domingo, 19 de octubre de 2014

De nuevo contra los piqueteros

Carlos Almenara

La semana pasada asistimos a un fuerte ataque mediático a la organización Tupac Amaru.

Alegando incidentes en la Municipalidad de Guaymallén, la editorial de “Los Andes” de domingo 12/10 embestía contra “los piqueteros”:

Los movimientos piqueteros nacieron durante la década de 1990, en Neuquén, como consecuencia del despido de trabajadores de YPF... Esa metodología se multiplicó y creció geométricamente durante la gestión kirchnerista que, a cambio de prebendas, cargos, candidaturas y puestos de trabajo intentó -y logró- que ese tipo de accionar se volcara a su favor en determinadas circunstancias, como sucedió con el tristemente célebre Luis D'Elía cuando el Gobierno se enfrentó con el campo, por la Resolución 125/08, y con los medios de comunicación y la sociedad, en el impulso a la ley de medios de comunicación, entre otros tantos aspectos.

El “premio” a cambio de favores que el Gobierno nacional suele otorgar a esas “entidades” se amplía en algunas circunstancias, como sucede con la denominada Organización Barrial Tupac Amaru...


Esta es la opinión explícita del editorial, en otros medios hicieron relatos parecidos.

Esto es una perlita de cómo trabajan los medios concentrados en la construcción de opinión pública. Y no es la peor, pues lo más complicado se presenta cuando ese mismo relato lo presenta como “noticias”, es decir, inventan o manipulan para que la lectura de las noticias sea esta misma del editorial que vimos.

¿Por qué atacan de nuevo a las organizaciones sociales?

Primero hay que observar que el alto grado de coincidencia en los distintos medios y la saña del grupo Clarín para hostigar a la Tupac Amaru no dejan dudas que, efectivamente, es un ataque coordinado. El motivo, como lo muestra el fragmento de la editorial que transcribimos es un ejemplo de cómo buscan estigmatizar el conjunto de las organizaciones sociales. Y eso necesitan, organizaciones deslegitimadas. El proyecto neoliberal, el proyecto de someter corporativamente la política requiere quebrar la capacidad de resistencia social. Su principal preocupación es la resistencia organizada. Ellos saben que pueden invisibilizar los reclamos, se les complica cuando hay organización. Por eso desde ahora trabajan no sólo para tener todos los candidatos sino también camino llano para el “frente derogador”.

La Quinta Pata

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