Suriname y Guyana, así como el ministro de Relaciones Exteriores de Perú, José Antonio García Belaúnde, en representación del presidente Alan García, que excusó su presencia.
Masacre en Bolivia Leer todo el artículo Los muertos suman y suman. Como si se tratara de animales asesinados se van encontrando cuerpos en medio de la selva o en las riberas de los ríos. Varios llevan señales de una cruel tortura, otros fueron disparados a mansalva, algunos tienen una cinta del mismo color en la mano derecha, aún existen desaparecidos. Es la masacre de Porvenir, Pando, en el norte de Bolivia.
"A las dos de la mañana nosotros no teníamos armas, el otro grupo tenía bombas, dinamitas y nos lanzaron, nosotros estábamos regresando a Puerto Rico, nos siguieron dos kilómetros y ahí utilizaron armas de fuego, nos paramos en una pampa. Después nos encontraron en Porvenir, no podíamos avanzar, tenían ametralladoras, armas nuevas y mis compañeros escaparon por el monte, caían al río y ahí les daban el tiro. Debe haber 100 heridos y muertos, Había gente embarazada, había niños y niñas que fueron masacrados, cuando cruzaban el río para escapar les lanzaron tiros y las compañeras están ahí en el río, muertas dos señoras y otras dos heridas que estaban a punto de abortar", es el relato de una dirigente indígena que fue testigo de la masacre.
El hecho sucedió el pasado jueves 11, pero los cuerpos se siguen encontrando hasta hoy. Inicialmente -en medio de grandes contradicciones- los medios de comunicación comerciales reportaron "producto de los enfrentamientos" ocho muertos y 32 heridos, ayer la cifra subió a 17 muertos y 41 heridos, hoy se habla de un genocidio.
Entre los indígenas asesinados fue encontrado, con dos disparos en el cuerpo, el secretario ejecutivo de la Central Campesina de Puerto Rico, Bernardino Tacua, nieto del héroe nacional Bruno Racua.
La mayoría de los asesinados son indígenas lecos o toromonas, entre ellos aparecen dos funcionarios de la Prefectura de Pando, entidad controlada por Leopoldo Fernández, aliado del extinto dictador Hugo Banzer Suárez y hoy de Jorge Quiroga Ramírez.
De acuerdo al testimonio de la dirigente indígena, en la masacre -junto a funcionarios prefecturales- participaron delincuentes brasileros y peruanos; la información oficial que manejan organismos del gobierno nacional confirma la presencia de sicarios extranjeros.
El fatídico día, un grupo de 300 campesinos e indígenas, o más, se dirigía en camionetas desde sus comunidades hacia Filadelfia y Cobija para participar en un ampliado de apoyo al gobierno y en contra de la denominada media luna; sin embargo, no pudieron continuar debido a que, indicaron, en la vía, empleados de la Prefectura de Pando y el Servicio Departamental de Caminos hicieron una zanja y prepararon barricadas con ayuda de maquinaria pesada.
Cuando los colonos se aprestaban a avanzar a pie fueron emboscados y masacrados. Todo estaba organizado.
ABI y ALAI, 15 – 09 - 08
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