lunes, 9 de febrero de 2015

Argentina en el mundo

Carlos Almenara

Pocas veces como desde este enero se ve tan claramente la presencia de la geopolítica internacional en los debates domésticos.

El 21 de diciembre, antes de la muerte del fiscal, antes de la denuncia de Nisman, Horacio Verbitsky anticipaba que algo como eso iba a pasar. (Ver http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-262406-2014-12-21.html)

No fue el único. En realidad todos los periodistas que tenían algún conocimiento de la causa AMIA podían anticipar los hechos en similares términos. Conocían el rol de algunos agentes muy poderosos que quedaban fuera de juego.

Imposible separar el destino de Nisman de los cambios de diciembre en la Secretaría de Inteligencia.

Se da una combinación distinta del panorama que veníamos viendo. La operación semiótica de los medios concentrados, particularmente el grupo Clarín, que desde 2008 intenta sistemáticamente destituir al gobierno, tuvo incorporaciones: mafias y servicios de inteligencia. La muerte apareció en escena. El tema del atentado a la AMIA, en un contexto internacional sensible luego del ataque a Charlie Hebdo les venía como anillo al dedo para una operación que incluye terceros países y sus medios.

Hay confluencia de factores. Estados Unidos está replanteando su estrategia para el continente. Congresales republicanos exigen a Obama que “ponga en caja” a los países hostiles. Se refieren a Venezuela y también a la Argentina. Estados Unidos tiene varias caras, seguramente la de Obama no es la peor, el problema es que viene perdiendo todas las disputas. Le prometió a Argentina ayuda frente a los fondos buitres, pero cuando la derecha republicana y el sector financiero se impusieron, se resignó. No será por Argentina que enfrente fuertes conflictos con estos factores de poder interno.

Esos sectores tienen buenos motivos para operar contra Argentina.

En el caso puntual del atentando de 1994 a la AMIA se da la particularidad que hay 20 años de trabajo de la CIA y los servicios israelíes para señalar a Irán como responsable. El gobierno de Netanyahu juega abiertamente porque le significa una pieza importante en su complejo tablero. Las autoridades actuales de AMIA y DAIA están más preocupadas en impulsar las políticas del canciller Lieberman antes que en tener un juicio que devele la verdad del atentado. Es más, como temen (o saben) que la instrucción está, por lo menos, floja de papeles, prefieren que nunca pase nada. Israel podrá seguir acusando Irán. Objetivo cumplido.

El cambio de conducción de la Secretaría de Inteligencia de diciembre agitó este cóctel explosivo. Una trama articulada de agentes argentinos, estadounidenses e israelíes cooperando con una oposición destituyente y el “Gran golpista argentino” (Clarín).

Cada uno jugó su parte. Y lo sigue haciendo. Hay revelaciones sorprendentes.

La primera es el grado de connivencia de la Secretaría de Inteligencia con jueces y fiscales. Deducir los por qué es muy tenebroso pero uno supone que son funcionarios judiciales extorsionados con “carpetas” o comprados con coimas. Un caso emblemático de operaciones de este tipo (que se conoció) es la que sufrió el juez Oyarbide, a quien registraron en un prostíbulo. Si alguien considera que lo de las coimas es excesivo viene bien recordar de dónde salía la plata de la ley de flexibilización laboral de De La Rúa, la conocida como “ley Banelco”. Sí, de la SIDE. Fondos por los que no se rinden cuentas.

Hay que mencionar otros protagonistas de tareas de “inteligencia”. Cuando el ex Secretario de Comercio pudo entrar al edificio de Papel Prensa una de las sorpresas que se llevó es que el grupo Clarín tenía allí una oficina que hacía este tipo de tareas contra jueces y funcionarios. El mecanismo extorsivo era el siguiente: se estudiaban las compras, las propiedades, el modo de vida de la persona, cuando ellos detectaban elementos que denunciaban un nivel de vida incompatible con sus ingresos, un periodista de Clarín, o alguien que se hacía pasar por tal, lo llamaba y le decía: - Hemos recibido una denuncia de que ud. es un corrupto, tenemos toda esta información, ¿Es usted corrupto? El grupo Clarín aceptaba la versión del juez o el funcionario y éste sabía que tenía que fallar a favor del grupo para que no cambie de opinión.

Es decir tenemos una confluencia que no se había dado entre actores con capacidad de calle, potencias extranjeras, algunos fiscales y jueces y el grupo Clarín intentando hacer del caso Nisman, y de otros que pudieran generar, elementos de desestabilización.

El avance en la investigación de la muerte del fiscal es central para desentrañar el ataque. Allí pasan cosas raras y hay muchas manos intentando desviar la pesquisa. Ahora el grupo Clarín, que sigue el caso de modo obsesivo, ha decidido hostigar a la fiscal. Un ejemplo irrisorio pero igualmente efectivo es hacer pasar a Viviana Fein como “Pinocho” (por supuestamente mentirosa) en el programa de TN, Código Político. Porque, no sé si viste, ahora los del Grupo Clarín son unos graciosos bárbaros.

En el mismo sentido es necesario estar atento a que no le saquen la investigación a Fein. Hay maniobras que pueden interpretarse con esa intención. Además de los ataques de Clarín, la denuncia de una supuesta amenaza a Nisman, extraña amenaza que aparecería en una revista, puede constituir un intento de cambiar el fiscal. Sería una maniobra demasiado burda pero otras igualmente rústicas fueron exitosas.

Tienen razones para preocuparse, están apareciendo hechos curiosos. Comunicaciones de Nisman con Patricia Bullrich. Muchos llamados. El rol de Stiuso. Lagomarsino. ¿No es curioso que el dueño del arma con que murió el fiscal, que estuvo con él poco tiempo antes de su muerte, cuya versión no cierra, ande libremente opinando por los canales de televisión?

La presidenta, en una decisión de coraje infrecuente, reveló a Antonio Stiuso de cualquier secreto. De todos los secretos. Nadie antes se animó a algo así.

Este caso nos enfrenta cara a cara a una situación geopolítica en que Estados Unidos quiere recuperar su influencia sobre una Argentina que, a su vez, realiza una alianza integral con China y es animador central de UNASUR; Israel opera contra Irán, y la conexión interna usa su poder en los medios y en la justicia.

No van a proponer una mesa de debate en que argumenten las “bondades” de volver a las relaciones carnales con Estados Unidos (¿te acordás? Guido Di Tella, canciller de Menem). Van a apostar a desestabilizaciones de este tipo.

Hace unos días Carlos Raimundi definió el kirchnerismo como un temperamento. Un modo de actuar que no se resigna frente al poder concentrado. Si algo ha caracterizado el ciclo iniciado en 2003 es la recuperación creciente de la política como potestad soberana.

Hay tanto ruido que algunos se vuelven incrédulos, pero hay muchas razones para esperar el esclarecimiento del caso de la muerte del fiscal, con él aportar a esclarecer quién lleva 21 años encubriendo el atentado a AMIA, identificar el responsable del mismo y por qué no, desentrañar las conspiraciones golpistas. Como se ve no es fácil, pero es posible.

Los argentinos hemos decidido que al gobierno lo elegimos por los votos y en paz. Haríamos bien en hacer vacío a quienes intentan lo contrario para imponer condiciones sobre las que nunca te van a informar.

La Quinta Pata

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