viernes, 27 de febrero de 2009

Colombia: el POLO que muchos sueñan

Polo Democrático Alternativo

Todos tenemos derecho a tener un sueño, a imaginarnos una utopía y a luchar por ella. Hay quienes han pretendido que, estigmatizándonos es el camino más fácil para silenciarnos. Somos parte de esa Colombia olvidada por las instituciones, olvidada por la democracia, pero sobre todo, somos parte de esa Colombia maltratada y herida, masacrada por el terrorismo de Estado, sólo por pensar distinto.

Ante esta evidencia, no empeñamos nuestra palabra, no somos periodistas pre-pagados, no somos camaleones políticos, o áulicos de nadie. Y si no nos ha silenciado el Terrorismo de Estado muchos menos nos va silenciar la seudo izquierda, la oportunista, aquella que agazapada en su ego divide y siembra cizaña para evitar la construcción de un proyecto unitario que sea alternativa de poder para realizar los cambios que Colombia necesita.

Hay una izquierda en Colombia que ha renunciado a la construcción de una sociedad democrática, con justicia social, donde cada ciudadano pueda vivir dignamente. Esa supuesta izquierda le apuesta al continuismo, al capitalismo con rostro humano, al maquillaje de la lucha de clases, a la ciudadanía de papel y a la democracia de opereta y oropel. Esa izquierda mimada por Semana, por Cambio y por todos los medios oficiales, que sin ninguna perspectiva político-ideológica permite que la oligarquía colombiana y sus medios masivos le impongan la agenda política y sobre todo su pánfilo discurso. Esta izquierda ignora que su ego, comienza a tener forma corpórea en el discurso de la oligarquía colombiana, finalizando por utilizar los medios oficiales de la oligarquía para dar una discusión que puede darse en las instancias democráticas definidas por el polo.

La bajeza de esta seudo izquierda se nota en la dinámica optada, no va a discutir a las instancias que el POLO ha definido democráticamente, pero abre la discusión desde las trincheras del Tiempo, Semana y otros. Esta seudo izquierda hipotecó su pensamiento y vendió su alma al diablo. Quién explica, por ejemplo que un hombre como Argelino Garzón – representante de esta seudo izquierda – termine siendo embajador de la seguridad democrática en la misión permanente de Naciones Unidas en Ginebra. Su rol, invitar a comer y tomar vino a cuanto sindicalista colombiano viene a denunciar los atropellos del gobierno colombiano. Así terminan, comiendo las migajas del poder e hipotecando su conciencia.
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Ese tipo de izquierda, no está comprometida con los cambios que el país necesita. Es más, ese espécimen político, le apuesta a la división y al reformismo. Siendo sensatos, a que mente, por muy mundana que sea, se le puede ocurrir que para ser alternativa de poder, el polo debe unirse con el neoliberal Cesar Gaviria, padre de – por si no se tiene memoria histórica – de todas las privatizaciones del país, que ahora nos tienen sumidos en esta crisis social profunda.

La izquierda que queremos y que se puede generar desde el POLO es una izquierda sin complejos frente a la arrogancia de la oligarquía colombiana. Y sin complejos, significa en buen castellano, que se siente capaz y que es capaz de sacar un proyecto unitario, para ser alternativa de poder, y ser alternativa de poder significa presentarle a la sociedad colombiana en su conjunto un programa de gobierno coherente, que le apuesta a solución política al conflicto y a la construcción de una verdadera democracia. Elementos para eso hay muchos. Colombia es uno de los países del mundo más diagnosticado y analizado; ideas para eso sobran, lo que ha faltado es voluntad política.

De allí la responsabilidad que les compete a los más de 1.500 delegados del Polo que en el congreso definirá la hoja de ruta del POLO como alternativa de poder. Esos hombres y mujeres elegidos para esa responsabilidad, deben sobreponerse a los intereses grupistas, vanguardistas y a otras enfermedades crónicas que nos afectan como izquierda para pensar que, este mierdero de país y de sociedad que tenemos no puede, bajo ningún punto de vista ser la herencia que les dejaremos a las generaciones futuras.

Debemos demostrar que contrario a la generación de los Buendía, nosotros si tenemos una segunda oportunidad sobre la tierra.

ANNCOL, 26 – 02 – 09

La Quinta Pata

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