Copiapó. Los riesgos de la explotación minera de regiones áridas y semiáridas. Se suma a ello que el déficit de lluvias en la zona llega al 100% y existe una preocupante baja en los niveles de las aguas subterráneas. Un informe sostiene que con los consumos actuales el líquido se acaba en 2012. Para colmo nuevos proyectos mineros constituyen verdaderas amenazas a la sustentabilidad de las cuencas del Huasco y el Copiapó y, por ende, a la subsistencia de la actividad agrícola regional. El auge de la minería y la escasez de agua han creado un mercado del vital elemento.
La carestía ha llevado a que se paguen sumas astronómicas por el recurso y ha activado un bullente mercado de derechos de agua. También a que peleas judiciales pongan en riesgo el agua potable de Iquique y a que la Región de Atacama corra el riesgo de quedar sin suministro en cuatro años.
En cuatro años más Copiapó se quedaría sin agua. Ni las empresas mineras ni los agricultores contarían con el líquido necesario para sacar mineral o cultivar la tierra. Ese es el caso más extremo de la guerra del agua que se vive en el norte del país y que enfrenta a las empresas entre sí, en una conflagración que ya está en la esfera penal y que ha puesto en riesgo el suministro de agua potable de varias ciudades nortinas.
Aunque la escasez de agua es un problema nacional, en Atacama está su epicentro. Un informe de la firma con base en Canadá Golder Associates, pedido por las empresas de la Región de Atacama agrupadas en Corproa, indica que si se sigue consumiendo el vital elemento al mismo nivel de ahora, el líquido se acaba de aquí al 2012. La entidad sostiene que para poder disponer de agua, las empresas, agricultores y personas deberían consumir menos agua ahora, una misión imposible en una región que tiene en vista cinco proyectos mineros – Caserones, Cerro Casale y El Pachón en Copiapó y El Morro y Pascua Lama en el valle del Huasco – por más de US$ 8.500 millones.
Esta crisis se debe a varios factores. Hace 12 años hubo un sobreotorgamiento de derechos de agua, cuya principal consecuencia fue que “hoy se usa más agua de la que el río Copiapó puede recargar, por lo que poco a poco este acuífero se va secando”, dice un profesional del área minera. A ello se suma que la zona está afectada por la sequía: hoy el déficit de lluvias en la zona llega al 100% y se vislumbra una preocupante baja en los niveles de las aguas subterráneas, informa la Dirección General de Aguas (DGA).
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La carestía ha llevado a que se paguen sumas astronómicas por el recurso y ha activado un bullente mercado de derechos de agua. También a que peleas judiciales pongan en riesgo el agua potable de Iquique y a que la Región de Atacama corra el riesgo de quedar sin suministro en cuatro años.
En cuatro años más Copiapó se quedaría sin agua. Ni las empresas mineras ni los agricultores contarían con el líquido necesario para sacar mineral o cultivar la tierra. Ese es el caso más extremo de la guerra del agua que se vive en el norte del país y que enfrenta a las empresas entre sí, en una conflagración que ya está en la esfera penal y que ha puesto en riesgo el suministro de agua potable de varias ciudades nortinas.
Aunque la escasez de agua es un problema nacional, en Atacama está su epicentro. Un informe de la firma con base en Canadá Golder Associates, pedido por las empresas de la Región de Atacama agrupadas en Corproa, indica que si se sigue consumiendo el vital elemento al mismo nivel de ahora, el líquido se acaba de aquí al 2012. La entidad sostiene que para poder disponer de agua, las empresas, agricultores y personas deberían consumir menos agua ahora, una misión imposible en una región que tiene en vista cinco proyectos mineros – Caserones, Cerro Casale y El Pachón en Copiapó y El Morro y Pascua Lama en el valle del Huasco – por más de US$ 8.500 millones.
Esta crisis se debe a varios factores. Hace 12 años hubo un sobreotorgamiento de derechos de agua, cuya principal consecuencia fue que “hoy se usa más agua de la que el río Copiapó puede recargar, por lo que poco a poco este acuífero se va secando”, dice un profesional del área minera. A ello se suma que la zona está afectada por la sequía: hoy el déficit de lluvias en la zona llega al 100% y se vislumbra una preocupante baja en los niveles de las aguas subterráneas, informa la Dirección General de Aguas (DGA).
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