Humberto Tumini
El Comunicado emitido el 18 de septiembre por el Club de París respecto del pago anunciado por el gobierno argentino es inequívoco: debemos pagarles absolutamente todo lo que ellos demandan, deuda vencida, por vencer, punitorios y adicionales. Agregan además otra exigencia: que debemos reabrir el canje de la deuda y pagarles a los "holdouts"; es decir, a los que no aceptaron entrar en aquel en su momento. Pocas dudas caben de las intenciones de los gobiernos integrantes de dicho Club, de exigirnos sumisión y que afectemos en su favor los intereses del país en un momento muy complicado por la enorme crisis financiera.
Dijimos nosotros en su momento -cuando señalamos que no compartíamos la decisión de pagar toda esta deuda junta- que no había que "debilitar la posición de las reservas, porque el contexto económico mundial es claramente negativo, y en lo interno afrontamos problemas que requieren tener las espaldas bien cubiertas en lo macroeconómico, y recursos para cubrir necesidades que van desde inversión productiva, a salud, educación, etc.". Las tres semanas que pasaron desde entonces hasta hoy ratificaron esto que expresamos, crisis internacional mediante. Es mas, el propio gobierno nacional informa hoy que buscará aumentar el superávit fiscal de este año y el que viene, para prevenirse de posibles sacudones provenientes del contexto económico mundial.
¿Cuál es la razón entonces para pagar toda la deuda al Club de París junta, mas aun con las exigencias que nos hacen los gobiernos miembros del mismo? Es un error. Aunque haya que soportar un precio político, e incluso económico por ello, hay que dar marcha atrás con la decisión y renegociar con firmeza dicha deuda a mediano y largo plazo. No hay que debilitar nuestras reservas destinando una enorme suma de capital acumulado con enorme sacrificio, para que en definitiva vaya a parar al agujero negro de la timba financiera internacional.
Movimiento Libres del Sur, 19 – 09 – 08

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