domingo, 19 de septiembre de 2010

Sueña una vez más Salvador Allende

Por Vicente Zito Lema

Si las manos de la abuela no tuvieran
esa mala enfermedad que las tiembla
por cierto cumpliría las reglas de su oficio
y haría un buen pan que tendría las formas
del rostro de Salvador
lo comeríamos en silencio cuando anochece
y así quedaría en nosotros mucha de la fuerza
del compañero asesinado
Tampoco cuesta imaginar que si la muerte al abuelo
no lo hubiera buscado
podaría sabiamente las ramas de la viña
para que otra vez su vino fuera una fiesta
lo pondría sobre la mesa
larga y de madera perfumada que resiste todo
como la patria de Salvador
la luna brillaría sobre la tierra
y el aire del patio sería el espeso aire
de las minas de cobre
por las que también luchaba
el compañero asesinado
El resto de nosotros no tiene buen oficio
las mujeres aman y sueñan
socorridas por la esperanza
arreglan la casa
o trabajan en inútiles oficinas
mi padre a su vez tiene los ojos azules
día a día más ausentes
y carga y descarga ese viejo revólver de
cowboy que nunca usó
Qué pueden ofrendar entonces
al compañero asesinado
más que una nueva tristeza o un brindis
de duelo en una vieja historia

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Y si hay un oficio para esta noche
francamente estéril / acaso macabro
es este de escribir / sobre el agua / en el viento
cuando las palabras son herramientas
que han perdido todo su conjuro
ya no calman al tigre ni detienen el veneno
y si digo Salvador Salvador no aparece
ni se para la sangre de su boca
ni mira una vez más los celestes
ni ayuda a crecer al árbol que amaba
y por más que grite miserables / asesinos
los miserables y asesinos
seguirán fusilando por la espalda
uno a uno
a los francotiradores de lo único posible
seguirán bombardeando las fábricas la minas
seguirán enlutando
paseando las perras del exterminio
por los barrios de Santiago y Valparaíso
Pero aún así las palabras
esta noche de duelo
son carne podrida
es necesario sacarlas
hasta quedar más desnudos que nunca
más en hueso todavía
la guerra es larga continúa
y nuestro es solo el balbuceo
estamos aprendiendo a hablar y a caminar
Ven Salvador
deja por un instante los silencios
danos tu mano que nunca será fría
y sueña una vez más con nosotros
en voz alta en alto cielo
Ha llegado el día de mañana
Ha llegado y para siempre.



Cortesía de Federico Mare, 12 – 09 – 10

La Quinta Pata

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