viernes, 27 de febrero de 2009

Los protegen del trabajo infantil en las fincas

Trabajo infantil

Julio Luzuriaga

Tunuyán. Sesenta chicos de 9 meses a 13 años conviven 12 horas por día en una guardería. Son hijos de agricultores.

El modelo de una guardería recreativa para hijos de trabajadores rurales que funciona en el distrito Villa Seca de este departamento será imitado a nivel nacional para combatir el trabajo infantil y brindar contención y oportunidades. Unos 60 menores asisten a este espacio donde se alimentan, aprenden y se relacionan entre sí. Ayer en Tupungato finalizó la cuarta edición del programa Educar en Vendimia.

“Es la primera vez que estamos en Argentina con mi familia. Me gusta mucho, es muy distinto al lugar de donde vengo. Mis papás trabajan en una finca, acá cerca, cosechando y yo con mi hermanito menor venimos temprano a la escuela: hacemos muchas cosas y jugamos con otros chicos”, contó Roli Azurduy, un niño de 11 años oriundo de Sucre, la capital de Chuquisaca, al sur de Bolivia.

Roli, confeso hincha de River Plate, es uno de los chicos de entre 9 meses y 13 años que a diario asisten a la escuela Nº119 Ejército de los Andes, de Villa Seca.

Allí funciona desde el 26 de enero una guardería para hijos de trabajadores rurales, que es un centro recreativo donde se contienen las necesidades básicas de los menores. “No extraño mi casa, aquí la paso muy bien y me divierto mucho: hay muchas cosas para hacer”, relató Roli.

“En Bolivia voy a la escuela, ya estoy en cuarto grado pero vinimos a Argentina porque hay trabajo para mis padres. Viajamos en colectivo”, apuntó el niño. “Con mi hermanito llegamos a la escuela todos los días a las 8. Lo que más me gusta es jugar con los otros chicos, ya somos amigos. La comida es muy rica. Las maestras y celadoras nos tratan muy bien: me siento bien aquí”, confesó Roli, antes de salir corriendo a ocupar su lugar en la mesa donde lo esperaban unas milanesas acompañadas con puré, pan y jugo, además de sus amigos, quienes ya le habían reservado su lugar a su lado.

Contenidos y seguros
En ese espacio, que abre sus puertas de lunes a viernes de 7 a 19, además de estar cuidados, los niños y niñas reciben tres comidas diarias y realizan distintas actividades educativas, recreativas, artísticas y culturales, mientras sus padres se ganan el sustento diario bajo el intenso sol del Valle de Uco levantando las cosechas.

En dos turnos, cinco docentes y tres celadoras trabajan cuidando y educando a los menores.

Esta iniciativa apunta fundamentalmente a terminar con el trabajo infantil en las fincas de esta zona valletana.

También se busca poner fin al riesgo de accidentes, en algunos casos fatales, que tienen como víctimas a pequeños que son llevados a las fincas por sus padres, dado que no disponen de un lugar ni los medios económicos necesarios para dejarlos seguros mientras ellos trabajan la tierra.

Diario Uno, 27 – 02 – 09

La Quinta Pata

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