domingo, 7 de noviembre de 2010

¡N.K.V.!

Rodrigo Farías

Luego de la muerte de nuestro ex presidente se ha podido corroborar, sin que esto resulte una gran sorpresa, que entre muchos/ as argentinos/as aún circula un odio impresionante: celebraciones, gritos de “¡Viva la patria!”, vanos intentos de salir a cacerolear y vivar la condición finita de la existencia humana. Miles de cobardes comentarios anónimos al pie de frías notas periodísticas digitales. Se ha visto un odio fratricida, propio del instinto de clase de históricas aristocracias empeñadas en afirmar su derecho de dejar vivir y hacer morir en pos de sus intereses.

Es el odio sordo, informal pero institucional, manifestado contra el gaucho, contra el inmigrante pobre, contra el anarquista, contra el peronista, contra la mujer, contra el universitario subversivo, contra el trabajador organizado, contra el desempleado, contra el piquetero, contra el villero y el extranjero, contra la argentina pobre y humillada que lucha por derecho y representación. Todo ese odio fue condensado y disparado contra la figura de Néstor Kirchner.

Nuestro ex presidente fue generoso, lo acaparó todo y le puso el pecho a las difamaciones, a las burlas, al castigo insensato y constante de un periodismo, vocero hoy más que nunca, del establishment y de la patria oligarca. Todo el tiempo, en cada editorial, en cada ominosa emisión noticiosa y comentario pre argumentativo, sin descanso Néstor Kirchner fue golpeado cobardemente por intentar producir un cambio positivo en un país que venía sufriendo un descenso en espiral y degenerativo desde hace más de cincuenta años. Un infierno inhumano brutalmente organizado.

Sin embargo, no fue el odio el que primó el día oscuro de su muerte. Fue el dolor impulsado por el amor a la vida y la justicia expresado en millones de argentinos el que iluminó la dramática pérdida. Y la patria monopólica al fin tuvo de frente a un pueblo que la rechazaba a ella y a sus representantes. No podía mirar a los costados, estaba en todos lados, todo lo rodeaba.

Muchos veníamos del lodo de la exclusión, la baba del sinsentido, la bruta represión. Descreídos, deshistorizados, ignorantes e ignorados. Todo esto fue goteando, fue lento el proceso, la desconfianza fue una constante. Sin embargo, unos antes otros después fuimos invitados por eso, por una política inclusiva, y hoy por hoy somos millones.

Perdón (debimos estar antes) y gracias (por tu paciencia) Néstor Kirchner. ¡Fuerza Cristina! Estamos de pie, atentos, y vamos a luchar para que no se retroceda un centímetro de lo conseguido y se continúe el mismo camino de justicia social. Con y en nosotros el latinoamericano, el argentino, Néstor Kirchner Vive.

Río de Palabras 33, Edición Homenaje, 04 – 11 – 10

La Quinta Pata

1 comentario :

Carla dijo...

Mi mas sentido pésame para los familiares de la presidenta, fue un momento muy duro, aunque soy de Chile, lo sentí de muy cerca, me encontraba justo en buenos aires, en el hotel pulitzer, fue realmente muy fuerte todo lo ocurrido. Fuerza al pueblo argentino!

Publicar un comentario