domingo, 1 de marzo de 2015

En mayo se inicia un nuevo juicio por delitos de lesa humanidad en Mendoza

El 26 de mayo se inicia un nuevo juicio por delitos de lesa humanidad en la provincia de Mendoza, que tendrá en el banquillo de los acusados al multicondenado represor Luciano Benjamín Menéndez, entre otros. Lo juzgará el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de la provincia, integrado por Alejandro Waldo Piña, Raúl Alberto Fourcade y Daniel Antonio Petrone.

Se tratarán varias causas que abarcan los casos de doce víctimas, entre ellas Luis María Vázquez Ahualli, Mauricio López, Emilio Luque Bracchi, Juan Ramón Fernández, Carlos Armando Marín, María del Carmen Marín, Osvaldo Zuin, Horacio Ferraris, Olga Inés Roncelli, Víctor Rafael Romano Rivamar, Amadeo Sánchez Andía y Oscar Miguel Pérez Fernández.

Entre los once imputados se encuentran, además de Menéndez, René Antonio Beltramone, Aldo Patrocinio Bruno, Alcides París Francisca, Paulino Enrique Furió, Marcelo León Marchioni, Dardo Migno Pipaon, Ricardo Benjamín Miranda Genaro, Luis José Mirotta Pasquini, Juan Carlos Alberto Santamaría Blasón, y Roberto Juan Usinger Serrani.

Se estima que en este juicio declararán unos 150 testigos y se espera que se revele la responsabilidad de la Fuerza Aérea, que tenía bajo su dominio el campo Las Lajas, probable terreno de exterminio de las víctimas sito en un predio de la IV Brigada Aérea.

Se estima que Las Lajas era lugar de paso de prisioneros, pero también de destino último de aquellos que habían sobrevivido a la permanencia en el D2 y a quienes el Consejo de Guerra había condenado a muerte.

Los magistrados fijaron fecha de audiencia preliminar para el 13 de marzo próximo, a los fines dispuestos en la Acordada 1/12 de la Cámara Federal de Casación Penal.

Las víctimas

Luis María Vázquez Ahualli: es uno de los sobrevivientes a la represión ilegal que ya brindó su testimonio en otros procesos similares. Fue detenido el 1 de diciembre de 1975 de una oficina de la DGE de calle Bandera de Los Andes. Sufrió palizas, torturas, simulacros de fusilamiento en un sitio "aparentemente abierto, debe haber sido una cuadra del ejército, había unas cuchetas y escuchábamos los gritos de los compañeros, eso era tremendo, era más terrible que la propia tortura. En un momento nos llevan a otro pabellón, que era el 11, en el segundo piso, estuve en la misma celda con el Polo Martínez, al lado mío estaba Ángel Bustelo y ahí el régimen se puso más duro y se produce el golpe de estado". Lo trasladaron a La Plata en setiembre del 76.

Mauricio López: dirigente de la Federación Mundial de Estudiantes Cristianos, en 1973 fue el organizador y luego el primer Rector de la Universidad de San Luis. "1973 es además el tiempo del golpe de Pinochet, y con otros, valido de sus relaciones internacionales, participará en el rescate de los refugiados. Abrirá su universidad para que muchos chilenos tengan amparo, estudio, legitimidad. En los momentos de desaliento y confusión repetirá una frase muy suya, mezcla de lunfardo y latines, de humor y coraje: '¡no me le merme! ¡Sursum corda los corazones!' (...) Será el puente y la mano para la fuga de militantes y perseguidos. El camino para los profesores expulsados. Pasaportes, direcciones, contactos, sobres con dólares. Está escribiendo su sentencia", lo recuerda en un escrito biográfico Rolando Concatti.

Emilio Luque Bracchi: fue secuestrado el 28 de octubre de 1976 y lo llevaron al campo Las Lajas, allí lo mantuvieron cautivo y sufrió torturas. Desde allí fue trasladado a San Luis. Relató en un escrito presentado en la Legislatura de Mendoza que en el lugar había muchos secuestrados que no pudo ver pero sí escuchar, cada tanto sacaban a algunos para interrogarlos, y que uno de ellos “lloraba y decía que lo iban a matar pues había intervenido en la muerte del policía Cuello”. Compartió en San Luis pensión con el estudiante Santana Alcaraz Castillo, secuestrado y desaparecido el 22 de septiembre de 1976 en esa provincia, y sobre quien lo interrogaron en Las Lajas.

Juan Ramón Fernández, María del Carmen Marín, Carlos Marín, Héctor Osvaldo Zuin: son víctimas de la conocida como causa 171-F “Las Lajas”, donde se investiga la intervención de la Fuerza Aérea, a nivel local, que no ha sido debidamente revelada. El abordaje de las desapariciones forzadas de todos ellos, vistos en Las Lajas, podría ofrecer elementos para completar el mapa de la represión en la zona y contribuir a la verdad sobre el pasado reciente.

Horacio Ferraris: es uno de los sobrevivientes de la represión en campo Las Lajas, donde vio a Mauricio López, según ha declarado en otros procesos similares a los que se inician en mayo.

Olga Inés Roncelli: testigos que ya declararon en juicios por delitos de lesa humanidad recuerdan haber visto a Olga en el D2. Uno de ellos, Carlos Alberto Rossi, dijo que escuchó a una mujer que gritó “soy de las Heras” y dijo su nombre, aunque no lo recordaba. Quien sí lo recordó fue Daniel Ghilardi, quien escuchó agonizar a Olga Roncelli de Saieg. Antes, la mujer gritó su nombre y domicilio. Otros detenidos de Rivadavia confirmaron el dato sobre la presencia en el D2 de esta profesora desaparecida, donde aparentemente habría fallecido.

Víctor Rafael Rivamar: secuestrado y asesinado en Papagallos. Su crimen fue detallado por Carmelo Cirella, uno de los involucrados en el operativo de su detención ilegal. Cirella menciona su participación en un secuestro en una casa de calle Ramírez y Coronel Díaz de la Ciudad de Mendoza, detallando cómo sacaron a Víctor Romano Rivamar de su casa, semi desnudo y lo asesinaron por la espalda, con un disparo en la nuca. La búsqueda de Víctor, luego de su desaparición duró varios meses, hasta que la familia se entera por un medio periodístico el hallazgo de un cuerpo destrozado en la zona de Papagallos, un lugar muy cerca del pedemonte. De este crimen también fue responsable Rodolfo Cardelo.

Amadeo Sánchez Andía: estudiante de la Escuela de Periodismo, militante del ERP y miembro del Centro de Estudiantes que en 1974 luchaba para cambiar los planes de estudio. La reforma era promovida por estudiantes, algunos profesores y el director, Daniel Prieto Castillo. "Los sábados se reunían para cambiar los planes, de allí salieron Historia de las Ideas Políticas Contemporáneas, Historia de Latinoamérica y su Liberación, Semiótica del Texto y de la Imagen", señala el sitio edicioncuyo.com. El 6 de junio de 1975 fue secuestrado del Hospital en que era atendido de las lesiones sufridas en un accidente de tránsito. Poco después lo hallaron muerto en Canota, Las Heras.

Oscar Miguel Pérez Fernández: secuestrado en el D2 en mayo de 1979, de origen chileno. Permaneció en ese centro clandestino 51 días durante los cuales fue torturado. Reconoció como uno de sus verdugos a Roberto Usinger, quien "era chofer de la gobernación de la Provincia". Detalló en otros procesos de lesa humanidad que fue sometido a un régimen de hambre, frío y violencia al que fue sometido: “En pleno invierno durmiendo en el piso, atado y vendado por estos miserables que no son seres humanos” dijo. Y contrapuso con el ejemplo de otro detenido -Mario Cascarano- que en varias oportunidades se solidarizó con él acercándole comida: “Una persona que ni me conocía y se jugó por mí”. Hubo una serie de hechos que favorecieron que Oscar pudiera reconocer entonces y hoy a quienes se ensañaron con él, conectar sus voces con sus rostros y sus nombres: A pocos días de ser “ablandado” en reiteradas sesiones de picana le sacaron la goma elástica que le tapaba la visión y le causó ulceraciones en sus sienes; la custodia sin ejercicio de violencia estaba a cargo de personal de Infantería, por lo cual había una familiaridad despojada entre esos oficiales y el personal del D2; durante unas semanas hubo tres personas detenidas “por contrabando de armas” -“el armero Cascarano, Homero Banco que era presidente del Tiro Federal y un suboficial del Ejército”- que conocían tanto a Juan Agustín Oyarzábal como al resto de los represores. El propio Oyarzábal -“de acento porteño”- fue su interrogador durante su primera sesión de tortura y le manifestó que no en vano hacía 1.200 kilómetros para esa “función”.

La Quinta Pata

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