lunes, 12 de mayo de 2008

Oficio del ausente

Armando Tejada Gómez

Yo ya no tengo sitio.
Lentamente el paisaje
se ha ido diluyendo
como la niebla, como
el color en otoño
y por esos olvidos
no sé si voy o vuelvo,
si estuve aquí ya antes
con ríos melancólicos
o entrando a los valles
o saliendo del sueño
Leer todo el artículo - CerrarTodo es mío y lejano.
Cuando llego estoy lejos.
Soy de ninguna parte
porque a mí la distancia
me nutre como una
población de silencios.
Yo sé que no me queda
residencia posible,
que soy el que ha partido
en dirección del viento
y si acaso volviera
a mi sitio de ausencia,
dañaría la última
porción de la ternura:
esa muerte sin lágrimas
de los dulces recuerdos.

Yo ya no tengo sitio
con madres y nogales.
Mi niñez es un río
que ayer pasó y no ha vuelto.
A veces me detengo
en los atardeceres
y el olvido me mira
por los ojos de un perro.
Entonces sé que nadie
me aguarda tras las puertas
y que, en alguna mesa,
retiran mis cubiertos.

La buena gente cierra
con tres llaves la noche
y la ceniza baja
los párpados al fuego
Solo yo sigo andando
el mapa de mi exilio,
galopando un sonido
que perturba los sueños.

- Quién anda ahí, preguntan
los dueños de la vida,
pero cuando se asoman
solo ven el invierno.
Luego vuelven el rostro
hacia el amor y dicen:
- Es el viento, mujer,
Ese maldito viento …

Armando Tejada GómezArmando Tejada Gómez nace en Mendoza, en 1929 y viene a la literatura desde la experiencia directa de la vida en el seno del pueblo. Limpiabotas y vendedor de periódicos en su niñez; bracero en su juventud; participante en las luchas obreras; adolescente pobre y, por ello, sin otro incentivo para la instrucción que la avidez autodidacta, fue conquistando desde este terreno un estilo que, sin estorbar la solidez de los elementos cultos incorporados, mantiene su fidelidad esencial a la otra fuente que lo nutre: la tradición de la copla cantada, recibida de los payadores populares en los boliches que frecuentó desde su infancia, y fijada a partir de la experiencia juvenil de la lectura del Martín Fierro. En su obra se destacan: Pachamama (1955); Tonadas de la piel (1956); Antología de Juan (1958), Los compadres del horizonte (1963); Ahí va Lucas Romero (1963) y Tonadas para usar (1967). Fallece en Buenos Aires en 1992.
“Oficio del ausente” apareció en Canto popular de las comidas, Editorial Boedo, Buenos Aires, 1974.

La Quinta Pata

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