domingo, 29 de marzo de 2015

Notas sobre la marcha

Carlos Almenara

El 24 de marzo se realizó una nueva marcha por la memoria, la verdad y la justicia. Numerosísima en Buenos Aires. Emocionante en Mendoza. Miles y miles de personas soportando la intensa lluvia.

Los discursos tuvieron un capítulo destinado al reclamo para la profundización de los juicios, sobre todo la llamada “complicidad civil” y también una especial valoración de lo conseguido. En un año en que se define el proyecto de gobierno futuro, asegurar que no haya retrocesos.

Es apasionante indagar en materia de complicidad civil, uno puede encontrar allí el “huevo de la serpiente” de muchos de los obstáculos a la democracia actual. Muchos trabajos se han publicado recientemente. Uno, fundante, Cuentas pendientes, escritos compilados por Horacio Verbitsky y Juan Pablo Bohoslavsky. Sé que este último autor realizó una nueva publicación de la que participó el abogado mendocino Pablo Salinas. La dictadura del capital financiero de Bruno Nápoli y otros es también una referencia necesaria. Es fruto y continúa el trabajo que condujo Alejandro Vanoli en la Comisión Nacional de Valores. Ahora, el mismo Vanoli está siguiendo el mismo camino en el Banco Central con la publicación de actas secretas. Es un sendero escarpado porque la dictadura quemó las actas previas a 1981. Están disponibles en www.bcra.gov.ar.

¡Cuánto se podría hacer en Mendoza siguiendo el ejemplo de Vanoli! Imaginá lo que podrían decirnos los organismos públicos de lo que pasó en la dictadura. La Universidad Nacional de Cuyo sólo se explica estudiando esa época. Los programas de estudio siguen reproduciendo los mismos paradigmas en su gran mayoría. Estas aseveraciones no pretenden menoscabar los esfuerzos de militantes laboriosos con otra visión. En esa y en muchas organizaciones es posible reconstruir la historia del mayor atropello. No sólo lo que hicieron en aquellos años sino también las semillas de miedo y los límites de la democracia post dictadura.

Otros dos hechos vale la pena mencionar.

La quema de un muñeco de papel que simulaba ser Hebe de Bonafini en La Plata. Si vos pensás que eso es obra de la derecha argentina que siempre ha tenido a Hebe en la mira, no te equivocás. Claro que hay derechas con distintos modos. Desde esta columna hacemos un desagravio más a esa figura insigne, esa luz perenne que es Hebe de Bonafini. Miles de voces la han abrazado, sumamos la nuestra.

Otro asunto sobre el que me parece interesante reflexionar es el de algunos participantes de la marcha. Quiero enfocarme en radicales, militantes de la Unión Cívica Radical. No es raro, suelen marchar los 24 de marzo.

Siempre estuvo, quizá ahora se hace especialmente manifiesta, la necesidad de argumentar, de dar cuenta de la praxis según alguna lógica. Me refiero a cómo relacionan esos radicales su presencia en la marcha con el frente con Macri. No digo esto desde la chicana, la broma o la picardía. Lo hago como un reclamo, si querés, formal, de que expliquen cuál es la lógica.

Nadie, honestamente, le pediría a un jugador político que actúe en su contra o que no aproveche ocasiones o lo que fuere le produzca beneficios. Hay límites, claro. El primero la ley. Después otros, para algunos menos estrictos para otros más. Eso está claro, pero ¿cuál es la lógica? Es decir, si ellos entienden que con Macri “obtienen beneficios”, muy bien, pero cómo concilian un armado político liderado por alguien para quien los Derechos Humanos son un “curro” con su participación el 24? ¿Podrán ver la contradicción? Bueno, tienen que explicarla. No vale callarse.

¿Es sólo cinismo?

Y es necesario que den cuenta de cómo aquellos dinosaurios de la dictadura están presentes en la política de hoy. Deben contar cómo operan dirigentes radicales para que siga la opacidad sobre la apropiación de Papel Prensa y luego ellos marchan el 24. O cómo operan radicales a favor de los jueces de la dictadura y luego ellos marchan el 24. Y estos que marchan mutis por el foro...

¿Quieren juicios o “reconciliación”? ¿Quieren enjuiciar la complicidad civil o quieren que esas empresas financien su campaña? ¿Quieren saber lo que Magnetto acordaba con el torturador de Lidia Papaleo para quedarse con Papel Prensa o van a seguir dependiendo de sus medios?

¿A qué van los 24? Todas las presencias son importantes en la marcha y si la de los radicales fuera sincera sería muy importante, pero si no dan cuenta de estas defecciones sólo puede ser vista como una burla adicional sobre los 30.000 compañeros.

También es hora de denunciar los simulacros. Y, si no, enfrentar por cuenta de cada quien, lo que resulta inevitable. No hay más remedio que asumir nuestra libertad. Y estos militantes, como todos, tienen que hacerse cargo del discurso que enuncian.

La Quinta Pata

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