domingo, 7 de noviembre de 2010

El luto va terminando y se reanuda la lucha política y electoral

Emilio Marín

A más de diez días de la muerte de Néstor Kirchner, el luto se va disipando. La presidenta reanudó su actividad política y la oposición volverá a tirarle con munición de grueso calibre.

En algunos días más la presidenta dejará de vestir de negro. Y no es que el dolor interior vaya a desaparecer ni que un dejo de tristeza la abandone mágicamente. Lo que ha perdido el 27 de octubre es algo fundamental.

Pero la vida continúa, o como dicen los artistas (no los imbéciles como Mirtha Legrand), "el espectáculo debe continuar". "Néstor se fue de gira", dirían los músicos.

Cristina Fernández volvió al ruedo de la política, embargada por la pena y con su voz presta a quebrarse ante los recuerdos. Por lo demás, en sus decisiones políticas, su espíritu de ofensiva para sobrellevar la gestión y su talento de oradora, sigue siendo la misma de antes.

Así desembarcó en la fábrica Renault, de Córdoba, siguió con otro acto en el laboratorio Bagó de Buenos Aires y la Peugeot-Citroën, así como en actos de Mar del Plata y el sur bonaerense.

Se podrá discutir el contenido de sus discursos y planes. Por caso haberse ufanado de prestar 500 millones de pesos a las terminales para que no despidieran. No parece que esas empresas, todas extranjeras, debieran ser las destinatarias de los fondos de Anses; sus casas matrices estadounidenses, europeas y japonesas debían solventar ese mal momento. Sobre todo cuando era un bache en medio de un récord de fabricación y ventas en el país, como en 2008 y vuelve a pasar en 2010, cuando se superarán las 630.000 unidades.
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En un modelo nacional y popular la ayuda crediticia y subsidios del Estado debieran orientarse hacia las fábricas recuperadas, las cooperativas, las Pymes y demás empresas nacionales. No a los monopolios.

De todas maneras el proyecto kirchnerista es así. Tómelo o déjelo. Dice que está nutrido por la alianza entre el empresariado, sin distinguir colores ni tamaños en esa variada fauna; los trabajadores, con preferencia en los nucleados en la CGT de Hugo Moyano, y el gobierno del Frente para la Victoria.

Y si de números se trata, desde la oposición conservadora inútil y fraccionada en tantas capillas, no se le contrapone una alternativa que le haga mella. Cristina dice que se fabricó esa cantidad de vehículos y para el "Grupo A" y medios afines se trata del viento de cola. Ella pronostica una cosecha cercana a los 100 millones de toneladas y es otra vez el viento de cola. Hace propaganda de los 52.000 millones de dólares de reservas en el BCRA y es el mismo viento. Avisa que el desempleo cayó más de dos puntos respecto al mismo trimestre del año anterior y es el susodicho. ¿Qué le pasa a las colas del "Grupo A" que el viento las esquiva tanto?

Lo cierto es que los sondeos de opinión son coincidentes en que hoy CFK ganaría en primera vuelta los comicios de 2011. Falta mucho, dicen los inventores del viento.

Más que primera minoría
La mejora en la performance electoral se debería al "efecto muerte de Kirchner". Ese fallecimiento habría insuflado importante imagen positiva a su mujer. O se trata de un nuevo caso del Cid Campeador montado en Babieca, que gana batallas siendo cadáver, o bien una buena parte de la población tiene una lectura favorable a medidas sociales y democráticas adoptadas por el fallecido entre 2003 y 2007, y continuadas por la presidenta.

En cualquier caso, querría decir que el gobierno puede atesorar una serie de decisiones en el sentido correcto, según la valoración de una mayoría de los entrevistados. Si tanta gente lloró al muerto es que algunas cosas buenas le reconoció haber hecho.

El único de los socios del "Grupo A" que estuvo cerca de un razonamiento como aquel fue Felipe Solá. Del resto mejor no hablar. Lo mismo se puede decir de los comunicadores de los monopolios, divididos en dos corrientes. Una sostiene que Cristina es más ideológica y principista que su marido, por lo que solo cabe esperar una radicalización izquierdista de su administración. Y la otra se hace ilusiones en que ella está más débil y no es tan "irracional" ni confrontativa como Néstor, por lo que puede escuchar sugerencias de Daniel Scioli y Julio de Vido, dos amables componedores con el mundo empresarial y la oposición.

Este cronista cree, en cambio, que la presidenta seguirá gobernando como hasta ahora, mezclando una de cal y otra de arena. Puede que esté repasando los números de la caja para conceder otro aumento a los jubilados, que mitigue el costo de su veto al irresponsable 82 por ciento votado por el Congreso. Y a la vez no debería sorprender que mande al freezer el proyecto de ley Recalde para la distribución del 10 por ciento de las ganancias empresarias.

El sorpresivo diálogo de Moyano con Héctor Méndez y la cúpula angurrienta de la UIA podría ser una señal de que lo pergeñado por Recalde no se tratará en 2010. En pocos días se sabrá si ese es el lastimoso destino de la buena iniciativa, o si vuelve al centro de la discusión política y parlamentaria.

Avanzar por la misma ruta que venía antes del 27 de octubre, sin giros a la izquierda ni a la derecha, se desprende también de la buena noticia que significó para el Ejecutivo el despacho de mayoría en Diputados para su proyecto de Presupuesto Nacional 2011. Hasta ahora la oposición mostraba los colmillos, como si Cristina Fernández no fuera a tener un presupuesto aprobado y se repitiera lo que le pasó a Bill Clinton un año.

Esta semana se vio que las divisiones del Grupo A y algunas alianzas del kirchnerismo con la difusa centroizquierda permitieron sumar las firmas para tener mayoría en la comisión que preside Gustavo Marconato. Los otros bloques firmaron sus iniciativas, olvidando que el kirchnerismo es más que la primera minoría. Según la derecha, el oficialismo oculta en los pliegos del presupuesto unos 40.000 millones de pesos que querría utilizar con sentido electoral. ¿Ni así se unieron? ¿Serán así de suicidas en octubre de 2011?

Proa a Corea, del Sur
Entusiasmados como están por el auge del kirchnerismo tras la muerte del ex presidente, los operadores del gobierno se plantean objetivos importantes como la reelección de Cristina. Lo digan, como Héctor Timerman y Nilda Garré, o no lo digan por ahora como Aníbal Fernández y Daniel Scioli.

Esas opiniones son válidas, aunque suenan más oportunas políticamente las de aquellos que dicen es prematuro discutir de candidaturas. Lo que en cambio parecen exageradas son las opiniones de la base kirchnerista, muy motivada y con muchísima militancia juvenil, que elevan a su jefe fallecido a la categoría casi del general José de San Martín y Juan Domingo Perón.

Que tuvo muchos méritos, no hay dudas. Que sea un prócer de la Patria, parece una expresión de deseos de quienes hacen un análisis unilateral y sobredimensionan la columna del Haber. Un solo dato para recuperar la objetividad: de 68 contratos de privatizaciones firmados por el menemismo, Kirchner anuló unos pocos (Correo, Aguas, etc.) y su esposa completó una media docena (Aerolíneas, Lockheed y fondos previsionales). Las más rentables siguieron siendo privadas: petróleo, gas, energía, bancos provinciales, ferrocarriles, aguas provinciales, rutas nacionales, etcétera.

Lo anterior puede ser necesario para encontrar un punto más acorde a la historia real que a la que gusta a muchos de sus observadores y comentaristas. Pero no debe ser visto como intento de menoscabar la memoria del patagónico ni de quitar méritos a la obra de la actual presidenta.

Por ejemplo, los miembros del tribunal de la causa ESMA, abogados querellantes y defensores entrarán mañana al arzobispado de Buenos Aires para tomar declaración al cardenal Jorge Bergoglio. Se requiere sus aclaraciones en torno a las desapariciones, secuestros y torturas de dos jesuitas que estaban en su orden en 1976 y que sufrieron esos delitos luego que él les quitara su protección. Hubiera sido lindo que Bergoglio no tuviera ese privilegio de declarar en su casa, con esos pocos oídos y ojos para captar la escena, y diera su testimonio ante el tribunal en comodoro Py, como cualquier mortal.

Se reconoce que esos juicios por violaciones a los derechos humanos tuvieron un factor de impulso decisivo en los organismos humanitarios pero también, y en gran medida, por el apoyo político de Kirchner en 2003 y de allí en más.

De allí la fidelidad de Madres, Abuelas y demás organismos, del mundo cultural y artístico, y el reconocimiento internacional. Otro tanto con el agradecimiento de tantos hogares humildes por la Asignación Universal por Hijo y los 2.5 millones de jubilados. Lula, Chávez, Correa y Evo lloraron en Buenos Aires a su amigo muerto (su padre, diría el boliviano), y eso no es frecuente.

Como contrapartida, el canciller Timerman recibió a Gary Samore, coordinador de la Casa Blanca para armas de destrucción masiva, contraterrorismo y control de armamentos. Ambos presidirán una reunión "técnica" sobre seguridad nuclear, como continuidad de la Cumbre de abril en Washington. Los intercambios entre Cristina y Obama sobre este tema seguirán en Seúl, Corea del Sur, donde se reunirá el fin de semana próximo el "G-20". ¿Dónde está el antiimperialismo? preguntarán los críticos; esto es peronismo, pe-ro-nis-mo, dirán en la Casa Rosada.

La Arena, 07 – 11 – 10

La Quinta Pata

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