Jorge Antonio Olivera estaba prófugo desde 2000. Está acusado de matar y violar a una joven francesa que vivió en Mendoza pero tuvo que huir cuando asesinaron a su pareja.
La policía detuvo hoy a un mayor retirado del ejército acusado del secuestro, tortura y desaparición de una joven francesa que vivía en Mendoza durante la dictadura militar.
La Secretaría de Derechos Humanos informó en un comunicado que Jorge Antonio Olivera fue detenido en la vía pública en la localidad de Vicente López, al norte de Buenos Aires, por una unidad especial de búsqueda de personas integrada por efectivos de la policía federal.
"Olivera es uno de los imputados por la desaparición forzada, el secuestro y las torturas sufridas por la joven francoargentina Marianne Erize, detenida el 15 de octubre de 1976. En ese entonces, el represor era teniente en el Regimiento 22 de Infantería de Montaña con asiento en (la provincia de) San Juan", detalló el organismo.
Olivera había sido detenido en agosto de 2000 en Italia por pedido de la justicia francesa, pero fue liberado tras presentar un certificado de defunción falso en el que se consignaba que Erize había muerto el 11 de noviembre de 1976, 26 días después de ser detenida ilegalmente.
Una corte italiana falló que Olivera no podía ser acusado de la desaparición de Erize --un delito permanente y por tanto imprescriptible-- porque había presentado su certificado de defunción y que tampoco podía ser juzgado por el secuestro de la joven, porque para la justicia italiana ese delito prescribe en un plazo máximo de 22 años.
Olivera fue liberado y desde el 18 de septiembre de 2000 se encontraba prófugo.
Erize tenía 22 años cuando desapareció. La joven estudiaba Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires y no militaba en ningún grupo político, pero solía colaborar en la parroquia del sacerdote tercermundista Carlos Mugica, asesinado en Buenos Aires por grupos de ultraderecha en mayo de 1974.
Luego de la muerte de Mugica la joven se radicó en la provincia de Mendoza, donde tras el golpe de marzo de 1976 los militares secuestraron a su pareja. Se refugió entonces en la vecina San Juan --1.265 kilómetros al noroeste de Buenos Aires-- donde trabajaba en las viñas.
El 15 de octubre de 1976 fue secuestrada y trasladada a un campamento del ejército utilizado como centro clandestino de detención donde fue torturada y violada.
Según declaró judicialmente Jorge Bonil, un joven que cumplía el servicio militar en esa dependencia, Olivera habría alardeado ante sus tropas como había violado a la joven antes de matarla.
El cuerpo de Erize nunca apareció.
Los Andes y Redacción La Quinta Pata, 03 – 11 – 08


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