domingo, 8 de mayo de 2011

El asesinato de Obama (perdón) Osama Bin Laden

Alfredo Saavedra

Fue en los noticieros de televisión donde, la semana pasada, se convirtió en lugar común el equívoco de confundir los nombres del presidente Obama, con el del asesinado líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, en situación embarazosa para algunos de los anunciantes y de mordaz hilaridad para otros.

Como sea, no sería la primera vez en ocurrir dicho impromptu, para desaliento del gobernante estadounidense, que ya bastante ha tenido en las últimas semanas, luego de ser humillado por el excéntrico multimillonario Donald Trump, quien lo obligó a producir en forma pública su certificado de nacimiento, tras del emplazamiento de Trump poniendo en duda la calidad de “americano” del gobernante.

Pero ese incidente quedó eclipsado con la operación ilegal del comando estadounidense que llegó a matar al legendario jefe de Al Qaeda, al sorprenderlo en momentos en que estaría engendrando a su 144avo hijo, con una de sus varias mujeres que, según los primeros informes caería acribillada al tratar de defender a su ya a punto de ser ultimado marido. El operativo se efectuó la noche del 2 de mayo sobre una mansión ocupada por Bin Laden, en la población de Abbottabad, en Pakistán con la participación de 79 comandos, 2 helicópteros tipo Chinook, dos más sobrevolando en apoyo, en una incursión en apariencia sin la autorización del gobierno pakistaní.

El operativo fue resultado de preparativos de la CIA por más de cinco años, mediante logística que comprendió la tortura de varios musulmanes, en método que el martes se apresuró a celebrar el ex presidente Dick Cheney al declarar a la prensa que la efectividad de ese método quedó nuevamente demostrada con el éxito de la operación del comando de la marina estadounidense, que violó la soberanía de Pakistán para dar muerte a Bin Laden, quien fue ultimado en su clandestina residencia próxima a un enclave militar en ese país.

Al dar noticia sobre el suceso, el martes, la Casa Blanca entró en un proceso de contradicciones que convirtieron la noticia en una secuencia de afirmaciones y desmentidos. El propio presidente Obama dio la noticia de la ejecución, dando la impresión por su semblante de que disfrutaba el momento, tal vez por lo que se interpretó como satisfacción de vindicar a las víctimas del ataque a las torres gemelas en Nueva York, donde perecieron cerca de 3 mil personas. Ese hecho fue atribuido de forma consistente al grupo de Al Qaeda, aunque su líder Bin Laden declararía la tarde de ese suceso, 11 de septiembre del 2001, que nada tenía que ver con el atentado.
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Después Bin Laden aceptó esa participación, en lo que se creyó era una jactancia conveniente para la propaganda de su agrupación. Porque además en los Estados Unidos circuló la especulación de que los sucesos en Nueva York habían sido resultado de una conspiración alentada por el gobierno para justificar la continuación de las guerras en el Medio Oriente, pero al final la opinión pública en esa nación del norte quedó convencida de que el responsable del ataque terrorista era Al Qaeda y su comandante Bin Laden.

Dentro del proceso de contradicciones de la Casa Blanca, donde se concentró la fuente principal de información sobre el raid que terminó con la vida de Bin Laden, el vocero presidencial corrigió algunas de las primeras afirmaciones que incluyeron la de asegurar que el jefe de Al Qaeda había sido ultimado al intentar alcanzar un arma para defenderse, lo cual esa misma fuente dijo no haber sido así, pues Bin Laden estaba desarmado. Otro desmentido fue el de que se diera muerte a la mujer que lo acompañaba, en lo que al principio se aseguró era utilizada como coraza por el ultimado. La noticia corregida dijo que la mujer no había sido muerta sino solo herida cuando intentó acercarse a los comandos.

Del torrente de información emanado de la Casa Blanca, hasta este sábado la prensa no había sacado nada en claro e incluso se propalaron varias versiones, incluyendo la de que Bin Laden habría sido capturado para eliminarlo bajo torturas, en decisión que de seguro hubiera sido aplaudida por el ex vicepresidente Cheney, partidario de ese castigo, que no se debe quedar solo en el procedimiento de inmersión de los prisioneros en el agua para provocar asfixia, sino aplicar otros sistemas más rigurosos, según sus propias declaraciones.

El operativo de asesinato de Bin Laden fue filmado por los comandos y aunque esa filmación se ha mantenido en secreto, fue vista con interés por el presidente Obama, su vicepresidente John Biden, otros funcionarios incluyendo a la secretaria de estado Hillary Clinton quien en la foto publicada por la prensa de esa sesión parecía la más expectante entre todos. La guerra ha curtido a la señora Clinton, quien ahora se ve más envejecida y hasta más implacable, en una transformación en la que parece que el espíritu de la severa Condoleezza Rice se ha posesionado de ella.

La Quinta Pata, 08 – 05 – 11

La Quinta Pata

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