domingo, 21 de diciembre de 2014

Pactada de antemano

Carlos Almenara

En Página 12 del domingo 14 de diciembre apareció una nota de Emmanuel Álvarez Agis, viceministro de economía, titulada “Desafío superado”. En ella Álvarez Agis explica cómo el gobierno nacional atravesó con éxito el pago anticipado y voluntario del Boden 2015. Básicamente, ante insistentes versiones de que los bonos que vencen 2015 no se pagarían, el gobierno realizó un operativo ofreciendo cancelarlos anticipadamente: sólo 2% adelantó su cobro.

¿Qué tiene esto de bueno? Que despeja la incertidumbre, si había tenedores de bonos que dudaban, esto les da mayor seguridad, pone un techo a las tasas de interés que enfrenta el país y mejora las expectativas. Las expectativas tienen un rol muy importante en la inversión y en la economía en general.

A continuación el viceministro se dedica a responder dos críticas de la prensa hegemónica: por qué no se suspendió este canje y la acusación de que estuvo mal gestionada. En cuanto a la primera sostiene que hubiera sido una señal muy negativa suspender la operación, en cuanto a la segunda realiza una descripción que merece ser detallada.

“En la prensa escrita y en algunas redes sociales se leen críticas que argumentan que la operación no estuvo ‘pactada de antemano con los inversores’ o que ‘el Gobierno no tenía arreglada la colocación’. Resulta sorprendente que estos argumentos no escandalicen a la prensa y a la opinión pública. ¿Qué significa pactar una operación por 6700 millones de dólares de antemano?”

Álvarez Agis pone la lupa, como tantas veces ha ocurrido con el kirchnerismo, en un hormiguero que habíamos naturalizado pero cuyas consecuencias no se nos olvidan. Los negociadores de la deuda, el ciclo de la deuda eterna, las misiones del Fondo Monetario Internacional y la pléyade de chupamedias que los cortejaba con enorme festejo mediático, todo eso, todo ese circo que fundió el país, toda esa élite que se la robó toda, que prohijaron, seguramente, el mayor proceso de corrupción de nuestra historia, ellos, pactaban las operaciones de antemano. Decir qué es pactar la operación de antemano parece una redundancia.

Como sostiene el viceministro esta crítica es “una confesión de parte”.

Recorrer la habitualidad en tantas zonas del Estado, gestionadas por “especialistas” de los dos lados mostrador, esos funcionarios que vienen de la actividad privada, gestionan un tiempo algún área del Estado y luego, ante su eventual salida, son inmediatamente recibidos con honores en ese mismo ámbito, ese tipo de situaciones que fueron (y en parte son) tan frecuentes es también algo a desnaturalizar.

Son situaciones que están en todos los niveles del Estado y que empiezan a desencajar cuando se recupera la política, cuando la participación popular aparece en escena.

Dos escenas cercanas que seguramente van a resultar familiares al lector del gran Mendoza:

1. La Municipalidad de Capital sancionó una Ordenanza “de convivencia” donde regula cada uno de los usos del espacio público. Hay que pedir permiso hasta para jugar al fútbol en la calle. Viola todos los derechos que garantiza nuestra Constitución Nacional. ¿Quién la hizo? Un grupo de concejales del que el lector no puede nombrar dos. Cero participación popular. Urge su derogación.

2. En la misma ciudad de Mendoza se reactivó la construcción de un shopping a dos cuadras del kilómetro cero. El concejal a cargo de la intendencia lo decidió, cero participación popular. Si la ciudad es un caos de tránsito total hoy asusta imaginar lo que será con este centro funcionando.

En cada instancia de nuestra vida social aparecen innumerables ejemplos donde la aparición de la política y la participación desnaturaliza zonas cooptadas por poderes fácticos que ya “tienen las cosas pactadas de antemano”.

La Quinta Pata

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