domingo, 25 de enero de 2015

Volviendo

Rolando Lazarte

Un tiempo sin estar en contacto con los lectores y las lectoras, puede ser una ocasión propicia para una especie de balance. Un balance provisorio, sin duda, pero necesario. Una evaluación. Un volver la mirada hacia adentro, y ver qué es lo que veo. Muchas cosas ocurren en nuestra vida, y no siempre nos permitimos el tiempo necesario para dirigir la mirada hacia nuestros propios pasos.

Mirar hacia adentro. Tratar de ver lo que veo cuando miro hacia adentro de mí mismo. Ver las imágenes que forman mi mundo interior. Ver lo que he caminado hasta aquí, a lo largo de mi vida. Ver en perspectiva, lo que ha sido mi vivir hasta este momento. Ver las imágenes de mi mundo interior. Para esto es necesaria una detención. Parar. Una noche de insomnio puede ser una ocasión propicia. Parar. Detenerse.

No es que haya algo malo con la actividad, no, en absoluto. La actividad es necesaria. Pero también puede ser conveniente detenerse y mirar hacia adentro. Es lo que estoy tratando de hacer ahora. Aprovechar el silencio de la noche o de la madrugada, para este refluir. Este reflujo. Este mirar los pasos que me trajeron hasta aquí. Entonces veo una continuidad, aún en medio de las rupturas, el exilio.

Un distanciamiento puede ser una posibilidad para ver mejor las cosas. Mirar lo que han sido todos estos años e tratar de encontrar mi lugar en el mundo a través de los escritos. Todos estos años de tratar, de diversas maneras, de encontrar un espacio en el que pueda ser yo. Un yo que no se concibe sin el tú, sin el vos, sin el nosotros. Un yo que no se concibe ni se conoce a no ser en comunidad, comunalmente, socialmente, colectivamente.

Escribir fue un recurso para ir encontrándome, en un momento en el que me sentía bastante perdido. Fui estableciendo unos puntos de observación de mí mismo. Mi historia, mi familia, mis valores. Los sueños que me animan. Esto me fue trayendo. El escribir me fue trayendo. Recuerdo como si fuera ahora mismo, lo que fui sintiendo a lo largo de estos ya casi 15 años de escribir continuamente.

Escribir como quien está queriendo saber si hay alguien del otro lado, quién está allí. Descubrí que hay alguien allí, sí. Y junto con esos y esas que están allí, está este que está aquí. Se fue construyendo una comunidad que era y es real. Se fueron estableciendo puentes. Se fueron abriendo puertas, ventanas. Se fueron creando lazos, y se siguen creando lazos.

Lazos positivos. Lazos constructivos. Vínculos solidarios. Reconocimiento. Por eso sigo escribiendo, para ver lo que hay adentro mío y lo que hay afuera. Se va creando una posibilidad. Se va construyendo un espacio. Uno se va despegando de rutinas, vamos deshaciéndonos de lo que habíamos admitido como nuestro y no lo era. Vamos teniéndonos de vuelta.

La Quinta Pata

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