domingo, 24 de mayo de 2009

Viaje al 2011: la oposición al gobierno ¿los medios al poder?

¿los medios al poder?

Marcelo Padilla

¿Cuántos favores le debe la oposición a los medios?, Si llega al gobierno, luego de acampar por varios años en programas de TV, ¿Quedará presa de ellos?, ¿Qué tipo de autonomía tiene hoy un periodista para decir lo que piensa “realmente”?, ¿Existe un “saber” para el gran público mediático?

Es una lógica que va más allá de la ideología de turno imperante. No se trata sólo de acusar a un tipo de prensa en particular, hoy bastante homogénea, como nunca antes. Quiero ser claro en esto. La lógica periodística de manual, procura ofrecer información “imparcial”. Pero ello es “casi imposible”. Quienes escribimos en un medio, somos conscientes del target de lectores, el perfil tipo, la media. Por supuesto que existe la diversidad; pero es innegable que, de acuerdo a las herramientas estadísticas que provee la ciencia, el promedio o la media, es un producto científico a tener en cuenta.

He leído notas críticas al gobierno de Kirchner y de Cristina en el propio diario Pagina 12. Sin embargo, el mismo, siempre será rotulado de oficialista. Ahora, resulta imposible encontrar en Clarín o La Nación, en diario Perfil, y aún en Crítica, alguna nota ponderando logros del gobierno nacional. Pregunto, entonces: ¿No existe ningún logro del gobierno nacional desde el 2003 a la fecha?

Me ha tocado en más de una oportunidad charlar en alguna comida con periodistas que reconocen, “por lo bajo”, muchos de los logros obtenidos en el periodo de referencia. Y lo que resulta curioso es encontrar al día siguiente, notas que destrozan en bloque todas las acciones de gobierno. Es más, periodistas que supieron hacer política antes de ejercer el periodismo, hablan de la política como si hablaran del dengue o del chacal.

¿Qué tipo de autonomía tiene hoy un periodista para decir lo que piensa “realmente” y no lo que “debe pensar” para el gran público mediático? ¿No es acaso una discusión que debiera darse en el seno del periodismo nacional, aunque más no sea, por fuera de sus patrones ocasionales?; porque sin reflexión colectiva del propio sector que informa y opina, el producto, siempre será el caminito de hormiga individual para acceder a mejores puestos en los medios de acuerdo al director de turno. Esto sucede aquí en Mendoza y en todos los medios del país. No digo nada nuevo.
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Cuando el sociólogo francés Pierre Bourdieu (1930-2002) publicó “sobre la televisión” (1996), comenzaron a sonar las sirenas de la gran prensa francesa, tildando la obra como “el libro rojo del periodismo”. Lo cierto es que allí, el francés de los pirineos planteó una serie de mecanismos a los que son sometidos los periodistas en base a la lógica no solo comercial del medio sino a la lógica constructora de la noticia, a la escasísima “independencia relativa” del periodista en el “campo del periodismo”. En pos del libremercado y de una supuesta prensa independiente, no atada a intereses de ningún tipo, que exhibe fines de nobleza ética sin más, “objetiva”, el periodismo se ha constituido en unos de los mecanismos de violencia simbólica de mayor impacto por estos años.

El “campo” del periodismo
Cuando hablamos de “campo” (término desarrollado por el francés Pierre Bourdieu) nos referimos a esa trama de actores e instituciones que participan de un juego particular, de un interés específico, de una lógica normatizada. En el mismo, se desarrollan “formas de relación” entre los mismos grupos de actores e instituciones, que determinan, por el mismo juego de esas relaciones, una correlación de fuerzas favorable en algunos momentos de la historia a un determinado sector sobre el otro. En el juego democrático, estas relaciones varían con el paso del tiempo, por determinaciones condicionantes macro que se imponen en esa lógica del juego y que se traducen al mismo, con los códigos del campo en cuestión. Esto es muy aplicable al periodismo y a los periodistas.

En primer lugar, el periodista trabaja para una empresa, la cual tiene intereses concretos lucrativos (legítimos por cierto) e intenta competir con los otros medios (empresas) con un estilo periodístico diferencial. De allí que existan medios gráficos tan disímiles desde sus posiciones editoriales, y de tratamiento de las noticias, por caso: Pagina 12, Perfil, Clarín, La Nación, entre otros.

Pero al interior de los medios, los periodistas, forman una fracción, un sector, que tiene sus propios códigos, construidos en el tiempo, pero también móviles en el tiempo. Tomar una “posición” sobre una noticia, en definitiva “construir la noticia”, ya implica toda una serie de mecanismos de valoraciones y decisiones que se filtran en la nota escrita o audiovisual. Una noticia “es una toma de posición sobre la realidad”, repito, caótica y desordenada, que el periodista “ordena”, “clasifica”, desde algún lugar, desde algún interés particular o grupal. La extrema adjetivación y uso de metáforas que hoy invaden la letra del periodismo constituyen un posicionamiento, un determinado tipo de “mirada” sobre la realidad social.

De alguna manera, el periodismo ejerce un tipo específico de dominación simbólica en el orden de las clasificaciones del mundo social y cultural. Por ello, como en todo campo, en el campo del periodismo se libran luchas (ideológicas) subyacentes o explícitas, sobre cómo informar, qué informar, desde dónde informar. Si bien esto no constituye una novedad, sí puede contribuir a explicitar los mecanismos de producción de la mirada, para manejarlos mejor y con mayor autonomía, y, sobre todo, para que las audiencias y lectores, tengan mayores elementos críticos a su alcance y puedan resignificar la recepción de las noticias, ponerlas en contexto e historizar los fenómenos. En definitiva, tomar distancia y posición.

MDZ Online, 24 – 05 – 09

La Quinta Pata

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