viernes, 23 de enero de 2009

Bolicheros borregos, el proyecto Santaolalla y los gauchos en Hummer

Mendorock en el Parque General San Martín

Marcelo Padilla

Mendoza. Los músicos del rock mendocino siguen apostando. Los contratan por dos mangos pero siguen, por placer y amor a lo que hacen. Otros, se aprovechan, y sin firmar nada, los negrean en bares y boliches. Un rubro sin legislación. Santaolalla despertó expectativas en 2006-2007 con su mega-proyecto y aquí no pasa naranja. Mientras, viene el Chaqueño Palavecino y se levanta 60 lucas por show. ¡A tomar por culo!

Estoy recaliente. A veces no puedo entender a mi provincia. Se realizó la quinta jornada del Mendorock en el Parque General San Martín, en las noches del sábado y domingo, con bandas locales de excelente nivel. El sonido no tuvo nada que envidiarle a aquellos que traen los “porteños grandes” cuando tocan en el “interior”. El escenario, muy bien montado, tal vez las luces debieron acompañar mejor el espectáculo. La programación horaria casi a la perfección. El lugar, la Fuente de los Continentes, apacible, se prestaba para tirar la manta y elegir el mejor sitio para tomar mate o algún refresco.

¿Por qué estoy caliente? Porque poco más de mil personas fueron la primera noche del sábado, y cuando cerró el último grupo –se supone el postre- comandado por el español Copi Corellano, ex Héroes del Silencio, quedaron cien tipos desperdigados en la inmensidad del bosque. Y en la segunda jornada, no llegó a 2000 la cantidad de espectadores. Hay que recordar que en las ediciones anteriores del Mendorock el promedio no bajó de 4.500 personas por noche. Algo falló entonces.

El recital fue gratis y se sabía que Boca-San Lorenzo aburrían en la tele el sábado por la noche. No había mucho para hacer. ¡Dónde están los jóvenes carajo! No percibí los días anteriores una publicidad adecuada para el evento, solo las típicas notas de los diarios locales que siempre ayudan pero que no alcanzan. Después viene un forro en decadencia de Buenos Aires y se gastan desde el gobierno o de una municipalidad miles y miles de mangos por la tele para que salga el loguito institucional. Así no vamos, ni venimos, ni nos quedamos. ¿Cuál sería el verbo adecuado por favor? Flotamos, sí, flotamos en la nada.

Mendoza ya demostró hace décadas que tiene un potente y profesional movimiento rockero que envidian en Córdoba, Rosario y Mar del Plata. Entonces ¿Qué hicieron los responsables culturales de todos los gobiernos anteriores y del presente? Basta ya de espejitos de colores. El Estado, en buenahora siga apoyando el Mendorock, tal vez el único evento profesional del rubro en la provincia, porque hay otros en el año, aunque de menor envergadura.
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No hace mucho, en el Parque Central, creo que fue para el día de la primavera, se hizo un concierto con varias bandas y no fue ni el gato. ¿Qué pasa señores? ¿Mendoza será una provincia solo para el folclore?, ¿deberemos resignarnos a que el rock, aquí, lo cultiven músicos de putamadre, que en la mañana se ganan el mango en cualquier boludez que no les motiva en lo más mínimo? No podemos, nobleza obliga, criticar esta vez a la Secretaría de Cultura, pero sí a quienes le pisan la pauta oficial desde el ejecutivo para publicitar este tipo de espectáculos. Allí hubo familias enteras con los niños a caballito disfrutando a las bandas, cientos de pibes que pogeaban sin agredir a nadie, baños químicos, seguridad, etc. Todo muy bien organizado por la producción. Pero muy poco público. Y nada de promoción. ¿Cómo es que va a ir la gente entonces?

Bolicheros borregos
¿Y la gente donde va? Y la difusión ¿dónde está? ¿Y el polo del oeste del rock mendocino? Al joraca, todo verso. No hay un puto lugar donde tocar, y los pocos que hay, sus dueños negrean a los músicos, los ningunean y los arreglan con dos pesos con cincuenta. Eso sí, viene Javier Calamaro y le ponen dos putas para que se entretenga mientras arman el sonido. Eso hacen los seudoempresarios que tienen un barsucho de cuarta y no ofrecen condiciones dignas para los músicos locales, y le despliegan la alfombra roja al foráneo. ¡No hace falta! El músico que viene de afuera, se caga de risa de los borregos. Y después dicen “mi amigo Charly, mi amigo David, mi amigo Pity”. Las pelotas. Amigos son tus amigos y no los que por ponerle la alfombra y 10 o 20 lucas de cachet se comen un asado con vos la mañana siguiente a la resaca.

El legendario músico local Joe Moya (ex guitarrista de La montaña y de Peter Júpiter), en su Estudio 39, tiene una verdadera Escuela de rock en Mendoza. Por allí pasan cientos de pendejitos de 8 a 13 años que se inician con los instrumentos y después aparecen tocando con sus propias bandas. Y ahí empieza la pelea, la frustración, los muros que les levantan bolicheros y funcionarios. Muera el karaoke señores.

Santaolalla solo para las fotos y el vino propio
"Santaolalla percibió que no teníamos la voluntad de someternos a él". Goy Ogalde de Karamelo Santo, octubre de 2003. (Revista Rolling Stones).
Después aparece Santaolalla, y no hay funcionario que no intente una foto con el premiado por Hollywood. Y se ensayan globos de supuestas mega-productoras. ¿O no se acuerdan la cantidad de fotos que se sacó Santaolalla junto a la ex Ministra de Economía Laura Montero anunciando elefantes? ¿No recuerdan los premios de Cobos, o el título de “Doctor Honoris Causa” entregado por la UNCuyo? Uno de los mendocinos del año, ¿Santaolalla?, ¿mendocino, de qué año? Todo ello entre 2006 y 2007.

Estamos en 2009 y flotamos, sí flotamos era el verbo. ¿Y el proyecto de Gustavo Santaolalla que impulsaría una producción discográfica y cinematográfica en Mendoza? No me digan que fue solo para las fotos, no me digan que sirvió para que Santaolalla hiciera prensa para su emprendimiento vitivinícola y la ex ministra Montero para que sumara porotos para su diputación en el Congreso. No me digan eso porque…

Repasemos la cobertura por entonces del “operativo Santaolalla” en algunos medios:
http://www.lt24online.com.ar/2006news/12/22b.html
http://www.losandesinternet.com.ar/notas/2006/12/21/sociedad-217020.asp
http://www.prensa.mendoza.gov.ar/modules.php?name=News&file=article&sid=8143
http://www.earchivo.mendoza.gov.ar/todo.php?idnota=11260
http://edimpresa.diariouno.com.ar/2008/02/21/nota173372.html
http://portal.educ.ar/noticias/educacion-y-sociedad/la-uncuyo-entregara-el-doctor.php

Hubo músicos que desesperaban por llevarle su demo o disco a Santaolalla cuando andaba rondando por Mendoza en público “¿Quién te dice que se copa con lo nuestro y nos catapulta?” –imaginaban por entonces. Pero como aquí Gustavo tiene filtros, ya no los recibe el propio productor, sino sus músicos empleados locales, socios en el verdadero y único interés de Gustavo Santaolalla en Mendoza: hacer su propio vino, en su finca de 15 hectáreas en Lulunta, y agregarle valor con el legítimo barniz, bien ganado en los Grammy. En fin, proyectar la exportación de su vino boutique. Si hasta lo eligieron embajador del vino los mismos bodegueros:
http://www.mdzol.com/mdz/nota/32256

Con otro modelo de Estado, otra política cultural
¿Porqué no pensar en otra política cultural respecto de la música local? Hasta aquí, años tras año, dependiendo de los presupuestos municipales y del área de cultura de gobierno, se realizan más o menos festivales de rock. Solo en ellos los grupos musicales pueden caranchar algunos mangos, y pocos grupos pueden entrar en la grilla de los elegidos para acceder a tales eventos. Según la investigación de la periodista Gema Gallardo, en la edición de Diario UNO del domingo 18 de enero, las cifras escuálidas que percibe un grupo por tocar en el Mendorock contrastan marcadamente con las que percibe un artista foráneo por participar en los festivales municipales folclóricos.

Un “Chaqueño” Palavecino que percibe 60 lucas por un show, que repetirá en varios espectáculos en distintos municipios del pago y del país, es considerado un artista popular. ¿Por qué? Porque llega a un público masivo y convoca multitudes vestido de gaucho, traje del que se desembarazará luego, para subirse a su Hummer de dudoso origen, esos que corrieron en el Dakar. Mirá la siguiente nota donde lo imputan:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1051037

El popular chaqueño, que ocupó tierras de aborígenes tiene lo suyo, y ¡guay! si le contás las costillas. Leé lo que le pasó al periodista que hizo una investigación sobre sus campitos:
http://www.salta21.com/spip.php?article260
http://buscador.lavoz.com.ar/2005/0603/sociedad/nota332184_1.htm

Un músico millonario considerado popular. Del otro lado, un grupo de rock “consagrado” de Mendoza (Chancho Va o Parió la choca) cobra 800 pesos por actuar en el Mendorock. ¿Por qué? Porque no convocan multitudes y no son considerados populares. Siguiendo la lógica, ¿músicos pobres que hacen música antipopular?
Legisladores, ¿para cuándo una ley que regule este despropósito? ¡Es la industria muchachos, así es la industria!

MDZ Online, 21 – 01 – 09

La Quinta Pata

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