lunes, 29 de septiembre de 2014

Reseña histórica de las danzas nativas argentinas IV

Eduardo Paganini (Baulero)

Y como era de esperarse, al mejor estilo cuyano: después de la cueca (ver anterior entrega de EL BAÚL) le llegó el turno al gato! Por lo tanto continuaremos indagando en las instrucciones que el Profesor Berrutti ha dejado testimoniadas en su valioso Manual como para no quedar mal parados o paradas a la hora de bailarse un gatito…

Aquí podrán verse detalladamente la técnica y las variantes de esta danza de difusión continental, y especialmente la modalidad particular de nuestro gato cuyano.

El Gato

Historia.

Esta movida danza criolla se bailó en todas nuestras provincias, posiblemente desde antes de 1820, y perduró en la mayoría de ellas hasta los primeros años de nuestro siglo. Actualmente aún se baila “al natural” en algunas regiones del norte, centro y oeste, por lo que pertenece al llamado “folklore vivo”

Antiguamente se la conoció con otros nombres. En algunas provincias (Córdoba, Tucumán, Santa Fe, La Rioja, San Juan, Mendoza., San Luis) se le llamó “Bailecito”, lo que originó alguna confusión con la danza que hoy llamamos así; dicha denominación perdura actualmente en algunas regiones.

Según Aretz, el Gato bailado en cuarto se le llama Cielito en el sur de Córdoba. Otros nombres fueron los siguientes: “Gato mis mis”, “Mis mis” a secas y “Perdiz”. En la copla que sigue, que es de las más típicas, figuran las voces que dieron origen a estos nombres:

Salta la perdiz madre,
salta la infeliz,
que se la lleva el gato.
el gato mis mis.

Como puede verse, y tal como sucede en muchas otras danzas, algunas palabras de las coplas dieron origen a los nombres.

Como muchos otros bailes de galanteo, posiblemente nos llegó del Perú a principios del siglo pasado[i], entrando por la vía del norte (Bolivia), o por la del oeste (Chile), o por ambas.

El Gato se bailó en varias naciones americanas — Perú, Chile, Uruguay y Paraguay, entre ellas—, pero fue en nuestra tierra donde arraigó con mayor fuerza, logrando una extraordinaria difusión. Ventura R. Lynch, en un folleto sobre la Provincia de Buenos Aires, publicado en 1883 (en el cual incluye dos versiones musicales de la danza), dice: Creo no existirá un gaucho que no sepa por lo menos rascar un gato”.

Son numerosos los bailes en que se introdujo el Gato como parte integrante de los mismos, haciéndolo tomar generalmente el lugar del allegro; entre ellos mencionaremos el Cuando (Minué y Gato), el Pericón (Pericón y Gato), la Zamba Alegre (Zamba y Gato), etc.

Entre las versiones musicales antiguas citaremos las dos de Ventura R. Lynch (1883), la de Andrés A. Chazarreta (1911) y las tres de Manuel Gómez Carrillo (una de 1920 y dos de 1923).

Baile en cuarto.

Todas las formas de Gato para una pareja pueden bailarse con dos parejas, o sea en cuarto, adoptando la posición inicial adecuada. Las vueltas y medias vueltas se dan conjuntamente, debiendo seguir cada hombre su compañera. (Ver el gráfico).

En las pistas o lugares donde nadie quiere perderse un Gato y las parejas se apiñan, siempre resulta conveniente ponerse de acuerdo con la pareja vecina para formar “cuarto”, con el objeto de realizar conjuntamente las vueltas y medias vueltas; para adoptar la posición inicial es menester —no olvidarlo— que los bailarines del mismo sexo se coloquen en diagonal, dando el caballero de la 1ª pareja su derecha al público. (Véase el gráfico).



El gato: coreografía (1 pareja)

Posición inicial: firmes, enfrentados, dando el caballero su izquierda al público (1ª colocación). Se baila con castañetas. El paso es ágil.

Primera. Introducción, 8 compases (6/8); baile, 36.

1) Vuelta entera (8 c.), con castañetas.

2) Giro (4 con castañetas. (El Gato “simple” tiene un solo giro).

3) Zapateo y zarandeo (8 c.).

La dama realiza dos zarandeos circulares de 4 pasos c/u.

4) Media vuelta (4 c.) con castañetas.

5) Zapateo y zarandeo (8 c.).

La dama efectúa un zarandeo circular de 8 pasos. El caballero luce mudanzas distintas de las anteriores.

6) Giro final (4 c.), con castañetas y coronación.

Segunda. Es igual a la primera; los bailarines comienzan esta parte desde los lugares opuestos.

Variantes

Vuelta entera con girito inicial. En la provincia de Buenos Aires se estiló iniciar la vuelta entera con un girito de 2 c., que los bailarines daban sobre sí mismos y en sus lugares; la vuelta ocupaba, entonces, los 6 compases restantes.

Vueltas con giritos. Es también muy común bailar la vuelta entera con uno o dos giritos o rulitos (en los compases 2º y 6)º, y la media vuelta con uno (en el compás 2º)

Persecución a la dama. En la vuelta entera el hombre puede perseguir de cerca a su compañera, de la manera que se explica. La dama realiza la vuelta en forma normal o con rulitos; el caballero sale como de ordinario, pero en el 2º c. gira hacia su izquierda, se coloca detrás de aquella y la persigue sostenidamente hasta el 6º c., retrocediendo luego de espaldas a su lugar.

Giro. El varón suele realizarlo practicando en el 2º compás, en el centro, un movimiento de torsión del cuerpo hacia la derecha, como intentando abrazar a la compañera.

Otras coreografías.

Variantes. De acuerdo con las diferencias que presentan su música o su coreografía, se distinguen, entre otras, las siguientes:

Gato simple o común, de un giro (36 comp. de baile), que se ha explicado;

Gato cuyano, con dos giros (40 comp. de baile);

Gato con relaciones;

Gato con giro inicial, que comienza con un giro. Es el Gato catamarqueño.

Gato polqueado, en el que los danzantes bailan enlazados ciertos tramos.

Gato encadenado, que se baila en cuarto (2 parejas); y

Gato patriótico, que se baila en cuarto y con pañuelos.

El llamado Gato correntino se estudia aparte.

Gato cuyano.

Su coreografía es similar a la del Gato simple, pero tiene dos giros después de la vuelta entera, en vez de uno; el primero es un giro común y el segundo es un contragiro. Cada parte tiene, pues, 40 compases de baile (sin contar la introducción).

La vuelta se da al cantarse los dos primeros versos de la copla y repetirse los mismos (8 c.); el giro, al cantarse los dos últimos versos de aquella (4 c.) y el contragiro al repetirse los mismos (4 c.).

En Córdoba, a los Gatos de un giro se les suele llamar “rabones”, y a los de dos “coludos”.

Fuente: Pedro Berrutti, Manual de danzas nativas: Coreografías, historia y texto poético de las danzas, Buenos Aires, 1979, 12ª edición, Editorial Escolar. T I.

[i] Se refiere evidentemente al siglo XIX.



La Quinta Pata

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