martes, 4 de noviembre de 2008

La película del Plan Cóndor

La actriz uruguaya Roxana Blanco es protagonista del film.

El director uruguayo Esteban Schroeder filmó una ficción basada en el famoso caso Berríos, el chileno asesinado en la costa charrúa.

Como coletazo tardío de aquella siniestra coordinación estratégica entre militares del cono sur llamada Plan Cóndor, destinada a perseguir, secuestrar y asesinar a opositores políticos, fue asesinado Eugenio Berríos. Era un ingeniero químico que participó en el desarrollo del gas sarín en el Chile de Pinochet, con fuertes contactos con la DINA. En 1991, Berríos fue sacado clandestinamente de su país y encontrado muerto y enterrado en una playa del Uruguay en 1995. Lo mataron para que no declarase –como quería– en el proceso judicial sobre el asesinato del ex canciller de Allende, Orlando Letelier. Después de su muerte, se lo vinculó también con el asesinato del ex presidente Eduardo Frei Montalva.

El film nació de un proceso complejo. Originalmente, Schroeder y el escritor Pablo Vierzi comenzaron un guión sobre el tema. La realización de la película se retrasó y Vierci transformó su trabajo en novela (99% asesinado). Mientras Schroeder trabajó con otros guionistas y construyó el film, donde una mujer, hija de militares, se hace cargo de la investigación sobre Berríos y llega a conclusiones que hacen tambalear su propia visión del mundo. “No se trata de un film sobre el caso Berríos, pues no aporta nada al esclarecimiento del caso –dice Schroeder–. Lo que me interesaba era ver cómo esta mujer concentraba las diferentes dimensiones del asunto. Es una premisa dramática fuerte y tiene que interrogarse sobre el pasado. Es la idea de cómo se altera la vida de la gente cuando interviene lo político, cómo funciona la relación entre lo público y lo privado.”

El personaje, Berríos, ponía su conocimiento a disposición de la factura de armas de destrucción masiva. Es como la última perversión del mal, que no es un tema de los años de la dictadura sino de hoy. El presente se reflejaba en el pasado”. El film de Schroeder se inscribe en la tradición del cine político latinoamericano, algo que parece relegado al campo del documental. “El cine político puede devolverle a la audiencia la historia en otra forma, como un espejo. Hay que construir un cine político que aborde estos temas, un cine que tiene una enorme tradición de arte y calidad en América Latina.”

Crítica digital, 04 – 11 – 08

La Quinta Pata

No hay comentarios :

Publicar un comentario