domingo, 12 de abril de 2015

Re-espejando

Rolando Lazarte

Escribir sobre el escribir es una especie de re-espejamiento, en la medida en que el escribir es, muchas veces, ir pasando la vida al papel. Ir haciendo la vida mía, nuestra, de cada uno, de cada una. En este sentido, escribir es ir deshaciendo la ilusión de una vida igual para todos y todas, que no existe. Existe solamente mi vida, tu vida, la vida de cada uno, de cada una. Existe también la vida que vamos siendo capaces de crear colectivamente, en la medida en que vamos creando espacios de encuentro, lugares que nos unen con nuestras diferencias.

Vamos deshaciendo, individual y comunitariamente, la sensación de que estamos solos o abandonados. Vamos re-conociéndonos, rehaciendo nuestra humanidad, a muchas manos. Esto que digo del escribir, es también del escuchar. Es ir viviendo como se escribe. Es ir escuchándose en el habla de los demás. Me leo en tus lecturas de lo que escribo. Me leo en tu escritura de tus lecturas del mundo. Así, el re-espejamiento va construyendo lugares atemporales donde se restaura la unidad de la vivencia.

La unidad de la vida se restablece en los diálogos que somos capaces de ensayar. Diálogos con nuestros semejantes, por más diferentes que puedan ser de nosotros. Hay diferencias que nos asemejan. Tampoco somos tan consistentes siempre, ni tan coherentes. Y hay también las diferencias intransponibles, esas que juzgamos propias de quien ejecuta actos contra la humanidad. Estos actos tal vez ya fueron ejecutados contra nuestra persona. Esto que nos tocó tan de cerca, tan en lo íntimo, de pronto puede volver, y vuelve, una y otra vez.

Pero ya no como una repetición de la agresión. Ya no como una re-traumatización, sino como algo que nos desafía a resignificar lo vivido. Podemos ver cómo esos sufrimientos pasados nos hicieron más sensibles al dolor ajeno. Nos abrieron a una solidaridad más constante y más contínua. Nos afirmaron de pronto en una decisión interna de no apartarnos nunca más del camino elegido, un camino de amor y de paz.
Un camino de justicia, que se hace en la medida en que vamos siendo capaces de darle un lugar a cada cosa. En la medida en que vamos viendo que todas las cosas tienen su lugar.

La Quinta Pata

No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada