domingo, 15 de marzo de 2015

Los libros, la bachata e internet

Eduardo Paganini

Cuando el reclamo público por un defecto de responsabilidad social resulta tan obvio al contrastarlo con la realidad misma, parecería que las opiniones y el debate se acercan más a la pólvora para chimangos que a una opción concretable. Cinco millones de dólares (aunque en voz baja se habla de mayores erogaciones) se han destinado desde el erario público (también dicen que con ayuda privada) para financiar un espectáculo que puede ser maravilloso y extraordinario, pero que choca con otros gastos que deberían hacerse con mayor sentido de perdurabilidad y beneficio.

En la semana, atravesé las distancias y recurrí a la Biblioteca Pública General San Martín de la ciudad de Mendoza, que depende del Ministerio de Cultura de la Provincia. Iba con decidida búsqueda bibliográfica y me encontré con voluntad y predisposición muy diligentes y atentas. Las personas que debieron atenderme respondieron a mis demandas no solo con responsabilidad, sino que además se explayaron con un verdadero espíritu de aporte y colaboración. Además la iluminación, la amplitud de sus salas, el complemento de obras de arte allí expuestas y la perfecta higiene se transformaron en un valioso plus para la satisfacción integral de la tarea necesaria.

Pero, lamentablemente pronto descubrí que, cuando estuviere lejos de su seno, no iba a ser posible que efectuara consultas de referencias bibliográficas por internet ya que la Biblioteca General San Martín no posee un catálogo de consulta digital de libre acceso. Es más, no hay, no existe una página exclusiva que dé cuenta del fondo documental, servicios y actividades que allí se desarrollan. Solamente hay una pestaña doble en la página del Ministerio de Cultura (http://cultura.mendoza.gov.ar/) donde menciona su historia, las características que reúne la institución, sus horarios y la vital importancia que posee para los mendocinos todos, pero tristemente ninguna posibilidad de alcanzar al lector distante, por lo menos, información básica vinculada con la esencia y virtud de una biblioteca: su material en libros, revistas y documentos.

Merced al avance y consolidación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación muchas instituciones —no solo las culturales— aprovechan esas herramientas digitales que economizan esfuerzos y recursos. En efecto, la alternativa de conocer la existencia y la localización sobre tal o cual material implica una cadena de gestiones ahorradas —no solo para el requirente sino también para la institución demandada— que conllevan ahorro de recursos, tiempo y energía laboral, dato que lamentablemente con mucha frecuencia al funcionario miope se le escapa.

Muchas son las bibliotecas que han instalado ya en la red de sistemas informáticos páginas web donde es posible consultar fichas y catálogos; e inclusive las hay ofreciendo el material digitalizado, esto es, el acceso directo al texto o imagen requeridos para poder ser leído, visto en la propia pantalla, esté el lector en cualquier punto del planeta. Sin ir más lejos y para citar solamente algunos ejemplos, en nuestra provincia disponemos de la útil página ofrecida por la Universidad Nacional de Cuyo (http://bdigital.uncu.edu.ar/), quienes trabajan en educación suelen frecuentar la página ofrecida por la Biblioteca Nacional del Maestro (http://www.bnm.me.gov.ar/e-recursos/). Podría discutirse esta exposición, recurriendo al argumento de que ello es posible porque los ejemplos mencionados tienen niveles y/o presupuestos de mayor magnitud, pero la realidad muestra la digitalización de los catálogos en instituciones del mismo nivel provincial (Salta que reúne en una página el fondo de sus bibliotecas: http://biblioprovincial.no-ip.biz/catalogo/opac_css/); de nivel municipal (en Rosario la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez: http://www.biblioargentina.gob.ar/buscador/index.html), inclusive las bibliotecas públicas que dependen de comisiones de padres, vecinos, centros culturales y son nucleadas por la CONABIP[i], que si bien gozan de esa cobertura desde la misma entidad ofrecen páginas con posibilidad de interacción (p. ej. La Biblioteca Popular de Paranáhttp://www.bibliotecaparana.org.ar/ — o la Biblioteca Popular Bica de Santa Fehttp://www.bibliotecabica.org.ar/—).

El defecto estructural que aquí denunciamos no es una queja sobre un tema coyuntural y que podría implicar un descuido o una negligencia de algún responsable temporario como nuestros funcionarios políticos. Es mucho más grave porque no es el resultado de un accidente, una fatalidad, un imponderable, que suelen ser los mejores abogados en los alegatos culposos, sino que es una omisión prolongada y silenciosa, una señal del abandono y la negligencia, una prueba de la impertinencia y la ligereza que durante años y a través de diferentes gestiones de colores distintos y variados se ha mantenido de modo irresoluto.

No es meramente anecdótico que la primera imagen que aparece en la página web del Ministerio de Cultura sea la del cantante Romeo Santos.[ii]

[i] “La Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) es el organismo dependiente del Ministerio de Cultura de la Nación que fomenta el fortalecimiento de las bibliotecas populares en tanto organizaciones de la sociedad civil e impulsa su valoración pública como espacios físicos y sociales relevantes para el desarrollo comunitario y la construcción de ciudadanía. Su función es orientar y ejecutar la política gubernamental, a través de un modelo de gestión asociado que favorezca la consolidación del carácter autónomo de este movimiento social único conformado por casi 2 000 bibliotecas y 30 000 voluntarios que, a lo largo y a lo ancho del país, despliegan sus acciones desde el año 1870.” En http://www.conabip.gob.ar/

[ii] Para mayor información: http://www.cadena3.com/contenido/2015/02/27/142011.asp

La Quinta Pata

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