domingo, 22 de febrero de 2015

Ficciones 1

Ignacio Sánchez

Reparto:
-Niño 1
-Niño 2
-Madre
-Policía
-Joven ladrón


ACTO ÚNICO

Un departamento bien amueblado, una mesa con boletas sin pagar, luz tenue que se filtra por las cortinas azules del decorado. Ambiente típico de clase media. Una madre. Dos niños que, acostumbrados a espacios reducidos han sabido cultivar su imaginación hasta límites impensados, vale decir, peligrosos. Los chicos de aproximadamente siete y nueve años juegan al ladrón y al policía.

Niño 1: _ ¡Alto! ¡Las manos en la nuca! ¡Quiero o disparo!
Niño 2: (Huye entre las sillas) _ ¡Soy inocente!
Niño 1: _ Puff… Todos dicen lo mismo…
Madre: _ Shhhhh… (Habla por celular muy nerviosa).
Niño 2: _ Yo nunca he robado señor.
Niño 1: (Persiguiéndolo de atrás) En la comisaría vemos. (Recita). Tiene derecho a permanecer callado, tiene derecho a un abogado, si no puede pagar uno… (Continúa). Se apagan las luces.

A la izquierda de la escena, separado solo por espacio físico, un callejón a media luz, apenas visible. Se produce una persecución real entre dos personas. Un oficial de policía y un joven de veinte años con gorra de Chevrolet y camiseta de Boca. Lleva mochila. El policía lo sigue de cerca con la pistola reglamentaria cargada y apuntando.

La luz vuelve sobre la escena principal. Los chicos continúan con el juego.


Niño 1: _ Te tengo. Estás rodeado. No te podés ir.
Niño 2: (Salta detrás de una cómoda). _ En tus sueños.
Niño 1: (Camina con lentitud, dubitativo). _ Te conviene salir. Te lo estoy pidiendo por las buenas. Prometo que no voy a hacerte daño. Un par de horas encerrado y te vas. Robo simple… una pavada.
Se apagan las luces.

El foco vuelve a la izquierda del escenario. El policía ha alcanzado a su presa. El chico se saca la gorra. Está arrinconado. El oficial lo encandila con la linterna. Revisa la mochila y encuentra una bolsa de pan.

De nuevo foco en el departamento. Misma situación que hace un rato.


Niño 1: _ Acá estabas.
Niño 2: _ Por favor no dispare.
Niño 1: (Con los dedos formando una especie de arma. Apunta al otro). _ Pá pá pá. (Ruido de disparos con la boca).
Niño 2: _ Aghgg. (Sobreactúa) .
Madre: _ Shhhhh… (Ya no habla por teléfono. Ahora sigue atenta la acción).

Luz en el callejón. El oficial no duda y aprieta el gatillo tres veces a corta distancia. El joven cae al suelo. Comienza un juego de luces. Idas y vueltas de escenario a escenario como amalgamando las dos secuencias.
La luz se detiene en el Niño 2 que cae lentamente al suelo apretándose el estómago como imaginando y haciendo propio el dolor del mundo. Una mancha de sangre comienza a nacer debajo de la remera y se esparce lentamente sobre el parqué recién encerado.
La Madre grita desesperada. El Niño 1 mira desorientado, sin entender, buscando respuestas en la oscuridad del callejón de junto.
Se apagan las luces pero el grito de la Madre continúa, aún más desgarrador.


TELÓN

La Quinta Pata

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