domingo, 2 de noviembre de 2014

¡Ojo! Prohibido prohibir honrar la vida

Ramón Ábalo

A tono con los desplantes represivos lanzados desde el Ministerio de Seguridad nacional y de la mano de su titular, Berni, desde otros sitios institucionales, como de los municipios aquí en Mendoza, se multiplican decisiones totalmente represivas. Tales son los casos del de la Capital y de Guaymallén. Solapadamente, se nota en otros ámbitos, ni qué decir en los tradicionales de las llamadas fuerzas de seguridad, aunque se supone con fundamento, que son acciones que se ejecutan por decisiones políticas. Igualmente, en el ombligo de la justicia, tanto desde la justicia federal y de la justicia provincial, aparecen los vestigios de la violencia institucional.

Desde la intendencia capitalina se ha lanzado, con la aprobación del Concejo Deliberante, un Código de Convivencia, que se parece, más que nada, a un código de prohibiciones de menesteres que la sociedad, o parte de ella, ejerce colectivamente, para reclamar o hacer uso de sus derechos públicamente. El ejercicio del arte callejero, como la música, el teatro, malabarismo, conjunto de expresiones estéticas que dan sustento -tal vez más que otras expresiones- a las pretenciosas consignas de "ciudad maravillosa, "capital del vino" o de la "ciudad más limpia del mundo". En el listado se recalca también la prohibición de la protesta social sin previo permiso y papelerío a conseguir y llenar en el mostrador de la burocracia estatal y cuyas respuestas transitan los caminos de los escritorios y los sellos sin límite temporal en el calendario de los días, las semanas, los meses. Tal vez sea, como decía un militante sindical, para que nos cansemos de esperar y la protesta se deslice en decenas de escritos en papel ilustración, a dos columnas, en cuerpo 12, con decenas de sellos de la comisión directiva, de la comisión interna, del cuerpo de delegados y del comité de huelga. Aunque lo más probable es que las bases nos empujen a la rebeldía antiburocrática y ganemos las calles y los espacios a como sea, como es ahora. Y eso de la convivencia es puro cuento, y lo más seguro es que nos tiren la caballería encima, nos den palos y las balas de goma dejen profundas huellas en los cuerpos de los compañeros: "Pero tenga en cuenta, afirmaba, que no somos, ni por asomo, carmelitas descalzas, y que menos si nos pegan ponemos la otra mejilla. La que se va armar... así, todo se va al carajo...".

En la vereda de enfrente los afectados son miles por el caos que se produce por la ocupación de las calles, las rutas, las plazas, los parques, las explanadas oficiales por quienes ejercitan el derecho a tirar la bronca. Y entonces, el humor colectivo se vuelve amargo. Y como dice el sindicalista, eso de la convivencia, así, es todo lo contrario. Antes que prohibir es mejor buscar armonizar los intereses de unos y otros. De lograrlo, entonces sí habrá convivencia, lo que es sinónimo de paz social

Un lobo con dentadura postiza en Guaymallen

Es la del señor intendente de Guaymallén. Hace unos meses no tuvo mejor idea que mandar tapar, inutilizar, un mural que se había realizado con el apoyo de los organismos de derechos humanos, en homenaje al poeta PACO URONDO, asesinado durante la dictadura en un espacio de aquel departamento mendocino. A requerimiento de los organismos, respondió, muy suelto de cuerpo que "no sabía de qué se trataba (el mural)".
Tan antidemocrática gestión se repitió hace unas semanas atrás cuando mandó, sin decir "agua va", a destruir las precarias, pero indispensables para la sobrevivencia material -especialmente comer- instalaciones de un predio cercano a la feria. De repente unos 500 pequeños productores y artesanos, es decir unas 500 familias, fueron echados sin mayores explicaciones. Ante la protesta, cedió un terreno al este de la ex-estación ferroviaria Belgrano, pero para solamente unos 100 puesteros y con la amenaza de desalojo por la fuerza policíaca si el resto intenta posarse en otro terreno. Y esto, ya se sabe cómo termina.

Quienes son afectos a prohibir desde cualquier posición social o institucional les conviene recordar lo que deviene del glamour del espectáculo musical, PROHIBIDO PROHIBIR HONRAR LA VIDA porque también les conviene escucharlo con el fondo armónico de una canción antes que con el ruido airado de las multitudes malhumoradas. La dictadura genocida no lo quiso escuchar... y así le fue.

La Quinta Pata

1 comentario :

Anónimo dijo...

Berni no es el titular de seguridad, sólo hace como que, hay una ministra que , bueno, esto es embarazoso, diría firefox

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