domingo, 8 de marzo de 2015

Atención, no mecanización

Rolando Lazarte

A veces, alguna cosa apenas perceptible nos llama la atención. Y entonces es conveniente detenernos un poco para ver qué es eso que nos llamó la atención, pues puede ser algo -- con certeza es -- fuera de lo común. Hace unos minutos, estaba publicando en una de las revistas electrónicas con las que colaboro, un artículo que un amigo mío tradujo del inglés al portugués, sobre la moral sexual y el Vaticano, titulado “O prazer é pecado?” (¿El placer es pecado?), de Maureen Dowd[i]. Podría haber sido uno más de los artículos que publico en Consciência, la revista en cuestión.

Pero no sé si el tema, o la lucidez de los argumentos de la articulista, o la calidad de la traducción de mi amigo, o algo que se me escapa de la percepción en este instante, hizo que ni la corrección del texto anterior a la publicación, ni su publicación, no fueran actos mecánicos. Estuve presente. Estaba prestando atención a lo que decía la columnista del New York Times, el diario estadounidense donde se publicó originalmente el artículo. Cotejaba el texto en inglés y su traducción al portugués, realizada por Alder Julio Ferreira Calado.

Me llamaba la atención la postura del Vaticano, censurando el libro de una religiosa norte-americana que cuestiona la actitud de la Iglesia católica en cuestiones de moral y sexualidad, totalmente fuera del tiempo presente y de las necesidades de la gente, sobre todo: la necesidad de felicidad. Una institución que excluye las mujeres de cualquier toma de decisión, que obliga a los hombres al celibato, que prohíbe la contracepción pero permite a sus miembros el abuso sexual de niños y adolescentes, no tiene ninguna autoridad moral en temas de sexualidad ni afectividad.

Pero no era este el foco de mis reflexiones aquí, sin embargo, el hecho de que este asunto viniera a primer plano, obviamente tiene que ver con lo inusual, lo que llama la atención. Es habitual que mucha gente permanezca callada frente a las atrocidades sexuales y políticas que la Iglesia católica practica o permite, ya sea por temor, o por otras razones. El hecho de que no haya más tolerancia para con el obscurantismo católico, es algo nuevo. Esto llama la atención, y está ciertamente relacionado con el tema de estas reflexiones.

Lo nuevo nos llama la atención, es registrado por la percepción. Lo que quiero enfatizar aquí, es que nuestra atención, que está permanentemente captando lo que ocurre, registra lo nuevo, los matices, lo que diferencia lo habitual de lo fuera de lo común. Y a menos que uno viva en lo nuevo, a menos que seamos capaces de ir registrando lo fuera de lo común que se presenta, dejaremos de estar presentes, estaremos, por así decir, viviendo en una réplica de la realidad, y no en la realidad. La realidad no se repite, está siempre renovándose. La actitud poética, la atención del literato o de la literata, están siempre volcadas hacia lo que no se repite. Esta actitud, nos hace comulgar con el presente, con el fluir de la realidad, con lo nuevo, permanentemente.

[i] http://consciencia.net/prazer-e-pecado-por-maureen-dowd/

La Quinta Pata

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