domingo, 23 de diciembre de 2012

Continuaré

Rolando Lazarte

Viene acercándose la navidad, fin de año, y como creo que todo el mundo, también veo el año pasado, lo pasado en el año, la unión de momentos, de lugares, de rostros, de acontecimientos.

Unos alegres, otros tristes. Pero de todos, una semilla brota, y es esto que está aquí, que busca el sol, que se extiende hacia arriba, hacia abajo, hacia todos lados, esto que soy yo.

Miro alrededor, en todas las direcciones, y ese mosaico concéntrico que me envuelve y que me incluye, te incluye también, pues estuviste de algún modo en algunos o en muchos o en todos esos momentos que ahora veo en perspectiva.

Y ahora que se acerca la navidad, que el año nuevo parece estar ya queriendo dar una señal, como un sol escondido detrás del horizonte del tiempo, ahora, esta mañana, a esta hora, te digo que agradezco y que tengo fe, que continuaré, hasta el final y hasta más allá.

Pero no iré solo, como no llegué solo hasta aquí. Sé que habrá otros brazos, otros corazones y mentes alrededor, en esa tela infinita que es la vida. Es esto: continuaré.


Cuando viene la vida

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A veces, cuando no tengo nada que hacer, dejo que la vida venga. Hoy me pasó a la tarde, viendo un programa de talentos, llamado The Voice Brasil. Dejé que fuera viniendo la vida, y lo que podría haber sido un momento anodino, se llenó de significado, por algunos minutos. Le empecé a prestar atención a lo que decía el cantor Daniel, que comentaba sobre dos cantores, un joven y una chica, que habían cantado, y entre los cuales debería elegir uno. Presté atención a lo que Daniel decía, la expresión de su rostro, de sus ojos, el tono de voz, el sentimiento que ponía en las palabras. Dejé de lado cualquier crítica o rechazo, cualquier cosa que me pudiera distanciar de lo que estaba viendo. Fue entonces que sentí la vida venir, el mundo todo de gente que vive dentro mío, en mi sentimiento. Fue como una mandala, una imagen de rostros queridos componiendo un mosaico amplio, que se perdía de vista hacia los lados. De pronto me di cuenta de todo el amor que he recibido en mi vida, desde el cariño de mis padres, mis abuelas, hermanos, amigos, esposa, hijos e hijas, alumnos, colegas, gente de algún lugar. No seguí viendo más el programa, ya había recibido lo que necesitaba, solamente dejando que la vida viniera. Después salí a dar una vuelta por las calles de mi barrio. Una vuelta corta. Me sentía liviano. No tenía expectativas, a no ser la de simplemente caminar, y agradecer. Agradecer por la vida. Agradecer por el amor.

La Quinta Pata

1 comentario :

Rolando Lazarte dijo...

Hermosa la mandala, gracias. Es la mejor imagen para la identidad integrada que cada vez más vengo experimentando, y tengo certeza de que no es algo que me pase a mí sólo. Es una forma de vivir unidos a todo lo que existe.

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